La campaña electoral y los asuntos sociales más urgentes

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – El sábado 24 se presentarán las listas de candidatos de partidos y alianzas. Sólo pocos nombres se dan por seguros. En cambio están claras las necesidades sociales urgentes. ¿Sintonía o divorcio entre ambos elementos?
Los tiempos electorales van corriendo parejos a las necesidades de la población en empleo e ingresos. ¿Serán paralelas que no se tocan o habrá interacción entre ambos elementos? Y, en este caso, ¿cuáles serán las necesidades que van a primar en el votante? Es que una cosa es que la mayoría decida su voto en función de lo que demanda su familia y hoy no tiene o está amenazado de perder, como los puestos de trabajo y el salario insuficiente. Y otra será si el votante considera que en esos frentes lo suyo puede esperar, pero está sublevado por denuncias de corrupción que impactan en la humanidad de la ex presidenta.
En la primera opción, de votar condenando el ajuste y las carencias de buena parte de 40 millones de argentinos, las favorecidas serían las listas opositoras al macrismo, sobre todo las del kirchnerismo, otras variantes del peronismo e incluso el Frente Renovador.
En cambio, si el votante fuera ganado por la idea de que los padecimientos se deben a que “se robaron todo”, como aguijonea PRO-Cambiemos, esta alianza sería la favorecida.
No queda más remedio que aguardar hasta las PASO del 13 de agosto, como pelea de semi fondo, y sobre todo la de fondo, el 22 de octubre, cuando se elijan los legisladores nacionales en el país y en algunas provincias legisladores y autoridades locales.
Por ahora sólo se develó una pequeña parte de esta historia: el 14 de junio fue el vencimiento de la inscripción de las alianzas. Y no hubo grandes novedades porque lo más importante se sabía desde unos días antes: el kirchnerismo dejó el sello del PJ en Buenos Aires en manos de Florencio Randazzo. La ex presidenta, que no quería competir con él en esas primarias, formó Unidad Ciudadana, con el Frente Grande, Kolina, Nuevo Encuentro y otros partidos, dejando afuera al Miles de Luis D’Elía y el PC. Esa última decisión podría ser muestra de sectarismo y hasta maccartismo.
CFK no quiso PASO con Randazzo y no quiso Unidad Ciudadana con todos sus aliados. El tiempo dirá si no fueron disparos a sus propios pies…

A la cancha.
Ya el martes la ex presidenta sale a la cancha de Arsenal, en Sarandí. Ojalá el club elegido no tenga ya el aura del fallecido padrino de la AFA y sí el influjo del intendente K Jorge Ferraresi, uno de los treinta intendentes que apoyaron a Cristina en eso de gambetear a Randazzo y formar el nuevo frente UC.
Por el spot difundido y las declaraciones de Ferraresi y su colega de Ensenada, Mario Secco, la única oradora del acto planteará la unidad contra Mauricio Macri. Toda la oratoria de Cristina cuestionará la recesión imperante, la pérdida de conquistas de los trabajadores, capas medias e industriales nacionales debido al plan de ajuste neoliberal, y la necesidad de que el Congreso, a partir de una nueva composición, ponga límites infranqueables a esa entrega.
En ese cordón del conurbano bonaerense esa prédica tiene grandísimas posibilidades de captar la simpatía de mayorías. La duda es si tiene la misma penetración en el interior profundo de la provincia, con contrapesos conservadores y sectores beneficiados por el quite de retenciones y devaluación. Es un distrito clave, con el 40 por ciento del electorado nacional, donde el peronismo no ha dado en la tecla de la unidad, como lo revela el divorcio en tres, si se cuenta a la lista de Cristina, la de Randazzo y la que le hará competencia a éste dentro del PJ, del intendente Mario Ishii. Tres que son más porque dentro del Frente Renovador hay peronistas de cierto arrastre, como el ex gobernador Felipe Solá.
Lo que deberán admitir propios y extraños, es que Cristina picó en punta. Y a veces, no siempre, el que pega primero pega dos veces.
Sus adversarios y sobre todo sus enemigos dirán que aquel apuro tiene que ver con sus debilidades, ante las citaciones judiciales. Uno de sus abogados, Gregorio Dalbón, debió ser hospitalizado por los golpes de un taxista. La novedad tribunalicia fue que el fiscal Guillermo Marijuan pidió al juez Sebastián Casanello la citación a indagatoria a la ex presidenta en la causa conocida como “ruta del dinero K”, algo que anteriormente el magistrado había rechazado.

