Insólita defensa de Portezuelo

Las recientes declaraciones del candidato a gobernador de la provincia por el macrismo y de una diputada pampeana por el mismo espacio resultaron desconcertantes al realizar una cerrada defensa de la represa de Portezuelo del Viento. Lo expresado por ambos se enmarca, como era de esperar, en los intereses políticos del partido en el que militan aunque carecen de solvencia técnica como para refutar las objeciones que viene planteando de La Pampa.
Lo sugestivo del caso es que ambas manifestaciones surgieron muy poco después de que el gobernador mendocino se refiriera a las obras hidráulicas de su provincia. El mandatario, con un singular desprecio por los derechos del resto de las provincias que integran la cuenca del río Colorado, afirmó que las regalías que produzca Portezuelo del Viento quedarán para el Estado mendocino y se destinarán a construir nuevos embalses sobre ríos que esa provincia maneja según su exclusiva conveniencia. Servirán, también, para la creación de un fondo para obras hídricas, de las que enumeró las próximas, sin considerar en absoluto que pertenecen a la cuenca Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó cuya existencia el mandatario prefiere ignorar.
Lo insólito del caso es que Mendoza ya decidió apropiarse de la totalidad de las regalías hidroeléctricas de una obra que ni siquiera está licitada y, no menos importante, tampoco cuenta con el estudio integral de impacto ambiental que exige la ley, problema que ya empieza a inquietar al resto de las provincias integrantes de la cuenca del Colorado porque el manejo de los caudales quedaría sujeto al arbitrio de los cuyanos.
La construcción de Portezuelo del Viento, como se recordará, se iba a realizar mediante el sistema de participación público-privada (PPP); al fracasar ese modelo se anunció que el aporte de los fondos sería asumido por Nación, toda una gentileza para con uno de sus más cercanos aliados políticos.
Por lo demás, en las imprudentes declaraciones del gobernador cuyano quedó evidenciada con claridad meridiana la posición mendocina de siempre: sus intereses particulares están por encima de cualquier concepción integral de la cuenca o derecho de las jurisdicciones ubicadas aguas abajo.
Esta trama oscura y absurda de defensas políticas e insolidaridad está acompañada por otro hecho de extrema gravedad: la sospechosa variación en los costos de la obra. Portezuelo del Viento tenía un presupuesto inicial del orden de los 500 millones de dólares; cuando se habló de la participación público-privada se quintuplicó: 2.500 millones; y ante el fracaso de ese modo de financiamiento el monto se ubicó en 1.200 millones de dólares.
Nadie se ha tomado el trabajo de explicar semejantes variaciones que habilitan las peores sospechas, por no hablar de las estimaciones sobre la producción energética que han sido seriamente cuestionadas por expertos y el desinterés que muestran los defensores del proyecto -tal como está planteado- por los severos problemas ambientales y económicos que provocaría aguas abajo.
Una obra que debería ser beneficiosa para toda la cuenca degeneró en un adefesio que solo atenderá los intereses de Mendoza. Y para peor algunos pampeanos la defienden.