La lucha por el agua se está configurando en La Pampa

DOMINICALES

Una cadena de sucesos concurre para configurar la configuración pampeana del problema del agua.
Para una buena parte de la población este problema ha tenido fecha reciente en cuanto presentación en su conciencia y es posible que no sean muchos los que tienen asumido que cuando en el mundo se habla de una “lucha” por el agua potable también se nos representa.
Los sucesos desencadenantes de esta toma de conciencia han sido, ahora, 1) el retorno de las aguas del Atuel, con el surgimiento de problemas para los pobladores de nuestro oeste; 2) el hecho de que Mendoza no avisó que levantaba compuertas; 3) que Aguas del Colorado avisó que contempla el uso del acuífero de Valle Argentino para reforzar el acueducto del Colorado, y 4) la reacción de General Acha ante lo que se le aparece como un tema del que quiere ser parte.
Los dos puntos iniciales corresponden al litigio que protagonizan principalmente La Pampa y Mendoza, el cual se ha hecho notorio porque nuestra provincia ha planteado el caso en el ámbito judicial. No es solamente Mendoza nuestro contrincante en esta disputa por una fuente de agua, pues el sistema del Desaguadero-Salado incluye territorios de provincias que están más al norte, así como interesa a la provincia de Buenos Aires y también a Río Negro, ya que el Desaguadero ingresa al Colorado en su tramo final.
El tema de fondo ha sido analizado en otras columnas de nuestro diario. Esta nota se limita a poner de manifiesto que sentimos que nos alcanza el problema mundial del agua, que comenzó a ser mentado en las últimas décadas al imponerse el deterioro del ambiente y el incremento de la población mundial. Ahora comenzamos a sentirlo de manera más próxima y también vemos que puede dar lugar a diferencias entre zonas de nuestra provincia cuando la atención se deposita en los acuíferos. Tenemos nuestro problema del agua, y no como un tema teórico.

Kafka.
Franz Kafka escribió el Informe para una Academia, el cual comienza con estas palabras: “Me hacéis el honor de presentar a la Academia un informe sobre mi anterior vida de mono… hace ya cinco años que he abandonado la vida simiesca…”.
O sea que estamos ante un mono que ha abandonado en poco tiempo (cinco años) su condición de simio y se ha convertido en un individuo humano que, como habrán apreciado los académicos, ha adquirido dominio del lenguaje. Se ha instalado en nuestro mundo y, como cuenta, para eso se esforzó por olvidar su condición anterior. Entendió que había sido herido y capturado por seres de una especie diferente y superior a la suya en cuanto, al menos, a la capacidad para matar o reducir a la esclavitud, de modo que si quería escapar y sobrevivir debía dejar de ser mono y asumirse plenamente como hombre, aceptando todas las transformaciones que este pariente había realizado desde que partió de la selva común para su aventura planetaria.
Escapar no era lo más difícil, sino cómo hacer para disimularse en la multitud. Debió aceptar que como simio no tenía chances. Y puso todo su empeño en hacer lo que esos parientes habían logrado en un millón de años de rodar por el planeta. Incluyendo el lenguaje, que exige cierta adaptación anatómica de la garganta.
“Y aprendí, estimados señores… se aprende cuando se trata de encontrar una salida. ¡Se aprende de manera despiadada!”

Teatro.
Ahora, aquí y ahora, en La Pampa, nos hallamos con que un actor, llamado Juan Pérez, que asume funciones de director, lleva el Informe kafkiano al teatro y confía el parlamento a otro pampeano, llamado Sergio Tapié, quien debe decirlo ante un público… y que este intérprete es ciego de nacimiento.
De alguna manera, Tapié ha tenido que repetir la experiencia del ex simio de Kafka. Para empezar, ha tenido que memorizar el parlamento de un autor lejano en el tiempo y el espacio (Praga, más de un siglo atrás). Cuenta el director que, al comenzar, Tapié le preguntó “¿qué es un mono? “
Tapié pasó su infancia en el campo y solo ya crecido pudo acrecentar su capacidad de conocer o de representarse el mundo en el que le ha tocado vivir. Un mundo que se nos manifiesta principalmente como imagen y color, exactamente la capacidad de conocer de la que el actor ciego se ha visto privado.

La crónica de nuestro diario comunica que la obra está siendo representada, en su adaptación teatral como unipersonal, en escenarios de La Pampa. Y agrega que, luego de escuchar el parlamento de Tapié, el público aplaudió de pie.
Venir de la ceguera para hablar del mundo de los hombres no es empeño tan menor que venir del simio y tener que hacer un proceso de evolución acelerado para afrontar el compromiso, como es el
caso del personaje de Kafka.
Jotavé

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