La esperanza de vida y lo que la hace dudosa

Señor Director:
El sábado 15 la italiana Emma Morán fue noticia mundial por el hecho de que había muerto a los 117 años.
Emma era la última viviente conocida de los nacidos en el siglo XIX. Su día natal, bien registrado, fue el 29 de noviembre de l899. Residía en Verbania, un pueblo pequeño de Italia. La información hacía saber, además, que ahora la jamaiquina Violet Brown es la mujer decana de la humanidad. Nació el 1º de marzo de l900.
La duración de la vida humana para hoy como para las etapas anteriores a las que tienen registro conocido, se estima siempre como un promedio. O sea, que no es que se le pueda decir a una madre que su hijo recién nacido vivirá 71,4 años. Y esto es así porque la existencia individual puede concluir en cualquier momento, hasta apenas nacido. Por eso, si bien el promedio ha venido aumentando desde que se llevan documentos confiables, la existencia de cada individuo sigue siendo tan azarosa como cuando los humanos comenzaron a abandonar su lugar de origen, que habría sido el sur de África. Es por tal razón que, al tratar este tema, se habla de expectativa o, mejor, esperanza de vida, aludiendo a lo más que se podría esperar si ese promedio se mantiene constante. Aparte de seguir siendo azarosa la duración de la vida de cada uno, lo que se ha podido establecer del proceso del orden del millón de años estimado desde la aparición de nuestra especie, es que muestra avances y retrocesos y una diferencia significativa según el lugar y las circunstancias de cada nacimiento. Para el paleolítico superior se ha estimado una media de 33 años, pero para el neolítico retrocede a 20 años. En la Grecia clásica la media ha sido estimada en 28 años y la misma para Roma antigua. Al iniciarse el siglo XIX de nuestra era, la media oscilaba entre 30 y 40 años. Para el inicio del siglo XX ascendía a 50-55 años.
La actual estimación da una media de 71,4 años, pero con grandes diferencias según regiones: Europa y América del Norte 73 años, Oceanía 71, América latina 70, Asia 61, África 55. Pero en África hay mucha diferencia entre regiones, tanto que en Zambia se la estima en 37,5 años. Las medias actuales más altas se dan en Andorra con 83,51 años, España 81 y Hong Kong (China) 81,6. También hay diferencia si se habla de esperanza de vida con salud plena o no.
Se observa diferencia en la esperanza de vida si se habla de clases sociales, sexos o categorías laborales.
Aparte de la información confiable, se sigue prestando atención a leyendas o noticias que dan cuenta de existencias muy prolongadas. Según las referencias bíblicas, Adán, Eva y varios patriarcas vivieron hasta 900 años. Es imposible decidir sobre la confiabilidad de esta fuente, pues median las creencias. Algunos han pensado que las existencias matusalénicas se deben a que los redactores del antiguo testamento pueden haber pensado que no se alude a individuos sino que se toma el nombre de una persona prominente en su tiempo para mentar una etapa o una progenie (casta, generación o familia). Tal puede haber sido el caso de Noé, el del arca. Hay que considerar que esos redactores trabajaron sobre tradiciones orales de muy diversa procedencia o idearon su propia manera de clasificar y de llenar los vacíos de información, las contradicciones y las creencias. Además, tales redactores no eran lo que hoy llamamos historiadores, sino hombres que tenían una fe propia a cuyo servicio se ponían.

Una tradición significativa es la de Thomas Parr, inglés, de quien se dice que nació en 1433 y murió en l635. Ya era muy mayor cuando fue llevado a la corte, en la que sobrevivió apenas tres semanas, porque -se dice- su estómago de granjero no pudo asimilar la comida cortesana. El whisky old parr toma su nombre. Hay monedas acuñadas con su efigie. Se conoce el lugar de su tumba.
¿Por qué tanto interés por estos datos y leyendas, cuando lo que sabemos es que no sabemos cuándo le tocará a cada uno? Pero le tocará.
Atentamente:
Jotavé