Intereses cruzados

El paso de Juan José Aranguren por el Ministerio de Energía fue muy productivo para la Shell, la petrolera de donde desembarcó para convertirse en funcionario público. En los dos años y medio que estuvo al frente de esa cartera, la corporación angloholandesa alcanzó un volumen de negocios como nunca antes en el país.
Muy difícilmente esta información aparezca en los grandes medios porteños, siempre remisos a exponer críticas que afecten la imagen del macrismo. Es que los datos brindados por el Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (Oetec) no dejan lugar a dudas con relación a los intereses que representó Aranguren en su paso por la función pública. El informe es extenso aunque solo algunos datos alcanzan para advertir cuál de los dos lados del mostrador concentró los mayores desvelos del hombre.
La cuota de mercado de YPF en comercialización de naftas y gasoil al público se redujo 7% en 2016 y 2017. Inversamente, la de Shell se expandió 20%. Con respecto a las nuevas ventas en estaciones de servicio: Shell las lideró con un 58% del total; su socia, la holandesa Trafigura, fue la segunda con un 26%; mucho más lejos quedó YPF con un 9%.
Al caer la producción local de petróleo y gas debió acudirse a la importación. Shell fue la principal compañía importadora en todo el período considerado. En naftas y gasoil incrementó su volumen de compras al exterior en un 138%, muy por encima de todas sus competidoras y especialmente de YPF que cayó un 44%. Con el gas fue todavía mayor la diferencia. La participación de Shell en la importación de GNL creció del 8% en 2016 al 33% en 2017.
Estos pocos números alcanzan para revelar que la compañía nunca realizó tan buenos negocios en el país como en estos treinta meses. De ahí que son muchos los que se preguntan si el caso de Aranguren -quien admitió tener sus millones a buen resguardo en el exterior y sin regresarlos porque no confiaba en el país- no amerita una investigación legislativa y otra judicial. Es difícil encontrar otro ejemplo tan elocuente como este de incompatibilidad de intereses. Los datos del informe son lapidarios.

Casos testigo
Los problemas crecientes de la falta de empleo se manifiestan en muy diversas formas. Hace pocos días los santarroseños fueron testigos del drama que vivió una pareja de jóvenes con hijos pequeños cuando permanecieron algunas horas en Santa Rosa mostrando un estado de total desamparo. Víctimas de la estafa de un inescrupuloso, viajaron desde Salta a Chubut por un trabajo que nunca se concretó y, ante semejante desilusión, debieron emprender el regreso en medio de grandes privaciones.
Gracias a la solidaridad de unos vecinos de la ciudad pudieron tener un plato de comida y los pasajes para volver a su lejana provincia, de donde habían tenido que emigrar por falta de trabajo.
No faltarán quienes piensen que se trata de un episodio puntual, aislado, sin embargo sobran los elementos de juicio que obligan a pensar que esta historia refleja una realidad mucho más amplia y que afecta hoy a millones de argentinos. Ahí está el despido masivo de 75 trabajadores en una planta fabril del Parque Industrial santarroseño, por no hablar de los testimonios de tantos dirigentes gremiales y sociales, jefes comunales del interior pampeano o vecinos solidarios que organizan comedores barriales quienes vienen advirtiendo sobre el recrudecimiento de las necesidades de un número creciente de familias producto de la pérdida de trabajo y la caída del poder adquisitivo del salario. El aumento de los desalojos es otro indicador muy claro del deterioro social que afecta a cada vez más personas.
Estas historias que reflejan los medios exponen con crudeza con qué fuerza golpea la crisis económica a tantas familias y, a la vez, constituyen testimonios vívidos, casos testigo de los padecimientos humanos como nunca podrán mostrarlos las estadísticas.