Irán y sus avances, en el 36° aniversario de revolución islámica

UN PAIS DEMONIZADO POR ESTADOS UNIDOS E ISRAEL

Irán es un país muy demonizado por Washington y Tel Aviv. También lo fue en Argentina durante muchos años, ahora un poco menos. Ajena a esas campañas en su contra, la república islámica cumplió 36 años y va por más.
EMILIO MARÍN
En enero de 2013 las cancillerías de Argentina y de Irán firmaron un Memorándum de Entendimiento relativo a la causa AMIA. Formarían una Comisión de la Verdad con 5 juristas internacionales neutrales para que la justicia argentina pudiera indagar en Teherán a los cinco sospechosos por la voladura de la mutual judía. Esas personas fueron sindicadas como sospechosas, y se les impuso “tarjeta roja” de Interpol, a requerimiento del fiscal Alberto Nisman, quien operaba con pruebas falsas plantadas por los servicios de inteligencia de EE UU e Israel.
El Memorándum firmado por Héctor Timerman y su colega persa Ali Akbar Salehi fue elevado por la presidenta Cristina Fernández al Congreso, que después de un arduo debate lo convirtió en ley.
La oposición, las embajadas de EEUU e Israel, la corporación mediática y la judicial, más las cúpulas de la AMIA y la Daia, trataron de impedir su aprobación y luego accionaron ante la justicia para declararla inconstitucional. Lograron un fallo favorable de la Cámara Federal pero resta saber qué dictaminará la Corte Suprema.
Esa breve historia del Memorándum viene a cuento de que quienes procuraron pulverizarlo, entre ellos Nisman, apelaron no sólo a falsedades para inculpar a Irán. También lo demonizaron como un “estado terrorista” que cometería atentados en el mundo, querría fabricar armas nucleares y usarlas contra Israel, etcétera.
Ese discurso tan al gusto de la derecha norteamericana y sionista -y a la chita callando, de las monarquías pro estadounidenses del Golfo Pérsico y de los caceroleros argentinos- comenzó a deshilacharse en los últimos dos años.
Parte de ese descrédito se produjo con el giro del gobierno argentino, que antes era parte de las campañas anti Irán y desde 2013 procuró un entendimiento favorable a las dos partes. Y no se trató de negocios. Quedó demostrado -a contrario de los disparates de Nisman- desde 2010 en adelante el comercio bilateral empezó a declinar. No. El punto de vista argentino era dar algunos pasos en la búsqueda de justicia en la causa AMIA.
Para entonces (2013) Cristina Fernández ya se habría convencido de que se había acusado injustamente a Irán en base a mucha “carne podrida”. Y que ésta había sido puesta por la SIDE, la CIA y el Mossad.
Los sionistas de aquí y allá se revolvieron, furiosos, contra el gobierno argentino. Allí está la causa última del escrito de Nisman acusando a CFK, y ahora de la imputación del fiscal Gerardo Pollicita.

Giro de Obama.
Mientras el gobierno argentino llevaba adelante ese cambio de políticas hacia Irán, todavía en EEUU prevalecían las líneas de agresión. Con el nuevo presidente Hassan Rohani eran algo más tenues que con su antecesor Mahmud Ahmadinejad, pero igualmente Irán sufrió sanciones de EE UU y la Unión Europea a instancias de Israel, pretextando su plan de investigación atómica. Esos imperios y el subimperio aseguraban que el programa de los persas, de enriquecimiento de uranio, tenía fines militares.
Irán siempre negó esos fines y abrió hasta cierto punto sus instalaciones a los inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) que no pudieron corroborar las denuncias. De todos modos hubo nuevas sanciones en 2013 y 2014, contra empresas y funcionarios, tratando de afectar los ingresos petroleros de Irán.
Rusia y China salieron en defensa del afectado y propusieron conversaciones diplomáticas sobre el programa nuclear iraní. Así se reactivó el “Grupo de los 5 más 1” con Irán. O sea los cinco con poder de veto en el Consejo de Seguridad más Alemania, sentados con los representantes persas, en Viena.
En esa fase a la administración Obama no le quedó más remedio que blanquear que estaba negociando con Rohani. Los dos presidentes dialogaron telefónicamente en setiembre de 2013:n un contacto que ambos países no tenían desde 1979, cuando triunfó la revolución islámica.
Ambas partes cedieron un poco. La OIEA confirmó que “Irán redujo sus reservas de uranio enriquecido al 20 por ciento, suspendió su procesamiento por encima del 5 por ciento en las plantas de Natanz y Fordo, y congeló la construcción del reactor de agua pesada en Arak, capaz de producir plutonio”. EE UU y sus socios aflojaron parcialmente con las sanciones y los persas recuperaron 4.200 millones de dólares de exportaciones petroleras que habían sido congeladas en el extranjero.
Se abrió una etapa de diálogo que dura hasta hoy. Si bien aún no se pudo firmar un acuerdo definitivo, se prorrogó hasta el 1 de julio de 2015 la negociación de ese acuerdo global y las medidas concretas. Obama quería firmar lo general ahora y dejar para después lo específico, pero Rohani y el líder supremo iraní, Alí Khamenei dijeron que si va a firmar un acuerdo, que esté todo definido. Mejor que no haya un acuerdo antes que un mal acuerdo, opinaron. Y así fue. Hasta el 1 de julio próximo seguirán las reuniones en Viena…
El resto del mundo vio con satisfacción ese acercamiento, sobre todo Argentina que había sido pionera de un diálogo con Irán. Benjamin Netanyahu, el lobby judío en Estados Unidos y Buenos Aires, y la derecha republicana y demócrata, fueron los objetores.
The New York Times puso un poco de sensatez en EEUU cuando editorializó el jueves 12 y afirmó que ni aún bombardeando Irán se podría interrumpir el conocimiento y desarrollo nuclear alcanzado por ese país. Su columnista Roger Cohen escribió: “¿Qué significa desmantelar el conocimiento? No se puede bombardear y eliminar el conocimiento. Aún así, esto es lo que buscan quienes quieren desmantelar el programa nuclear iraní”.

