La mayor huelga de la historia

El viernes 2 de septiembre una de las economías más grandes del mundo registró lo que tal vez haya sido la huelga más grande de la historia. En un poderoso acto de resistencia frente al gobierno derechista de India, se calcula que participaron hasta 180 millones de trabajadores. Sin embargo, debido a la información sesgada ofrecida por los grandes medios indios, británicos y occidentales en general, es probable que muy pocas personas se hayan enterado en todo el mundo acerca de esta gigantesca medida de fuerza.
Ese día, en el marco de una jornada de lucha de obreros de toda India, cerraron miles de fábricas, centrales eléctricas, oficinas públicas y bancos estatales. El transporte público también se vio afectado. Diez sindicatos, y hasta 180 millones de trabajadores y trabajadoras del sector público -bancarios, mineros, docentes de todos los niveles educativos, trabajadores de la construcción y de correos- participaron en la huelga. Ramen Pandey, de la Confederación Nacional de Sindicatos (Intuc), dijo: “esta huelga es la más grande que ha habido jamás en el mundo”.
En efecto, el impacto que tuvo fue enorme. Assocham, el máximo órgano de las Cámaras de Comercio de India, comunicó que el trastorno causado en las cadenas de suministro y las empresas costaron a la economía india 180 mil millones de rupias (unos 2000 millones de libras esterlinas). Fue la cuarta huelga nacional en India desde 2009.

“Políticas antiobreras”.
Los sindicatos habían decidido responder a lo que calificaron de “políticas antiobreras y antipopulares” del primer ministro Narendra Modi. De acuerdo con el vicepresidente de la Intuc, Ashok Singh, “Modi ha dicho que lucha contra la pobreza, pero parece que en realidad lucha contra los pobres en este país”. Modi condujo al partido derechista Bharatiya Janata a una victoria arrolladora en las elecciones generales de mayo de 2014 con la promesa de impulsar la economía india. Para ello, ha tratado de incrementar la inversión extranjera y privatizar empresas públicas. Ya ha vendido acciones de empresas estatales por valor de miles de millones de libras y pretende recaudar alrededor de 8.300 millones de dólares mediante nuevas privatizaciones en 2016 y 2017.
Los sindicatos temen que las políticas neoliberales de Modi (recortes presupuestarios, privatizaciones, etc.) reduzcan tanto los niveles de empleo como los salarios. Por esta razón impulsaron la huelga masiva con 12 reivindicaciones, incluido el aumento del salario mínimo, la seguridad social universal y la eliminación de las inversiones extranjeras en el ferrocarril, los seguros y la industria de defensa.

Contra los pobres.
Sin embargo, el neoliberalismo no es nuevo en India, pues se instauró en el país mucho antes de que gobernara Modi. Según Jayati Ghosh, profesora de economía de la Universidad Jawaharlal Nehru, Modi no ha hecho otra cosa dar continuidad a 25 años de políticas neoliberales que no han hecho más que empeorar la situación de los trabajadores: “Menos del 4 por ciento de los trabajadores de India gozan de protección laboral, e incluso esa protección se ha ido erosionando. Cunde la sensación de que en vez de combatir la pobreza, están combatiendo a los pobres, y ha habido una rebaja real del gasto en servicios públicos esenciales”. Hay trabajadores de la sanidad en India que llevan sin cobrar desde hace meses. Los subsidios alimenticios y sistemas de distribución, mientras tanto, se han deteriorado. Ghosh insiste: “el gobierno central anima activamente a las empresas privadas para que obstaculicen cualquier tipo de sindicalización.”
En este contexto de continuos ataques a los derechos de los trabajadores de India por parte del régimen conservador, los sindicatos de ese país no tuvieron otra alternativa que lanzarse a la huelga. Y al hacerlo de una manera tan drástica el pasado 2 de septiembre, han enviado un mensaje contundente tanto el gobierno de Modi en Nueva Delhi como al mundo entero: los trabajadores no renunciarán a sus derechos sin luchar. (Ed Sykes. The Canary).

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