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Internas y unidades en la pelea por el poder

LA SEMANA PAMPEANA

I – El radicalismo resistió en la semana la fuerte presión de la Casa Rosada para que baje a su candidato y se alinee detrás del candidato del macrismo nacional. La presentación de listas con la fórmula Daniel Kroneberger y Luis Evangelista para gobernador y vice respectivamente, aventó las serias dudas sobre la actitud que tendría el partido radical luego de ceder ante su socio de Cambiemos acordando listas únicas en los pueblos que le restarán poder territorial a sus propios candidatos dándole una ventaja impensada a su rival Carlos Mac Allister. Concluyó así la primera etapa de uno de los procesos políticos más singulares de la política lugareña que comenzó con la porfiada pelea entre tres candidatos por la candidatura radical a gobernador y termina, en esta etapa, con el menos pensado de esos candidatos encabezando un proceso electoral interno con final incierto.

II – A la inversa, el peronismo concluyó el mismo proceso con una demostración contundente de unidad partidaria en la provincia y con la interna abierta en los municipios, con la presentación de seis listas en Santa Rosa y en otras localidades del interior. Esta diferencia entre las dos fuerzas que se van a disputar la provincia y las municipalidades el 19 de mayo no parece casual. Funciona casi simétrica al poder territorial que ambas fuerzas ostentan en el mapa electoral pampeano. La defensa de la gobernación marcó claramente que la unidad era una estrategia que prometía más ventajas a la hora de enfrentar la alianza del radicalismo y el Pro. El apoyo nacional que tendrán las huestes de Cambiemos en la campaña aconsejó al peronismo ahorrar energía electoral en una interna para desplegarla, sin derroches innecesarios, el día de la elección provincial.

III – En cambio, la presentación de seis listas peronistas en la ciudad parece destinada a activar las fuerzas políticas internas del peronismo para enfrentar al candidato oficialista y actual intendente que logró disciplinar sus fuerzas para evitar la interna. Las seis listas lanzarán en la elección interna una movilización política de militantes y afiliados que difícilmente hubiera logrado el justicialismo si unificaba esas voluntades en una lista de unidad. Esa movilización de militantes en busca de un voto interno será, seguramente, un anticipo del esfuerzo que el justicialismo necesita desplegar en una campaña para recuperar la municipalidad de Santa Rosa. Lo ayuda la historia reciente de la ciudad, cuyos vecinos han dado por tierra con las aspiraciones de los últimos intendentes que intentaron la reelección. Los dos últimos, uno de cada partido, fracasaron estrepitosamente ante un electorado santarroseño que parece, al revés del dicho, más dispuesto a votar a un “bueno por conocer” que a un “malo conocido”.

IV – En la semana, dos episodios que involucraron a dos funcionarios permitieron constatar la distinta eticidad que manejan, en política, los partidos que se disputarán la provincia en mayo. El primero de los casos fue el pedido de renuncia a un funcionario provincial acusado por las redes sociales de abuso sexual. La denuncia, que no llegó aún a sede judicial, fue considerada lo suficientemente creíble y grave para aconsejar la separación del afectado. Mantenerlo, se juzgó en el gobierno pampeano, afectaría la credibilidad de políticas que, en ese frente, la provincia parece decidida a llevar adelante para acompañar el cambio cultural que la sociedad demanda. El otro caso, una denuncia de un trabajador rural por abusos de su empleador que lo contrató en negro y lo dejó encerrado en su propiedad, involucró, nada menos, que al delegado local del Ministerio de Trabajo de la Nación. Pero, a diferencia del funcionario provincial, ni éste presentó su renuncia, ni el gobierno nacional consideró necesario pedírsela pese a que destruye la credibilidad de alguien que, se supone, está en funciones para defender a los trabajadores de los abusos de empresas y empleadores.

V – El desempleo en Santa Rosa ha sido, antes de la asunción del macrismo, uno de los más bajos del país. Por eso sorprendió y horrorizó que la medición del tercer trimestre arrojara la cifra más alta de las ciudades que se miden en todo el país: 13,2%. Esa cifra ya era alta en el trimestre anterior al ubicarse en el 11 por ciento. El aumento se explica, en parte, por los 200 despedidos de Calzar y el derrumbe constante en la capacidad de empleo del comercio. Si se tiene en cuenta que la última medición de 2015 fue del 3% y que, a partir de esa fecha, el gobierno nacional suspendió la construcción de viviendas Fonavi, alentó la importación en contra de la industria nacional y destruyó el poder adquisitivo de los salarios, está claro que el aumento del 440% de la desocupación en La Pampa no es una “herencia recibida” ni una consecuencia de la política provincial. (LVS)