Israel se enoja con la ONU y Obama, y pone fichas a Trump

CONSEJO DE SEGURIDAD VOTO UNA NUEVA RESOLUCION ADVERSA

El Consejo de Seguridad de la ONU votó en contra de las ocupaciones ilegales que Israel realiza en tierra palestina. Y en vez de rectificar, el premier Netanyahu embiste contra la ONU y el gobierno de Barack Obama.
EMILIO MARÍN
El viernes 13 fue un mal día para el sionista Benjamin Netanyahu porque el Consejo de Seguridad de la ONU votó una resolución adversa a la ocupación de tierras palestinas que lleva a cabo sistemáticamente en Cisjordania y Jerusalén Este. La entidad internacional tiene una larga lista de resoluciones de ese tipo, como se comentará aquí. En esta oportunidad el texto fulminó la creación de colonias y extensión de barrios de colonos judíos en territorios palestinos, calificándolos de actos ilegales. Y recordaba que esas usurpaciones son contrarias a los acuerdos internacionales que prevén dos estados y no solamente el de Israel. El palestino también debe tener el suyo con capital en Jerusalén oriental.
El texto exhorta a Israel a “cesar inmediata y completamente cualquier actividad de colonización en territorio palestino ocupado, inclusive en Jerusalén-Este”.
Justamente pasado mañana, miércoles 28, tenía previsto reunirse el “Comité Local de Planificación y Construcción de Jerusalén”. La idea de las autoridades israelitas era proseguir con usurpación de terrenos -que precisamente no sobranen esa zona- para aprobar más planes ilegales: 282 viviendas en el asentamiento de Ramat Shlomo, 140 en el de Pisgat Zeev y 216 en Ramot.
Nunca más inoportuna la resolución del Consejo de Seguridad, para esos intereses de la coalición liderada por el Likud. La bronca del primer ministro se originó en que en primera instancia creyó que había logrado capear el temporal, pues bajo sus aprietes gubernamentales había logrado que Egipto, redactor original de la moción al Consejo de Seguridad, la retirara. Se notó así que El Cairo es sensible a esas presiones sionistas, cosa que no habría ocurrido si allí no se hubiera producido el golpe de Estado en 2013 contra el presidente Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes.
De todos modos la jugada israelí no prosperó porque otros cuatro miembros del Consejo de Seguridad tomaron la posta y presentaron la propuesta. Fueron los representantes de Venezuela, Malasia, Senegal y Nueva Zelanda. Y la votación fue contundente: de los 15 miembros del organismo, 14 lo hicieron a favor. Además de los nombrados, así sufragaron Rusia, China, Francia y Gran Bretaña (miembros permanentes y con derecho a veto), Egipto, Angola, Japón, España, Ucrania y Uruguay.
Lo más sorprendente, y lo que enfureció a Netanyahu y sus ministros, algunos con representantes de partidos corridos aún más a la derecha del Likud, ultra ortodoxos, voceros de los colonos ilegales, partidarios de la anexión lisa y llana de tierras palestinas, etc, fue que Estados Unidos no votó en contra ni vetó la resolución. Desde 1979 que el representante de Washington, en este caso una mujer, Samantha Power, no tenía un voto que Tel Aviv fuera a cuestionar tanto como el del viernes 23.

Tirando la bronca
Para el primer ministro israelita, la resolución era sesgada y se necesitará tiempo pero al final esta decisión será anulada. La descalificó como un “golpe anti-israelí vergonzoso”. Y lo más llamativo del asunto es que en la primera reunión de su gobierno dijo: “de la información que tenemos, no nos cabe duda que la Administración Obama estuvo detrás de su gestación, la apoyó, coordinó su redacción y exigió su aprobación”.
Su ministro de Medio Ambiente, Zeev Elkin, contó una supuesta información entregada por las autoridades de Ucrania, miembro del Consejo. Dijo que el ucraniano rey del chocolate, Petró Poroshenko, expresión de los mandatarios ubicados más a la derecha dentro del continente europeo, había confiado a las autoridades sionistas que pensaba abstenerse en la votación de la ONU, pero fue presionado por Power y delegados de Obama para acompañar la resolución contra Tel Aviv.
En sus gestiones desesperadas para evitar esa derrota segura, Netanyahu pidió ayuda al presidente electo Donald Trump. Éste, por sus propias definiciones tan o más favorables al sionismo que su derrotada Hillary Clinton, intercedió ante la actual administración de la Casa Blanca solicitando el veto. No tuvo éxito. Obama mantuvo su instrucción de abstenerse e Israel salió lastimado seriamente política y diplomáticamente.
La reacción sionista no se hizo esperar. Incluso el día de Navidad, muy especial y sagrado para la otra religión monoteísta, se hizo convocar a los embajadores de los países que habían votado la resolución del Consejo de Seguridad para expresarles una queja oficial. Varios no fueron o enviaron a segundas líneas; el embajador norteamericano, Dan Shapiro, sí concurrió a escuchar las reprimendas.
El primer ministro del Likud, en cambio, estaba feliz de leer las declaraciones de Trump, de que las cosas van a cambiar después del 20 de enero. Por eso confía en que dentro de un tiempo esta resolución será anulada. Los representantes del gobierno palestino de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbas, por supuesto que saludaron el sentido y la letra de lo resuelto por el Consejo. Justamente el diálogo entre los gobiernos de Tel Aviv y Ramalá, que se intentó tantas veces en estos años, al poco tiempo fracasó sobre todo por ese punto de la extensión de colonias y barrios judíos en tierras palestinas, tanto en Cisjordania (donde hay 100 asentamientos con 430.000 colonos) como en Jerusalén Este, donde viven otros 200.000 israelitas en detrimento de los derechos palestinos.

