La crónica roja tiene registro muy poblado

Señor Director:
Con la noticia que ha podido titularse “El muerto estaba en el placar”, la semana ha sido abundante en el registro de casos criminales en el país.
Nicolás Silva, que era empleado de una financiera y tenía las llamativas funciones del “arbolito” (el que ofrece cambio de moneda en la vía pública), había desaparecido el 4 de octubre. Recién el domingo 13 de este mes aparecieron sus restos en el placar de la casa de Pablo Reyes, vigilador privado, de 34 años. Este hombre se halla prófugo. En cambio su mujer y su padre, que viven en la misma casa, han quedado detenidos. Fue la mujer la que llamó a la policía el domingo 13, porque en la habitación había un olor nauseabundo, que recién percibió entonces. El vecino del piso de abajo dijo que sufría esas filtraciones desde hacía varios días.
La policía había estado dos veces en esa casa, buscando al desaparecido, porque se sabía que había ido allí con el propósito de intercambiar moneda. Esta vez la policía fue hasta el placar y allí, debajo de unas valijas, envuelto con una variedad de bolsas, incluso de consorcio, aparecieron los restos de Silva, ya en estado de descomposición muy avanzado.
La policía empezó a buscar a Pablo Reyes y una persona de ese nombre se presentó para demostrar que si bien se llamaba así nada tenía que ver con el crimen.
También en la metrópoli, a tres cuadras de donde apareció el cadáver del placar, también la policía halló el cadáver de un abogado de 61. Había sido asesinado en su estudio jurídico del barrio de Monserrat. Una mujer que trabajaba con él lo halló ya cadáver, desnudo, atado de pies y manos y con una bolsa en la cabeza. Fue golpeado en el mentón y luego asfixiado.

Femicidios.
Los casos de femicidio mantienen su ritmo, con la novedad de que comienzan a producirse sentencias judiciales muy severas. En un caso de la Patagonia se condenó a perpetua al autor.
La provincia que sigue dando cuenta de casos es Entre Ríos. Esta vez en Rosario de Tala, la mujer llamada Ana Barbieri, de 39 años, fue asesinada por su esposo Miguel Cáceres, de 55. Se estaban separando. El crimen fue presenciado por un hijo de 6 años. En Paraná se abre el proceso por la muerte de una mujer, dos de sus hijos de 5 y 7 años y la nueva pareja de la mujer, por su ex esposo. En Concordia fue baleada una mujer, que sobrevive, pero quedará cuadripléjica. El autor fue detenido cuando se preparaba para ahorcarse.

Curas.
El cura Juan Diego Escobar Gaviria, de origen colombiano, que se desempeñaba en Entre Ríos, ahora está preso y procesado por abuso sexual en perjuicio de monaguillos. Se van sumando denuncias. Un joven de 18 años relató los abusos que sufrió cuando tenía cinco años. Dice que el cura le ha seguido enviado mensajes, invitándolo a visitarlo a medianoche.
En la provincia de Bs. Aires, el cura Julio C. Grassi (el de “Felices los niños”) que ya tenía una condena de 15 años de prisión por abusos sexuales con niños a su cargo, ahora ha recibido una nueva condena de dos años, porque usaba fondos de la fundación Felices los Niños para pagar la residencia que alquiló cuando fue alejado de la fundación.

Hecatombe.
Con esta palabra se daba cuenta de un sacrificio religioso que consistía en matar cien vacunos. Ahora se la usa también para mencionar una gran mortandad de personas.
El caso de un ganadero de la zona de Luiggi, que pierde más de doscientas reses por acción del herbicida Paraquat, vendría a ser más que una doble hecatombe. El veneno fue vertido en el tanque que provee el agua para los vacunos cuando hubo una falla no advertida por el conductor de una fumigadora que cargaba agua en el mismo tanque. Este herbicida fue prohibido en la Unión Europea hace casi diez años, pero aquí sigue en venta. La hecatombe iría a favor de los productores de ese veneno, que serían una especie de nuevos dioses. El propietario de las reses, dice haber perdido todo su capital.
Jotavé

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