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Inspección ocular en denuncia por contaminación de Porta Hnos.

LA REALIZO EL JUEZ FEDERAL DE CORDOBA, VACA NARVAJA

Ayer se cumplió la inspección ocular del juez federal en la causa de los vecinos del sur de la ciudad de Córdoba contra contaminación de la fábrica Porta Hermanos
SERGIO ORTIZ – El 9 de mayo pasado este diario reporteó a Silvia Cruz, una vecina que lucha contra la contaminación de Porta Hermanos en barrios San Antonio e Inaudi de la ciudad de Córdoba. Ella es referente de Vudas (Vecinos Unidos en Defensa de un Ambiente Sano), que encabeza desde 2012 los movimientos ambientalistas de esa zona.
Ayer 12 de junio se cumplía en ese establecimiento la inspección ocular del juez que interviene en la causa, Hugo Vaca Narvaja. Y el cronista se llegó al lugar para informar de ese procedimiento judicial y de la protesta ambiental convocada.
Porta Hermanos ocupa un predio de seis manzanas que da a la avenida Valparaíso, apenas se cruza la Circunvalación, viniendo desde el centro de la ciudad. La convocatoria era a las 9 de la mañana y aún sin una puntualidad suiza el sitio se fue poblando de vecinos y gente que había venido a darles solidaridad a quienes reclaman por un ambiente sano y por la vida.
A la vera de la avenida se fueron armando varios gazebos, desde donde actuaban artistas que se alternaron en el micrófono y también oradores que explicaban los motivos de la concentración y hacían sus denuncias.
También había puestos de artesanos y feria agroecológica, verduras, miel y alimentos sanos, venta de pines y banderines con «Fuera Porta». Confirmando que la lucha no es sinónimo de caras cúlicas ni tristeza, además de los músicos estaba la Murga La Runfla de Calycanto, que bailaba, contagiando a parte del público, sobre todo mujeres y gente joven, un dato alentador sobre las perspectivas de este reclamo que lleva siete años.
Muchos de los artesanos habían llevado a sus chicos, que pintaban y se divertían como si estuvieran en la escuela o, mejor aún, en un cumpleaños.

Los reclamos.
Desde uno de los gazebos habló primero Silvia Cruz, una de las vecinas que tienen a la fábrica a pocos metros de sus viviendas. Ella reiteró que el establecimiento está en infracción porque no cumplió con la legislación vigente que impide el funcionamiento de estas fábricas de bioetanol en lugares habitados como San Antonio, Inaudi y Tejas.
Silvia denunció las elevadas tasas de enfermedades respiratorias, gástricas, dérmicas y oculares, a las que suman cefaleas, abortos espontáneos y nacimientos con malformaciones. Y citó casos de personas que han fallecido y niños que tienen graves padecimientos o fallecieron como Olivia. Un matrimonio que tenía dos hijos sanos nacidos en su domicilio anterior tuvo un tercer hijo con malformaciones, nacido en San Antonio.
Luego le cedió la palabra a Juan «Martillo» Miranda, padre de Pablo Miranda, un empleado de Porta fallecido en accidente en una mini destilería de Santiago del Estero a la edad de 27 años. Lo hicieron subir a un tanque de bioetanol a soldar una tapa, lo que podía dar lugar a una explosión, en noviembre de 2017. Y eso ocurrió, muriendo Pablo y quedando muy graves otros dos trabajadores, uno con sus dos piernas cortadas. Uno de los heridos le contó en el hospital que dos supervisores los habían amenazado para que no comprometieran a la empresa. Este padre nunca fue citado por la Justicia santiagueña para testimoniar en el proceso de muerte de su hijo. Dijo que no quería plata, porque con 47 años de trabajo todavía puede encargarse de alimentar a la viuda de Pablo y sus tres hijos: quería justicia.
En ese momento interrumpió su alocución porque estaba a punto de salir el juez Vaca Narvaja. Y hacia la puerta de la fábrica se desplazaron los vecinos con los carteles y pancartas de Vudas, Asamblea de Dique Chico, Autoconvocados de Villa María, No a la autovía de la Montaña, el Foro Solidario y otras entidades que hacían el aguante.

La inspección.
El magistrado a cargo del Juzgado Federal 3 de Córdoba terminó su recorrida junto a ingenieros de la patronal y un par de vecinos y sus abogados, Carlos «Chuzo» González Quintana (conocido por su intervención en las denuncias por la desaparición forzada de Santiago Maldonado) y Ramiro Fresneda. Vaca Narvaja se subió a un vehículo de color negro, con custodia y se retiró sin hacer declaraciones ni dialogar con el público.
Sí lo hizo González Quintana. Fue preguntado si salía satisfecho de la inspección. Dijo: «no, no me satisfizo, pues debo recordar que esta fue una propuesta de parte, de la empresa; ésta hizo una visita guiada, tenía todo limpio y preparado para dar una buena impresión».
La recorrida la preparó y guió el ingeniero Augusto Gallardo, Gerente de Ingeniería de Porta y testigo en la causa, algo contradictorio con organizar esto como asesor legal y técnico de una parte. «Chuzo» le pidió ver el lugar donde al alcohol le quitan el agua, pero no lo llevaron a ese sitio.
Sí pudieron hacer preguntas, pero reiteró que estaba todo preparado para sacarse una buena nota. Como si en las últimas semanas, en aguardo de esta inspección, no hubieran fabricado bioetanol para biocombustibles. «No hubo aireación ni olores como siempre había y hay en esta planta», comentó.
En los relevamientos epidemiológicos de 2013 y 2016 el equipo médico encabezado por Medardo Avila Vázquez había detectado enfermedades por el uso de tóxicos como Toluenos, Xilenos y Formalaldehidos. Ahora, sorpresivamente, no había nada. Mordaz, el abogado dijo: «es como si uno con un mes de anticipación le dice a un narcotraficante que le va a allanar la casa, el tipo prepara todo para mostrarlo limpito».
El juez en días o pocas semanas cerrará el período de testimonios y pruebas, y fallará. Porta quiere seguir produciendo bioetanol bajo cuerda. Los vecinos presentaron una cautelar con principio precautorio para que cese esa producción contaminante e ilegal, y solamente continúe, en todo caso, la de alcohol. Ojalá el magistrado falle a favor de la vida y no de los negocios.