Grandezas y roñerías de la política lugareña

LA SEMANA PAMPEANA

I – En la semana el gobernador volvió a poner énfasis en la importancia que tendrá, en su
gestión, la agenda hídrica. El pasado 31, Da Mundial del Agua, se trasladó hacia el emblemático puente de Los Vinchuqueros, a solo metros de la provincia de Mendoza, el primero que cruza el río Atuel cuando se activa y desde allí convocó a los pampeanos a renovar los esfuerzos en la lucha por el río al tiempo que comprometió el suyo como autoridad máxima. Sus palabras tuvieron como destinatarias principales a las autoridades de la vecina provincia responsable del robo del río pero también a la Nación por su complicidad en ese despojo. “La Pampa no es el patio trasero de nadie”, advirtió a quienes así actúan ninguneando a nuestra provincia. El regreso del río, puso en claro, es uno de los objetivos de la intención política de cambiar toda una historia de marginación que atraviesa la historia pampeana que ha sido tratada, en el caso del Atuel y en otros muchos, como si solo fuera en el concierto nacional un fondo, un vaciadero, un territorio conformado con retazos inservibles de otras jurisdicciones.

II – En esa intención de cambiarle el rumbo a una provincia con un modelo agotado se inscriben también sus críticas a lo que llamó “el curro de la promoción industrial” con préstamos varias veces millonarios con papeleos tan engorrosos que daban lugar a la imprescindible participación de estudios de profesionales que los gestionaban. Los primeros créditos de la nueva ley apuestan a facilitar el acceso al financiamiento de pequeños emprendedores cuyos primeros beneficios se entregaron en la semana. El esfuerzo, no obstante, tiene un escenario nacional que para nada favorece este intento de industrializar y desarrollar la actividad económica pampeana. Con alta inflación, altas tasas, despidos y apertura de importaciones, no hay, por ahora, viento de cola para una política de desarrollo. Al contrario, solo se observa que el país que se viene tendrá más oportunidades para los grandes capitales concentrados y las más grandes corporaciones mundiales que se preparan a hacer negocios en el clima de apertura que les garantiza el gobierno nacional.

III – Mientras el Procurador de la provincia asegura que la policía tiene que informar de los hechos delictivos que se suceden diariamente en la provincia, la fuerza policial persiste en ocultarlos. Día a día, los vecinos de la ciudad y de toda la provincia sufren robos, arrebatos, amenazas, lesiones, accidentes, pero esa información es prolijamente ocultada en un plan perverso de inconfensables objetivos que, en la práctica, priva a la población de un derecho al tiempo que la expone a ser víctima por desconocimiento de hechos similares. Es como si mañana el Ministerio de Salud resolviera, para no alarmar a la población o mortificar a los enfermos, ocultar los casos de dengue, meningitis o tuberculosis.

IV – Semanas atrás, un veterano periodista le preguntó al intendente si no estaba abriendo demasiados frentes a la vez en el inicio de su gestión. La respuesta fue una reafirmación de ese estilo confrontativo confiado en que su propia capacidad de gestión y sus principios bastaban para capear esos temporales. A la luz de la destemplanza que exhibió ahora para enfrentar esos problemas, expulsando las culpas y sin autocrítica parece claro que esa autosuficiencia que exhibía ocultaba una vulnerable incapacidad no ya para solucionar, sino siquiera para identificar, analizar y enfrentar los actores políticos, gremiales, laborales, económicos y vecinales que, necesariamente, forman parte de su trabajo cotidiano y le reclamarán soluciones justamente por haber ganado las elecciones y tener la responsabilidad de gestionar. Con exabruptos más que con argumentos mostró su enojo y disparó acusaciones. En la volteada cayeron los medios y los periodistas a los que acusó de extorsión, un delito que tiene una clara tipificación y que, en honor de la verdad, debería exponer ante la justicia.

V- (En su enojada intervención, el intendente reveló que eliminó la pauta publicitaria con los medios que ascendía a 600.000 pesos mensuales y relacionó esa eliminación con un cambio de actitud en periodistas y medios que, al parecer, ahora lo extorsionan. Más allá de los periodistas que denuncia por extorsión y que deberá sentar en el banquillo de los acusados, el intendente parece olvidar que una de las formas de presión hacia la prensa y su libertad es, justamente, manejar extorsivamente la pauta publicitaria. En La Pampa hay fallos judiciales que protegen el derecho de los medios a recibir publicidad y prohíben a los poderes públicos aplicar sanciones alterando o eliminando esa pauta como forma de castigo). (LVS)