La grieta al compás del tango Afiche

LA SEMANA PAMPEANA

I – La ministra de Desarrollo Social de La Pampa, junto a sus pares de media docena de provincias, pidió en la semana al gobierno nacional la declaración de la emergencia alimentaria en todo el país, para poder hacer frente a la desesperante situación que viven millones de familias argentinas sumergidas por la inflación, la falta de trabajo y la paralización económica en la imposibilidad de procurarse la subsistencia. La disminución del consumo que afecta a toda la población es dramática en los sectores más vulnerables, donde impacta el descenso en las ventas de los productos de primera necesidad como los derivados de la harina, aceites y lácteos.

II – El clamor de los ministros fue silenciado por los grandes medios de comunicación que intentan narcotizar a la población ocultándole la gravedad de la crisis, tapando la realidad o reproduciendo los mensajes oficiales que nunca apuntan a atender las necesidades de los argentinos y sólo le hablan a los mercados de capitales internacionales, al Fondo Monetario o a los gobiernos de los países que creen van a sacarlos del pozo donde ha sumergido a la Argentina. La invisibilización del hambre de millones de argentinos salió no obstante a la luz con los saqueos que costaron en la semana la vida de un niño chaqueño de la comunidad qom. La infamia de los troles del gobierno que inundan las redes sociales (pagando con fondos públicos las mentiras que propalan) intentando justificar ese homicidio como el necesario escarmiento que, de acuerdo a esa mentalidad oligárquica, merece quien roba en un supermercado, no alcanzó para tapar la ola de indignación.
(El espanto de justificar la muerte de personas que protestan porque quedan fuera del sistema y sin sustento, oficializado como la doctrina Chocobar, tuvo aquí, en La Pampa, su contracara con la orden que desde el poder político se impartió a los efectivos policiales para que, en el caso de que aquí se produzcan intentos de saqueos, no concurran con armas de fuego largas ni con palos (tonfas)).

III – Esta es la verdadera grieta. De un lado el gobierno y su insensible plan de concentración de riqueza, endeudamiento, eliminación de impuestos a los ricos, desempleo, importación indiscriminada, despilfarro de dólares, ataque a la industria nacional, inflación y paralización de la actividad comercial y del otro lado quienes creen que el país no puede seguir por este camino a riesgo de un estallido. La grieta, un término electoralista acuñado por los mariscales del “periodismo de guerra” para estigmatizar al peronismo, sirvió para camuflar a los que hoy gobiernan cuando se disfrazaban de continuadores de la década de bienestar que los precedió y prometían unir a los argentinos.
Hoy está al desnudo que ese maquillaje que compró el 51% de los argentinos podría resumirse en la letra del tango “Afiche”.

IV – En un gesto inusual, el gobernador conmovió a los pampeanos en la semana anunciando su decisión de no ser candidato, como se descontaba, para un segundo período, obligado por una enfermedad que se le ha declarado y le insumirá tratamientos que le impiden asumir ese compromiso electoral. El mandatario explicó conmovido, pero haciendo un esfuerzo por naturalizar la situación ante un grupo de azorados periodistas, las inevitables consecuencias políticas de su enfermedad.
Fue, en primer lugar, un acto de responsabilidad de un gobernante portador de una fortaleza capaz de enfrentar de esa forma el proceso personal de luchar contra el mal, sin olvidar la dimensión pública de ese mal que lo aqueja.
No es la primera vez que los pampeanos son testigos de un renunciamiento del gobernador. Hubo otro causado, no por una enfermedad, aunque sí por un mal que aquejaba en esos años (y aqueja aún) al partido al que pertenece. El ocultamiento de las razones de aquél acto de renuncia contrasta hoy con la entereza de hacerlas públicas. Pero hay algo que lo iguala: en ambas decisiones el mandatario privilegió el interés de la provincia al personal. Pudo haber persistido en su candidatura aquélla vez cuando desde el gobierno nacional se amenazaba con castigos que en política pueden ser fatales para una provincia. Prefirió dar un paso al costado y forzar un segundo turno al gobernador de entonces. Hoy, ante circunstancias distintas, los pampeanos le agradecemos que, nuevamente, al tomar su decisión, haya puesto los intereses de La Pampa por encima de los de su partido y de los propios. (LVS)