La empresas mayores han despedido más que las pequeñas

ANALISIS LABORAL Y EMPRESARIAL EN ARGENTINA

Cepa* – El mercado laboral muestra un cambio de tendencia, con sostenida destrucción de puestos de trabajo y expulsión de trabajadores desde el 10 de diciembre. Esta dinámica no es uniforme y dependió del tamaño de la empresa.
En el actual marco laboral resulta útil analizar cuál ha sido el comportamiento de las distintas empresas frente a la coyuntura signada por: 1) la caída del salario real; 2) el incremento de tarifas en distintos servicios públicos; 3) la renovada apertura comercial vía eliminación de las Declaraciones Juradas de Importación (DJAI). En la medida en que las pequeñas y medianas empresas involucran cerca del 80% de su producción a la venta en el mercado interno, el impacto de la reducción de poder adquisitivo, de los incrementos de precios vía costos tarifarios y de la apertura importadora se manifiestan de manera más aguda. Amén de ello, no han sido las primeras en expulsar trabajadores.

1. Cantidad de trabajadores según tamaño de empresa.
Si analizamos el período y la tasa de despidos según tamaño de empresa, se observa un aumento de la expulsión de fuerza de trabajo a medida que aumenta el tamaño de la empresa, ya sea en cantidad absoluta de despidos como en términos relativos.
Las empresas del segmento más pequeño, con menos de 100 trabajadores, han despedido a una tasa de 0,94% para el período completo. Asimismo, las empresas de entre 100 y 2.500 trabajadores cesantearon a razón de 1,01%, por debajo del promedio general de 1,82%. Como ostensible contracara, las empresas que detentan más de 2.500 trabajadores han reducido sus planteles laborales desde diciembre de manera ininterrumpida, con una caída de 9,30 puntos porcentuales entre diciembre y septiembre. Ello da cuenta de una marcada disparidad en los comportamientos de grandes y pequeñas empresas.
Adicionalmente, este comportamiento ha modificado la participación de las empresas en la generación de empleo según su tamaño. Las pymes con menos de 100 trabajadores han aumentado casi 0,5 puntos porcentuales su participación sobre el total de 6.462.945 ocupados formales, pero no ha sido un fenómeno explicado por el crecimiento generalizado del empleo pyme sino por su sostenimiento en el marco de la expulsión de trabajadores en otros segmentos de empresas. En esa misma línea, el segmento de empresas de entre 100 y 2.500 trabajadores incrementaron su participación en 0,32 p.p. En cambio, las empresas con más de 2.500 trabajadores han aumentado su participación en el orden del 0,78 p.p. entre diciembre y septiembre.

2. Cantidad de empresas según tamaño.
Del mismo modo que se ha modificado el comportamiento del mercado de trabajo, la morfología de los mercados también ha sufrido mutaciones. Si analizamos el período se observa que la amplia mayoría de las empresas desaparecidas refieren a empresas de menos de 100 trabajadores, ascendiendo a 1.992 en total entre diciembre 2015 y septiembre 2016. Por otro lado, sólo son 144 las empresas con un rango de ocupados entre 101 y 2.500 trabajadores, mientras que sólo 9 empresas de más de 2.500 trabajadores son las que registran una baja en la base de SIPA.

3. Comportamiento de los salarios de los trabajadores según el tamaño de empresas.
Los salarios de las empresas de menor tamaño perdieron más poder adquisitivo que en las empresas grandes.
Esa dinámica modificó su comportamiento en los primeros 9 meses de 2016. Los salarios ganaron 4,45% de poder adquisitivo en el periodo septiembre 2015-septiembre 2014, evolucionando los salarios reales de las empresas de más de 100 trabajadores por encima de ese promedio, mientras que las de menos de 100 trabajadores lo hicieron por debajo del promedio. En cambio, los salarios perdieron 5,81% de su poder adquisitivo en el período septiembre 2016-septiembre 2015, quedando los salarios reales de las empresas de menos de 10 trabajadores muy por debajo de ese promedio, es decir, perdiendo aún más poder de compra.

