Ironías, paradojas y casualidades pampas

LA SEMANA PAMPEANA

I – La tan mentada lentitud de la burocracia, esa que se usa para justificar la morosidad del Estado para atender problemas de la gente, fue dejada de lado en la semana para sacar, en tiempo récord, el concurso que permitió a Petroquímica Comodoro Rivadavia, hacerse cargo del área Jagüel de los Machos, adjudicada la semana pasada a la estatal Pampetrol. Fue, dejando la ironía de lado, un avance en la consolidación de la empresa petrolera pampeana cuyo funcionamiento parece querer aproximarse un poco más al cumplimiento de su función y no ser sólo una agencia de empleo financiada con las regalías.

II – Paradojalmente, en el año que La Pampa estuvo una buena parte del tiempo con su ministerio de Obras Públicas vacante, la estadística reflejó que la inversión en ése área creció un 16% por encima de la media nacional. Los números también reflejan un crecimiento en la construcción privada y en el empleo de los trabajadores del gremio de la construcción. La obra publica aumentó traccionada por un presupuesto que incluye importante partidas giradas desde la Nación. No obstante la oposición denunció que en esas cifras tan alentadoras hay 700 millones (un nada despreciable 35 por ciento del total) que no llegó a la provincia pues el gobierno nacional no giró los recursos.

III – Justo en la semana que el Congreso partidario lo proclamaría como candidato a intendente de Santa Rosa en reemplazo del renunciante Oscar Mario Jorge, en la semana que lanzó su campaña electoral y en la que se reunió con el intendente saliente Luis Larrañaga, el ministerio que comanda Raul Ortiz fue sorprendido con una auditoría enviada desde la Nación para verificar el manejo de un plan que está en marcha desde hace casi una década. Desde luego que la sociedad ve con buenos ojos que haya controles. Sobre todo en estos planes que fueron, en el pasado reciente y con una administración del mismo color político, motivo de rapiña. Pero la oportunidad preelectoral de la llegada de los auditores despertó viejos fantasmas internistas en el partido del Gobierno atravesado aún por los remezones de esa puja.

IV – El triunfo en el Desafío Eco del auto eléctrico construido por los estudiantes de la Epet de Macachín llenó de genuino orgullo a los pampeanos que vieron a otras escuelas locales ubicarse entre los primeros lugares en esa competencia de habilidades, tecnología y construcción que aglutina a más de cien escuelas de todo el país. Los pampeanos que quieren entender la realidad ven en este triunfo no solo un lugar de privilegio en una competencia, sino el resultado de toda una política nacional y provincial que ha reivindicado la enseñanza técnica destruida en los 90 por las políticas de entrega del país.

V – La pericia siquiátrica realizada en los tres docentes acusados de abusos a niños supuestamente cometidos en un jardín de infantes de 25 de mayo, arrojó resultado negativo. Ninguno de los tres tiene características de un abusador. Uno de los peritos fue, nada menos, que el que intervino en el caso Grassi y descubrió en el ex cura las características de una personalidad perversa sexualmente. Ahora, el mismo perito, no halló nada. Como nada hallaron los peritos informáticos en las computadoras, teléfonos celulares, cámaras fotográficas y filmadoras con las que, de acuerdo a las denuncias de los padres, se fotografiaba y filmaba a sus hijos. Nadie vio tampoco sacar a los niños de la escuela, ni las Cámaras Gesell lograron testimonios que corroboraran la acusación. Mientras, los acusados continúan detenidos.

VI – El caso de la madre de un adolescente que le ordenó a su hijo que se entregara a la policía luego de saber que había cometido un arrebato, mostró un costado de la crónica policial que pocas veces está presente en el relato de los hechos. El “sentido común” que relaciona la delincuencia con un ambiente familiar permisivo y dependiente del dinero de la asistencia social no logra encajar en este episodio. Como en muchos otros aspectos de la sociedad actual, los abordajes simplistas y reductores de la realidad (alentados por el oportunismo político y el interés de clase) no alcanzan para explicar pues son incapaces de incorporar en el análisis la complejidad de estas conductas que están presentes en todos los niveles sociales. ¿O acaso no son “arrebatos” de recursos el papel de los prestamistas en la ciudad que han salido a la luz ahora con el pedido de concurso de una gran empresa local? (LVS)