La audiencia ¿anticipo de buenas noticias?

LA SEMANA PAMPEANA

I – La historia de La Pampa registrará la audiencia celebrada en la semana en la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el río Atuel como el día en que ese centenario conflicto comenzó a dar un giro decisivo favorable a las históricas reivindicaciones pampeanas por su río robado. Para todos los que fueron testigos de esa audiencia, esto es para propios y extraños, pampeanos y mendocinos, y más aún para quienes sin ser ni una cosa ni la otra están interesados en penetrar en el problema y resolverlo, lo que allí se vio y se oyó fue la historia de un despojo. El relato pampeano no dio lugar a dudas: el corte del Atuel es la historia dramática de un desastre ambiental, humano y económico que arrojó a la desesperación a miles de personas y condenó a toda una ancha franja del territorio nacional al éxodo, el atraso, el olvido y, en términos ecológicos, uno de los peores, si no el peor, desastre ambiental provocado por el hombre en la Argentina.

II – La audiencia fue prolijamente silenciada por la mayoría de los grandes medios de comunicación que, en general, no cubrieron ni comentaron la audiencia sino solo de manera marginal pese a su trascendencia como caso testigo para el país. Ese silencio de la prensa no ha sido inocente en todos estos años. Contribuyó a que el drama de La Pampa se perpetuara y el despojo de la Nación y Mendoza se mantuviera bajo un manto de olvido. Es lo que han hecho las oligarquías con otros temas tanto o más dramáticos que ha sufrido el país. Cuando los poderosos de la Argentina quieren que no se juzguen las consecuencias de sus actos contrarios a la ley, al derecho, dañinos para el país, logran contar casi siempre con la complicidad de los grandes medios que desaparecen los temas e imponen otros que logran instalar para distraer la atención.

III – Mientras una ballena varada en el Río de la Plata sirvió de tapa de diarios y apertura de programas supuestamente interesados en la ecología, la preservación del medio ambiente, la biodiversidad y el cuidado del planeta, para explotar hasta el morbo la genuina sensibilidad de los argentinos por el tema, olvidaron que algo mucho más grande que una ballena -algo de varios millones de hectáreas de extensión-, está varado desde hace más de un siglo en el desierto pampeano a causa de las políticas hídricas criminales a la espera de que la toma de conciencia ambiental de la sociedad argentina y de sus instituciones la libere de esa situación y repare el daño. No fue casualidad la ausencia casi absoluta de medios nacionales en la audiencia, como no fue casualidad que el representante de la Nación “huyera” de la sala de la Corte dejando un mensaje político impresentable al máximo tribunal.

IV – No es casualidad, es una política deliberada que los sucesivos gobiernos han llevado a cabo para sustraer del debate nacional esa vergüenza que es haber secado completamente un río en un curso de medio millar de kilómetros y mantener en el olvido las consecuencias catastróficas que sobre miles de argentinos y sobre el medioambiente tuvo esa apropiación del agua. Justamente por romper con ese manto de sombras, de olvido, la audiencia sirvió para darle visibilidad al despojo y dejar en evidencia que los argumentos en los que Mendoza y la Nación han sostenido ese robo son, por el contrario, insostenibles.

V – La audiencia demostró que Mendoza no puede explicar por qué se niega a conformar el comité de cuenca, por qué han boicoteado todas las negociaciones que, con buena voluntad y hasta con candidez, La Pampa abrió y sostuvo hasta que Mendoza las abandonó y, finalmente, por qué Mendoza niega potestad a la Corte en el tema y, más aun, por qué considera inconstitucional la ley de Aguas que establece la creación de comités de cuencas en los ríos interjurisdiccionales como el Atuel.
En contraste con la sólida exposición pampeana, basada en la evidencia sobre el desastre provocado por el corte y sus consecuencias, Mendoza llevó a la Corte sus viejas excusas que no resistieron las preguntas de los ministros interesados en dilucidar la naturaleza del diferendo. Ese contraste permite afirmar que la Corte tuvo en la audiencia, la posibilidad de tomar contacto en vivo y en directo con la esencia de la controversia y alienta a sostener una razonable expectativa que la solución que encontrará traerán ,por fin, buenas noticias a La Pampa. (LVS)