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Guerra de mentiras contra Venezuela

La mentira como arma política no es una novedad en nuestros tiempos. Enormes conglomerados mediáticos están al servicio de las fake-news -noticias falsas- siempre que sea necesario construir un enemigo y dirigir contra él la bronca de las grandes audiencias.
En los últimos días pudimos observar un ejemplo cabal de este tipo de contaminación informativa con la divulgación de una gigantesca falacia en los principales medios de comunicación de habla hispana: la fotografía del puente Las Tienditas ubicado sobre el río Táchira en la frontera entre Colombia y Venezuela bajo el título «Maduro corta el puente para cerrar la frontera». La imagen y el titular ocuparon las portadas de los periódicos de mayor tirada de América Latina y España con la evidente intención de hostigar al gobierno venezolano y aumentar la presión internacional sobre su presidente.
La patraña es descomunal y solo tiene parangón con aquella mentira de «las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein» que lanzara el gobierno de Estados Unidos para justificar el bombardeo y posterior invasión a Irak, «hazaña militar» que le costara la vida a centenares de miles de civiles, niños incluidos.
El puente que hoy se volvió famoso no fue «cortado» el 6 de febrero por el gobierno de Maduro como dicen a coro en sus tapas Clarín, El Mercurio, O Estado do Sao Paulo, y el resto de los grandes diarios latinoamericanos junto a El País, La Vanguardia y otros impresos españoles. Los contenedores y la reja que cruzan las tres vías del puente están ahí desde comienzos de 2016, cuando se terminó de construir por acuerdo entre las dos naciones en un breve lapso de distensión política. Colombia ni siquiera terminó de edificar las instalaciones aduaneras y colocó una reja en la mitad del trayecto -que se puede observar en la fotografía si se mira con atención-, un claro indicio de que no le interesaba el uso de esa vía. Desde hace tres años que el puente está así, con los obstáculos cruzados en la mitad de su extensión.
Sobrepasa toda capacidad de asombro esta forma de ponerse de acuerdo las principales corporaciones mediáticas latinoamericanas y españolas y habla a las claras de una coordinación que tiene su vértice en Washington, el gendarme global que es un experto en estas campañas de envenenamiento masivo para justificar sus «cruzadas democráticas» por todo el mundo.
Mientras se miente tan descarada e impunemente hay infinidad de datos que se ocultan con celo extremo. Por ejemplo, los grandes medios se cuidan mucho de hablar de un hecho muy significativo: tres millones de colombianos viven en tierras venezolanas; tampoco informan que suman más de 500 los asesinatos de líderes sociales y agrarios en Colombia en manos de paramilitares aunque también de fuerzas de seguridad oficiales luego de firmada la paz con las FARC. ¿Alguien puede imaginar que sucedería si un horror similar -o incluso en muy menor escala- cometiese el gobierno de Venezuela? ¿Qué titulares veríamos en estos mismos periódicos?
El uso de la mentira por parte del gran poder económico y político del planeta ha llegado a extremos nauseabundos. La máquina de vendar ojos, engañar mentes y manipular sociedades trabaja a tiempo completo.