Grito en el desierto

Hace dos semanas una multitud se reunió en el Autódromo Provincial para manifestarse en favor de la recuperación del río Atuel. Ahora fue el Puente de los Vinchuqueros el lugar que concentró a centenares de pampeanos con el mismo objetivo. Funcionarios, pobladores de la región, artistas, organizaciones no gubernamentales se dieron cita en ese punto de la frontera con Mendoza para reclamar lo que le quitaron a La Pampa hace más de medio siglo: un río.
Este reverdecer de las energías que llegó con el nuevo gobierno no pasa desapercibido. Las convocatorias han tenido una respuesta contundente, lo que viene a demostrar que la conciencia y el interés de los pampeanos frente a este drama ambiental siempre están. Pueden permanecer semiocultos, en vida latente, cuando no se los convoca a manifestarse, pero apenas surge el mínimo estímulo el espacio público se llena de voces que se reúnen para hacerse escuchar.
Reconforta ver otra vez esa bandera agitada por el viento pampa. Y es un llamado de atención para aquellos gobernantes que no supieron o no quisieron mantenerla enarbolada. El trabajo incansable de los luchadores que, sin ocupar cargos públicos y muchas veces en silencio, insistieron siempre con su militancia empecinada, no siempre en tiempos políticos favorables, florece en estas manifestaciones multitudinarias. Incluso la presencia oficial es tributaria de aquel esfuerzo de las personas y entidades que apostaron a mantener la mirada atenta a una región de nuestra provincia que viene padeciendo semejante despojo.
El tremendo golpe ambiental, demográfico y económico que se descargó sobre nuestra provincia con el robo del Atuel no provocó gemidos ni resignación. Al contrario: logró solidificar a todos los pampeanos como ninguna otra causa y los lanzó tras una misión compartida y noble como pocas: recuperar lo que por derecho les pertenece.

Nadie escuchó
Finalmente el gobierno nacional desoyó los pedidos de nuestra provincia y Aerolíneas Argentinas sacó de su agenda dos vuelos semanales. Los lunes y viernes fueron los días elegidos para el ajuste a pesar de que son los más requeridos por los pasajeros que usan el servicio.
La indiferencia de AA y del gobierno central ante las necesidades de nuestra provincia está en consonancia con lo que acaban de denunciar varios gremios de trabajadores aeronáuticos. Señalan que en la línea de bandera se está advirtiendo una contracción de servicios en el territorio nacional y, como contrapartida, un aumento de la presencia de aerolíneas extranjeras. Esta últimas están siendo beneficiadas con trayectos muy atractivos que conectan directamente algunas grandes ciudades argentinas con destinos en el exterior. Los gremios se preguntan por qué Aerolíneas cede esos espacios que podrían favorecer el crecimiento de la empresa y se los otorga a compañías foráneas.
Para los sindicatos no es ajeno a estas decisiones el ex CEO de Lan -la aerolínea chilena- que hoy ocupa la Secretaría de Coordinación de Políticas Públicas. Y recordaron que Chile no ha autorizado a Aerolíneas a realizar vuelos en su territorio como sí lo hizo Argentina con Lan. Esa falta de reciprocidad entre las políticas aerocomerciales de los dos países “hermanos” perjudica al nuestro, sin embargo no se advierte en las autoridades nacionales una respuesta adecuada a fin de lograr un mayor equilibrio entre los intereses de uno y otro lado. Al contrario, Lan sigue avanzando y Aerolíneas retrocediendo en su propio país. En este escenario se comprende mejor la decisión de dejar a la capital pampeana con dos vuelos semanales menos a pesar de los pedidos que se elevaron para mantenerlos.
La política de achicamiento y de ajuste del macrismo continúa imperturbable, sin reparar en consecuencias y siempre con el mismo sentido.