De mal en peor
Hasta hoy el gobierno de Israel vino de mal en peor en materia de política regional e internacional. Su ruptura de negociaciones con la ANP de Abbas lo malquistó con el mundo. Su invasión primero y delitos de genocidio en la Franja de Gaza en 2014, con brutal saldo de muertes, heridos y destrucción material y de infraestructura, lo puso frente al planeta como un régimen inhumano.
Por otro lado, sus deseos de agredir a Siria, El Líbano y al mismo Irán, fueron demostrándose irrealizables. Antes bien, El Líbano reorganizó su gobierno con participación destacada de Hizbollah. Siria obtuvo ayuda de sus aliados y vino alcanzando victorias contra el terrorismo yihadista apoyado por potencias occidentales y árabes, y del mismo Israel. Y por el lado de Irán tampoco se dieron las circunstancias para atacarlo, tal como quería el Likud, porque luego de una larga negociación de Teherán con el G-5 más 1, se firmó un acuerdo y se demostró que, tal como decía Ali Khamenei, Irán no tenía armas nucleares ni planes para fabricarlas.
En ese marco, la continuidad de las colonias y usurpaciones de tierras palestinas, además del Muro de la Vergüenza en Cisjordania construido por Tel Aviv, hicieron un agujero enorme en la deteriorada imagen internacional del régimen.
Como si eso fuera poco, también pasaron los mejores tiempos de la unidad entre Netanyahu y el gobierno norteamericano, como cuando aquél fue a disertar al Capitolio casi como si fuera su presidente. Las diferencias se abrieron paso, por ejemplo en relación a cómo tratar con Irán, y también respecto a dialogar o no con los palestinos. Y ahora se ve que el conflicto se hizo casi insuperable entre Netanyahu y Obama; las esperanzas del primero están todas depositadas en Trump.
Se dijo al comienzo que había una pila de resoluciones de la ONU en contra de Israel. Un artículo de Jeremy R. Hammond, en Dissident Voice, traducido por Rebelión en el año 2010, comienza la lista con la Resolución 57 (18 de septiembre de 1948) que expresa su profunda conmoción por el asesinato del Mediador de las Naciones Unidas en Palestina, Conde Folke Bernadotte, por terroristas sionistas. Eso fue en el año del nacimiento del estado de Israel. La lista tiene otras 78 resoluciones hasta el año 2009, culminando con Resolución 1860 (8 de enero de 2009), que “pide un alto el fuego inmediato, duradero y plenamente respetado, que desemboque en la total retirada de las fuerzas israelíes de Gaza”.
Ver la lista de resoluciones de la ONU contra Israel entre 1948 y 2009 en http://dissidentvoice.org/2010/01/rogue-state-israeli-violations-of-u-n-security-council-resolutions/
Como luego hubo otras agresiones, como la mencionada en Gaza en 2014, quiere decir que las resoluciones totales superan la cifra mencionada.
Israel es el culpable de desconocer resoluciones que tienen carácter obligatorio para todas las naciones de la ONU, pero actúa como si fuera la víctima. Netanyahu ordenó a su cancillería que en 30 días prepare un informe para precisar de qué dependencias de la ONU se va a retirar y dejar de aportar financieramente a su sostenimiento. Uno de los cinco ámbitos donde se descuenta ese alejamiento es la Unesco, con sede en París, luego que en octubre pasado adoptara una resolución adversa a Israel. Admitió la naturaleza islámica de la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar sagrado de los musulmanes y que Tel Aviv maneja “manu militari” en Jerusalén Este pretextando que allí también está el Muro de los Lamentos. El delegado de Macri en Unesco, Rodolfo Terragno, se abstuvo…
Tan intrincado panorama político y religioso requiere de la diplomacia, pero Israel sólo sabe de topadoras, muros, bloqueo, misiles, invasiones y cárceles.