La dignidad en la política

TRIBUNA DEL LECTOR

Señor Director:
La política, en un Estado de derecho, es el medio para perseguir y lograr la felicidad de los pueblos. Los hombres y mujeres que se dedican a la política deberían estar convencidos de su vocación de servicio, tener el conocimiento y la sensibilidad necesaria para detectar y equilibrar la problemática social.
Desigualdad hubo y habrá siempre entre los seres humanos. No creo que la solución que presentan (o declaman) algunos iluminados en un estudio de televisión sean posibles, no sería justo quitar al que logró con esfuerzo y perseverancia tener una situación económica acorde a su trabajo, para dársela a quienes, quizás por falta de oportunidades o capacidad, se quedaron un poco más atrás en el camino. Pero sí es justo y necesario que cada uno tenga, como base, lo necesario para subsistir, la oportunidad de desarrollar sus potenciales y sobre todo, el respeto a su dignidad como integrante de una comunidad, como parte importante de un país que pretende crecer.
En ese contexto es tan importante el profesional destacado, como el auxiliar que lo apoya, el maestro matricero como el que limpia el lugar en el que se trabaja, el docente que transmite conocimientos, como quien los recibe y aprehende.
En toda sociedad existen personas que, por enfermedad o por falta de incentivos, se quedan sin posibilidades de alcanzar un destino (progreso) soñado. Pero aún aquellos que por distintas circunstancias se quedaron atrás, merecen conseguir una vida digna, que dará dignidad a quienes lograron alcanzar el máximo de sus potencialidades. La política es el único medio, o el más acabado, para lograr la dignidad de una Nación.
Argentina está utilizando la política para destruir la dignidad nacional y para ampliar las desigualdades entre sus habitantes, porque, ¿qué dignidad puede existir en una persona que en su casa la heladera desborda de alimentos si sabe que, cuando los tire, unos niños lo recogerán de la basura para llevarlos a su mesa?
¿Puede existir dignidad en aquel que mire con desprecio a un anciano, a una madre con sus hijos o a un niño en situación de calle?
¿Puede sentirse digno un funcionario que alcanzó su cargo a través de la política y se dedica a realizar grandes negocios para aumentar su riqueza, sin importarle que miles de familias se quedan sin comer, sin atención médica, sin poder dar a sus hijos las mínimas oportunidades para desarrollar sus potencialidades?
¿Puede ser digno un gobierno que utiliza su poder para eliminar obstáculos a su avaricia a través de jueces y fiscales pagados, como sus integrantes, con el dinero del pueblo?
¿Puede sentirse digno un Presidente que pronuncia palabras altisonantes para mentir sistemáticamente?
¿Puede sentirse digna una vicepresidenta en silla de ruedas que se burla de los discapacitados justificando que el estado los abandone?
¿Puede sentirse digno un senador o un diputado que asume una banca en una lista de un proyecto nacional y popular y luego traicionar, descaradamente, a sus votantes?
No, no hay dignidad en la mentira, ni en la soberbia, ni en la traición.

Esther Moreno
DNI: 10.888.447