4. Comportamiento de los salarios de los trabajadores según actividad.
Si analizamos las ramas económicas “ganadoras” durante el primer año de Macri, puede notarse que a pesar de haber recibido amplios beneficios económicos realizaron ajustes en planteles o en salarios, como lo demuestran datos declarados por los propios empleadores en el SIPA.
Agro: beneficiado por devaluación y quita de retenciones, mejoraron los salarios reales, pero despidieron el 0,56% en el mismo periodo (1.936 casos). Entre diciembre 2015 y septiembre de 2016 el resultado aún peor: expulsaron 5.290 personas de los 344 mil empleados del sector, solamente mencionando a los registrados, a una tasa de 1,53%. Los despidos de trabajadores informales podrían ser una cifra mayor.
Minería: también beneficiada por devaluación y quita de retenciones, despidió al 2,31% de la plantilla registrada acompañada por una caída del salario real de 7,48%. Para el período diciembre 2015-septiembre 2016, los despidos ascienden a 5,1% de los trabajadores registrados del sector: 4.855 sobre un total de 95 mil.
Sector financiero: ampliamente beneficiado por las altas tasas de interés y un nuevo régimen de liberalización cambiaria, contrató personal pero realizó un fuerte ajuste en su masa salarial, con una caída de 6,71%. Asimismo, el salario real sólo creció 9% entre enero y septiembre de 2016, cuando la inflación registró en el periodo un 37% de aumento.
En los servicios públicos de gas y electricidad: han sido beneficiados con aumento de tarifas y contratan levemente personal, pero la caída del salario real llega al 11,33%.
En los servicios públicos de agua y cloacas: han sido beneficiados con aumento de tarifas. Sin embargo, también se visualiza en los datos presentados la existencia de despidos de personal y caída del salario real.

Conclusiones.
Por un lado, se evidencia la expulsión de trabajadores protagonizada por grandes empresas. Las empresas del segmento más pequeño, con menos de 100 trabajadores, han despedido a una tasa de 0,94% para el periodo completo. Asimismo, las empresas de entre 100 y 2.500 trabajadores cesantearon a razón de 1,01%, por debajo del promedio general de 1,82%. Como ostensible contracara, las empresas que detentan más de 2.500 trabajadores han reducido sus planteles laborales desde diciembre de manera ininterrumpida, con una caída de 9,30 puntos porcentuales entre diciembre y septiembre. Ello da cuenta de una marcada disparidad en los comportamientos de grandes y pequeñas empresas.
Este proceso que se conjuga con una caída salarial mayor en las empresas de menor tamaño en comparación con las grandes. Los salarios ganaron 4,45% de poder adquisitivo en el período septiembre 2015-septiembre 2014, evolucionando los salarios reales de las empresas de más de 100 trabajadores por encima de ese promedio, mientras que las de menos de 100 trabajadores lo hicieron por debajo del promedio. En cambio, los salarios perdieron 5,81% de su poder adquisitivo en el periodo septiembre 2016-septiembre 2015, quedando los salarios reales de las empresas de menos de 10 trabajadores muy por debajo de ese promedio, es decir, perdiendo aún más poder de compra.
Por otro lado, se evidencia una importante cantidad de desaparición de empresas, particularmente tratándose de las que ostentan menor tamaño, en el marco de nuevas condiciones macroeconómicas que supusieron adicionar una gran fragilidad a la sustentabilidad del mundo pyme, altamente sensible a los vaivenes del mercando interno, y fundamentalmente al sector industrial. Si analizamos el período completo se observa que la amplia mayoría de las empresas desaparecidas refieren a empresas de menos de 100 trabajadores, ascendiendo a 1.992 en total entre diciembre 2015 y septiembre 2016. Por otro lado, sólo son 144 las empresas con un rango de ocupados entre 101 y 2.500 trabajadores, mientras que sólo 9 empresas de más de 2.500 trabajadores son las que registran una baja en la base de SIPA.
Por último, y como cabal contraste, se visualiza que las ramas ganadoras de las medidas económicas adoptadas a fines de 2015 han sido, asimismo, protagonistas de la expulsión de trabajadores y la caída del salario real, lo cual manifiesta una clara contradicción con la estrategia de propulsión inversora de la mano del facilitamiento de mayores ganancias a los grupos económicos concentrados.
*Centro de Economía Política Argentina.