Interesante expectativa

En los últimos tiempos se ha extendido en varios negocios de la ciudad una iniciativa que no puede dejar de verse con agrado: la puesta al público de recipientes para la recepción de pilas usadas. Aunque no lo parezca la recepción de estos elementos -indispensables a la vida moderna-se ha trasformado en uno de los más graves problemas de nuestra civilización, tanto por la falta de conciencia al respecto como por la aparente condición inofensiva de las baterías desechadas, que no es tal.
Nuestra ciudad tiene ya un consumo significativo en la materia y está actitud que parece irse generalizando abre una expectativa interesante. Conviene recordar que poco más de una década atrás una publicación especializada hizo un relevamiento expeditivo al respecto y comprobó que los negocios carecían de reglamentación alguna para deshacerse de las pilas, muy especialmente las joyerías y relojerías donde las que se desechaban por entonces, una vez roto el blindaje de fábrica, tenían una formidable capacidad de contaminación para con el agua y el suelo. Que la iniciativa siga cundiendo y se sistematice el desecho de las baterías sería un buen paso adelante para una ciudad que ya afronta numerosos problemas en lo ambiental.