¿Verdad o demagogia?
Si la prédica de Cristina contra el ajuste tiene su razón de ser, también se podría opinar así de las propuestas de Sergio Massa al solicitar una sesión para el jueves en Diputados.
Allí quiere hacer votar la baja de impuestos para 11 productos de la canasta familiar, la anulación del dietazo aprobado por los jefes de bloques (con la oposición suya y del FIT), y la reposición de las pensiones anuladas por la ministra de Desarrollo Social (sic) Carolina Stanley.
El exintendente de Tigre está sintonizando con las necesidades de mucha gente. A lo sumo se puede desconfiar sobre los verdaderos motivos de sus iniciativas. ¿Reparar injusticias o su campaña electoral?
Sí puede reprocharse a Massa que para esa sesión agitó zanahorias dulces pero ocultó su consigna de la baja de edad de imputabilidad a los menores, a 14 años, en sintonía con Gabriela Michetti. Fue una competencia entre ambos por ver quien criminalizaba antes a la infancia pobre, tras el crimen de un niño de 3 años a manos de un joven de 16, en un asalto.
Ambos quedaron a la derecha del jefe de la Policía de Buenos Aires, comisario Fabián Perroni, para quien la baja de la edad no es la mejor solución teniendo en cuenta que hay un tercio de la población que vive en la pobreza y a esa niñez no se le ha prestado atención.

Pelotazo en contra.
Para Macri fue una buena noticia la división en el peronismo bonaerense, que no se repetirá en el porteño, donde cuatro listas competirán en las PASO. La juzga buena porque si bien la candidatura de CFK tendría un alto piso de votos, su alejamiento del PJ abre brechas no sólo con Randazzo. El oficialismo las ve con simpatía para poder subdividir la votación bonaerense en tercios (la lista de Macri-Vidal, la de Cristina y la de Massa). La primera tendría mejores chances así, frente a que si la segunda hubiera ido unida con el resto del PJ una vez dirimida la primaria.
Pensando en 2019, también el macrismo siente que lo sucedido en el FPV-PJ es buena noticia: todo indicará que Cristina será la presidenciable, sin lugar a un recambio de figuras. Si el kirchnerismo quería potenciar a otro presidenciable, debió dejarlo competir y proyectarlo a la consideración nacional. Si en 2017 la candidata es CFK querría decir que ella repetirá dentro de dos años. Y el macrismo se tiene fe para que, con su techo de un 60 por ciento de gente que no la votaría, se le pueda ganar en una segunda vuelta con Macri o María E. Vidal.
Los problemas para el gobierno también están en el plano electoral, pues no tiene definido su candidato para Buenos Aires. Esteban Bullrich no mueve el amperímetro. ¿Quién correrá con los colores del oficialismo? Pueden estar arrepintiéndose de haberla corrido a Elisa Carrió de esa pista, aunque quien resulte elegido contará con el respaldo de Vidal y Macri. Y aquella conserva buena parte de imagen favorable en el distrito.
Un claro ejemplo de los tropiezos lo dio la decisión de Stanley de dar de baja a 170.000 pensiones graciables y en particular a 83.000 en lo que va del año. Eso levantó una ola de protestas en los discapacitados y familias afectadas, y en toda la sociedad. “Fue una hijadeputez”, clamó por América el oportunista Jorge Rial. Roberto Navarro, por C5N, se hizo un picnic con sólo poner imágenes y darle micrófono a los afectados. Una multitud se reunió en el Obelisco, para putear en todos los idiomas a Macri y su ministra, símbolos de insensibilidad humana.
Stanley tuvo que recular y atribuyó lo sucedido a un error, que sería subsanado al anunciar que la semana próxima estarán las módicas sumas depositadas para los beneficiarios. Luego se harán estudios para depurar las listas, algo que debió hacerse antes.
La gran mayoría de los analistas desecha la tesis del error y cree que fue un intento más por avanzar en ajustes, buscando achicar el fenomenal déficit fiscal, mayor al que había en la administración anterior.
Ni los medios amigos del poder, como Clarín y “La Nación” pudieron disimular la tremenda gaffe del tema pensiones, y se limitaron a achicar un poco su cobertura del asunto. El daño enorme quedó hecho al gobierno, por su propia autoría, y sin que nadie le pusiera una piedra en el camino.
De allí que el macrismo, en línea de largada de elecciones y con chances relativas de ganar, a diferencia de 2015, se haya visto urgido a menear el tema de la corrupción. Piensa que es una carta de importancia en la campaña, a falta de soluciones a los dramas de la gente. Y allí reapareció Marijuan con su pedido de indagatoria, el ministro Germán Garavano criticando a la procuradora Gils Carbó como si fuera la responsable de la demora en conocerse las coimas de Odebrecht, y Macri cuestionando que los que robaron “anden sueltos por la calle”.
En rigor, tampoco en materia de corrupción el presidente puede arrojar la primera piedra. Su prontuario empresarial y político lo sindica como parte del problema y no de la solución.