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La crónica de una muerte anunciada

PUNTO DE VISTA

NELSON NICOLETTI (*)
Cuando iniciamos estas columnas de opinión, lo hicimos como parte de nuestra tarea parlamentaria para poner sobre aviso a la ciudadanía acerca de la marcha del organismo regional, atento a las malas intenciones que sobre su vigencia y continuidad se evidenciaban tempranamente en el gobierno de Macri.
En estas crónicas dimos cuenta de las dificultades que les fueron impuestas al Parlasur a partir del primer momento de este mandato, donde la falta de pago a la delegación argentina fue sólo una anécdota. Lo grave ha sido el ataque institucional y la destrucción del organismo que lo lleva sencillamente a su desaparición. Para saber a quienes beneficia esta muerte anunciada de los organismos regionales basta con observar quienes festejan: las corporaciones, el poder concentrado económico y financiero y sus voceros mediáticos.
Hemos dicho aquí que el poder real de América Latina no quiere representantes populares en parlamentos que controlen, discutan y se entrometan en sus negocios y componendas.
Ni en el Parlasur, ni en el Parlacentro ni en el Parlamento Andino. Prefieren los encuentros de los burócratas diplomáticos o presidentes empresarios para comprar(nos) y vender(nos). Estas acciones tienen directa relación con la creación o muerte de puestos de trabajo, o sea con la posibilidad de millones de trabajadores de poder alimentar a sus familias o no poder hacerlo. Es la vida o la muerte de las pymes. Es lo que estamos sufriendo en Argentina.
El canciller de Macri expresó públicamente esta semana que está en duda la elección de los 43 parlamentarios del Parlasur en los próximos comicios de octubre. Nosotros lo dijimos el año pasado. Era obvio. La campaña mediática de destrucción de la imagen de esta institución y sus parlamentarios llevada a cabo por el poder mediático concentrado dio resultado. No solo en Argentina. En los demás países de la región también. A este efecto la globalización funciona perfecta. Los antiguos y los nuevos gobernantes liberales de derecha profunda acordaron aniquilar estas instituciones democráticas, tan trabajosamente creadas y suprimir la participación de los pueblos por medio de sus representantes elegidos por el voto de la gente. Prefieren designar a dedo a quien defienda sus intereses, no los de las mayorías.
El presidente de Ecuador anunció por cadena nacional que su país se retiraba de la Unasur, porque hacía dos años que estaba sin secretario general. Primero lo vacían y después aducen que no funciona.
El presidente de Chile invitó para la semana próxima a los mandatarios a su país para fundar un nuevo organismo regional que se llamará «Prosur» y donde participará activamente el presidente Macri. Es decir, en cuatro años destruyeron las instituciones parlamentarias regionales, democráticas, solidarias, inclusivas, mirando hacia el bienestar de las poblaciones y el mejoramiento de la distribución de la riqueza, para crear ahora entre Macri, Bolsonaro, Piñeira, Lenin Moreno, Abdo y algunos más un grupo regional dedicado a la explotación de los recursos naturales y humanos bajo la consigna economicista y rentística de los preceptos económicos del libre mercado, de la oferta y la demanda que con tanto éxito crea pobres y multiplica indigentes en los países de la región, empezando por el nuestro.

(*) Parlamentario del Parlasur.