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La barrera enoja a los neuquinos

¿Qué sucedería si La Pampa decidiera prohibir el ingreso de vino desde Mendoza para proteger la producción local en pleno crecimiento? ¿Tendría el apoyo del gobierno nacional? ¿Esa eventual barrera comercial sería aceptada sin protestar por la provincia cuyana?
El método de razonar a partir del absurdo puede servir en ocasiones para abordar ciertos temas. El lector ya habrá sospechado que estamos, otra vez, intentando entender las oscuras razones que se despliegan para justificar la anacrónica «barrera sanitaria» que ha convertido al río Colorado en una frontera de desencuentros. Esta vez el motivo disparador de esta columna llega de Neuquén, en donde los comerciantes minoristas y los consumidores de carne están muy enojados por el precio astronómico que están pagando por uno de los alimentos más representativos de la dieta de los argentinos: el asado de tira.
Su consumo ha caído considerablemente -el 30 por ciento- porque se prefieren otros productos cárnicos más accesibles al bolsillo popular y eso despertó la ira de los carniceros quienes le apuntaron a la barrera del Colorado como la causante de que el precio del asado sea impagable para los neuquinos.
No les falta razón, una simple comparación de precios con nuestra provincia da cuenta de la enorme distorsión que está afectando a aquel mercado a partir de la prohibición que pesa sobre la carne con hueso pampeana para atravesar su límite sur. En pocas palabras: esa restricción comercial la están pagando los neuquinos de su bolsillo y los carniceros con la pérdida de ventas.
La respuesta que baja desde el Estado ante el crecimiento del reclamo deja bien en claro las prioridades que existen en esa provincia: primero están los intereses de los grandes exportadores y recién después los de los minoristas y consumidores. Pero lo que más desconcierta es que ni siquiera existen razones científicas que puedan justificar esta discriminación y así lo entienden los especialistas que han elaborado infinidad de informes al respecto.
Mientras tanto no pasa semana sin que la policía decomise cargamentos de carne con hueso que intentan sobrepasar el Colorado. La diferencia abismal de precios es una tentación que difícilmente se pueda neutralizar solo con operativos policiales. Un simple cálculo estadístico indica que, si se detiene un vehículo de cada dos, igualmente es enorme la cantidad de carne con hueso que está atravesando el río y desde hace mucho tiempo. Y ello sin que hasta ahora se haya producido algún tipo de alarma sanitaria ni mucho menos. La conclusión es elocuente: lo que se presenta como una «barrera sanitaria» es en verdad una aduana comercial enclavada en pleno territorio nacional y, por lo tanto, en colisión con lo que expresamente indica la Constitución.
Queda aguardar ahora que este recrudecimiento de la protesta que se ha levantado en Neuquén llegue a los oídos de las autoridades nacionales quienes, recientemente, se manifestaron a favor de mantener el statu quo, aunque no descartaron seguir conversando con los gobiernos de ambas orillas del Colorado.