Festejos por 36 años.
El 11 de febrero, Irán festejó los 36 años de la revolución islámica que conducida por el ayatolá Ruhollah Khomeini derrocó a la monarquía dictatorial del sha Reza Pahlevi. En mil ciudades hubo celebraciones, siendo la mayor de todas la realizada en la capital, donde habló el presidente Rohani. “Hoy solamente los enemigos de esta nación se oponen a los diálogos nucleares, es decir los sionistas han aunado todos sus esfuerzos; sin embargo el mundo ya conoce la traición de los sionistas, en especial después de los crímenes que cometió hace meses en Gaza”, expresó.
Esos diálogos no significan que estén dispuesto a abandonar su programa de experimentación nuclear, que tiene fines pacíficos. “En la época de la guerra, defendíamos nuestra independencia, y hoy en día la defendemos y seguiremos defendiéndola en la mesa de los diálogos nucleares”, insistió Rohani.
Frente a las declaraciones de Obama, de que Irán había ido a la mesa de diálogo por temor a las sanciones, el presidente persa lo negó de plano. Aseguró que dio inicio a esos diálogos por la lógica, para la promoción de la paz y la estabilidad tanto en Oriente Medio y todo el mundo. El orador revolvió su dedo en la herida de las potencias occidentales, al recordarles que éstas tienen que dialogar con Irán porque sin su ayuda no pueden erradicar el terrorismo en Oriente Medio. Irán ayudó a Irak, Siria, El Líbano, Yemen y Palestina para hacer frente al terrorismo. El secretario general de la organización iraquí Badr, Hadi al-Ameri, aseguró que el apoyo de Irán fue clave impedir la caída de la capital iraquí, Bagdad, en manos de los terroristas del Isis (Daesh, en árabe).
La milenaria nación persa tenía motivos para festejar este 36 aniversario, pues creció 4 por ciento en 2014, con un aumento de exportaciones no petroleras y de la producción de gas, petróleo y productos petroquímicos, a pesar de las sanciones. Rohani juzgó un éxito el haber disminuido mucho la inflación, que midió 17 por ciento el año pasado.
Mal que les pese al sionismo y otros enemigos de Irán, este país de 75 millones de habitantes tuvo avances científicos. Ocupa el séptimo lugar mundial en la nanotecnología, el puesto 14 en biotecnología, está dentro del top-ten en la fabricación de fármacos y puso un cuarto satélite a la órbita terrestre.
No han tenido éxito quienes han agredido y sancionado a Irán. Más allá de las observaciones críticas que el cronista tiene en algunos aspectos, por caso su condición de estado teocrático, el 36° aniversario mostró que su multietnicidad de fars, árabes, turcos, kurdos y lores se mantiene firme. Y que los chiítas, sunnitas, cristianos, judíos y zoroastros conviven pacíficamente allí, lo que no sucede en otros países.
Quedó muy debilitado el clisé de acusarlo de querer dotarse de ojivas nucleares. Hay que ser muy sionista para cree eso. El canciller Mohamad Yavad Sharif reiteró en la Conferencia de Seguridad de Munich: “nunca hemos tenido un programa nuclear y no lo vamos a tener. Irán no supone una amenaza para nadie. Nunca hemos amenazado a ningún país de actos militares”. Israel no puede decir lo mismo pues tiene entre 200 y 300 armas atómicas y nunca firmó el TNP ni aceptó inspecciones de la OIEA, a diferencia de Irán.
El 11 de febrero, la agencia china Xinhua reflejó la participación multitudinaria de los iraníes en los festejos destacando que “los eslóganes de ‘abajo EEUU’ y ‘abajo Israel’ hacían temblar las calles”.