Gran muestra de malestar popular

La Marcha Federal demostró con creces que el número de personas que deja afuera del modelo macrista es enorme. La multitud que desbordó la Plaza de Mayo y se extendió por varias cuadras de las avenidas y calles aledañas fue imponente. Desde los cuatro puntos cardinales del país centenares de miles de manifestantes confluyeron en un acto que no pudo ser desmerecido por el gobierno ni por los grandes medios de comunicación aliados que se vieron obligados a hablar del hecho y, a regañadientes, a darle un lugar destacado entre las noticias.
Es que en todo el país se suman los motivos para generar reclamos por parte de todos los que quedaron olvidados de las políticas económicas del gobierno nacional: los trabajadores, los jubilados, las pequeñas y medianas empresas, las cooperativas de trabajo, los desocupados… no integran el selecto club de los sectores que recibieron la bendición del macrismo. Todos ellos fueron golpeados muy duramente con la devaluación, la suba de precios de la canasta familiar, los tarifazos, la importación indiscriminada que destruye empleo y, para peor, las paritarias quedaron rezagadas ante la inflación y el mundo gremial vio perder en unos pocos meses una buena tajada del salario.
Solo en la edición de la víspera de LA ARENA los lectores pudieron ver una muestra concentrada de noticias que hablan con transparencia del deterioro social que padece el país y sobre el cual alertó la gigantesca movilización del viernes: 1) Las ventas de los comercios minoristas cayó 7,4% en agosto y es la octava caída consecutiva de este indicador según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). 2) El valor de la canasta básica de alimentos subió 5,6% en agosto acumulando un 43% en doce meses, cifra muy superior al promedio de los aumentos salariales. 3) Un senador y dirigente gremial admitió que en General Pico los despidos en el comercio ya superaron los que se registraron en las crisis de 1990 y 2001. 4) Los ladrilleros locales advirtieron que se redujo drásticamente la producción y la cantidad de hornos que permanecen en actividad lo cual habla del panorama difícil que atraviesa uno de los sectores económicos más relevantes: la construcción.
Esta serie de informaciones que coincidieron en un solo día es ilustrativa de lo que está sucediendo y de quiénes son los que están soportando el peso de la crisis. Este es, precisamente, el combustible que alimentó la gigantesca marcha que confluyó en Buenos Aires frente a las puertas de la Casa Rosada. Aunque el presidente ya no estaba en el país, es de aguardar que los ojos y los oídos de sus ministros hayan captado esa extraordinaria muestra de malestar popular. Hay que remontarse a dos décadas atrás para recordar un acontecimiento similar, producido en pleno menemismo y cuando arreciaban las ominosas consecuencias de su política económica. Aquel gobierno y éste mantienen estrechos lazos de sangre ideológicos con el neoliberalismo como dogma supremo. De ahí que los más castigados -que no por casualidad son los mismos ayer y hoy- llenen las calles con sus reclamos. Y lo seguirán haciendo si no son escuchados.