Idea que debe afrontar su prueba más severa

Señor Director:
La visita que Lula da Silva, dos veces ex presidente de Brasil, a la Argentina, en días de esta semana, generó en quienes tratamos de seguir de cerca el acontecer regional la pregunta acerca de su principal motivación.
El propio Lula lo dijo antes de partir de Brasil y luego en la Argentina: que se sepa que él, como uno de los promotores del proyecto regional, sintió la necesidad de venir a apoyar la candidatura de Daniel Scioli luego de haber tenido una conversación con éste en San Pablo, la cual le dio certeza de que el actual gobernador de Buenos Aires ha hecho suyo ese principio regional y la necesidad de ir por más (valga agregar que la misma idea inspira la reciente Carta Abierta argentina). Es posible que también haya pensado que es una manera de dar contenido a su reciente aceptación de la candidatura a una tercera presidencia, una vez que concluya el segundo período de la acosada Vilma Rousseff. Si temió en algún momento que Scioli, como Vilma en ésta su segunda presidencia, no asumiese plenamente este proyecto y las ideas de gobierno que son su consecuencia, la pregunta vale como una conjetura pero no debe esperarse confirmación. Por lo demás, si bien Vilma hizo algunas concesiones riesgosas, hay que tomar en cuenta la complejidad singular de la política brasileña y el hecho de que el estado de la crisis de las naciones desarrolladas, en su etapa actual se encamina a restablecer la política poscolonial de Europa, la cual consiste en descargar parte sensible del costo de la recuperación sobre la economía de los países emergentes. Luego de la independencia de nuestros países, respecto del dominio español, se produjo un reemplazo de España por Inglaterra y esta nación se constituyó en heredera del beneficio, para lo cual hizo dos cosas: operó para que las colonias se constituyesen como estados separados y desarrolló las líneas de la política económica que consistió en favorecer la explotación de las riquezas naturales por empresas propias y haciéndose cargo del transporte terrestre (ferrocarril) y marítimo de esos productos. Algunos economistas que estudian el período de “descolonización” española, han podido decir que la revolución industrial del viejo continente fue financiada con el beneficio que dejó ese planteo de los términos del intercambio (materias primas menos valuadas que los productos industriales), situación que se dio en América y también en las colonias y ex colonias de Asia y África.
Lula toma en cuenta que ahora viene la parte fuerte de dicha ofensiva del norte (que ya incluye a los Estados Unidos de manera preponderante), en parte apremiada por el estallido del problema de los refugiados, que es un subproducto de políticas poscoloniales de las naciones más desarrolladas. Esas políticas poscoloniales también han sido adoptadas por el nuevo poder global representado por las multinacionales que han concentrado una parte definidora de la riqueza mundial y ahora buscan condicionar a los Estados para apresurar el relevo del poder real, que incluye el abandono de la democracia como objetivo compartido. La presidenta argentina se ha estado refiriendo a este estado de cosas en sus últimos discursos: vienen contra los Brics y “todos somos Brics” (y que es hora de la Argentina sea parte de este poderoso grupo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, junto con las naciones americanas que mantengan el objetivo de la Unasur y la Celac: Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe).
Desde mi punto de vista es igualmente importante afianzar a las Naciones Unidas en cuanto son un principio de gobierno mundial. La decisión de esta semana, de aprobar la iniciativa argentina que frena a futuro a los fondos buitre, muestra que también la ONU es el camino a recorrer si buscamos un mundo más solidario, dado que necesitamos una instancia supranacional de estructura democrática.
Atentamente:
JOTAVE