La ley y la Constitución no rigen para La Pampa

LA SEMANA PAMPEANA

I – El gobernador de la provincia continuó en la semana la ofensiva judicial para obligar a la Nación y a las provincias de La Rioja, San Juan, Mendoza y San Luis a cumplir con la ley para la urgente creación del Comité de Cuenca del Desguadero, Salado, Chadileuvú, Curacó, Colorado como lo manda la ley 24688. En un decreto firmado en los últimos días, instruyó al Fiscal de Estado para que inicie las acciones judiciales luego de años de dilaciones y de verse frustradas las gestiones, las notas, las iniciativas parlamentarias en las que sólo la provincia de San Luis ha manifestado, junto con La Pampa, su voluntad de crear el organismo que regule los caudales de esta cuenca que es la más grande del país y que involucra un área de 360.000 kilómetros cuadrados.

II – Esta firme política hídrica pampeana tiene a su favor no solo la ley que obliga a la Nación y a las provincias a manejar las cuencas hídricas de forma compartida, sino además, con la historia de un reclamo que, por desoído ha provocado uno de los mayores desastres ambientales en la historia argentina con consecuencias económicas y sociales pavorosas. Pero no es la única injusticia que padece La Pampa marginada de las decisiones nacionales por políticas de desarrollo que provocaron graves desequilibrios cuyas consecuencias se le hizo pagar a la provincia y a sus habitantes.

III – Si al norte la Nación convalida el despojo de nuestros rios y se incumple la ley que obliga a que la opinión y los intereses pampeanos sean respetados en un comité de cuencia, hacia el sur, la instauración de una aduana interior con la excusa indefendible de una “barrera sanitaria” contra la aftosa incumple nada menos que la Constitución Nacional que prohíbe que los productos del país encuentren trabas económicas como las que existían antes de la Organización Nacional hace un siglo y medio atrás. Está claro que no hay motivos sanitarios para frenar el asado con hueso, esto es carne con hueso plano, pues este corte no porta ni trasmite la enfermedad que se usa como excusa. Ya se sabe que en realidad lo que se está haciendo es tener a una enorme población de argentinos de rehenes de los negocios de ganaderos y frigoríficos que pueden vender la carne a precios exhorbitantes y que se frustrarían con el ingreso de carne pampeana a menos de la mitad.

IV – Pero no solo se perjudican los ganaderos pampeanos, sus frigoríficos y los consumidores al sur del rio Colorado. En la semana se supo que este ardid comercial que impone una barrera a nuestros productos -y que copia el modelo ya ensayado por países que protegen así a sus productores impidiendo el ingreso de la carne argentina a sus mercados- causa graves perjuicios económicos a la exportación. Las misiones argentinas a no pocos países se encuentran con que allá nos preguntan por qué, si nuestro país está libre de aftosa, hay una barrera sanitaria contra esa enfermedad para carne que, se supone, se vende al exterior con garantía de sanidad. La misma pregunta debería hacerse hacia dentro.

V – Asi, La Pampa sigue atrapada en el concierto nacional a soportar el papel de hermana menor a la que, pese a su buena conducta fiscal, económica, de gestión, de desarrollo social, de índices de educación, de salud, etc. se la trata como una bastarda a la que se le da el apellido de argentina pero a la que se le niega el derechos a ser considerada sujeto de derechos, igual a sus hermanas mayores que son verdaderas privilegiadas en los planes de desarrollo.

VI – En la semana se supo también que, pese a todo lo que aquí se ha defendido el orden de las cuentas provinciales, el Instituto de Seguridad Social ha debido vender activos para poder pagar las jubilaciones y aguinaldos. Es el principio del fin. Si el Estado Nacional sigue incumpliendo los acuerdos y obligaciones a los que se comprometió. Las cajas públicas pampeanas, colapsadas por compromisos de pagos de jubilaciones que le demandan mayores erogaciones que ingresos, no podrán soportar mucho tiempo esta situación. Es, si se quiere ver en términos bélicos, una ataque directo a la población pampeana, luego de los ataques a su territorio que desde el norte se descargan quitándonos nuestros derechos a nuestros ríos, y al sur la cosntrucción de una muralla comercial que ataca la producción ganadera. (LVS)

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