La mejor noticia llegó de la ONU

Ayer se conoció la que quizás sea hasta ahora la noticia más trascendente en la larga lucha de los pampeanos por recuperar las aguas del río Atuel que por derecho les corresponden. La Organización de las Naciones Unidas se pronunció oficialmente a favor de La Pampa en el ya casi centenario conflicto interprovincial, pidiendo al gobierno de Argentina una solución definitiva a la disputa por el río. El paso, sin duda, ha sido de gran trascendencia, tanto por la jerarquía diplomática y el peso internacional de la entidad que lo dio como por tratarse de la más importante organización del mundo en lo que concierne a los problemas políticos y ambientales. Se descuenta que un ente de semejante importancia no se pronuncia en un asunto como éste sin una evaluación a conciencia de la situación y de las pruebas que respaldan el caso, sostenidas por la provincia desde siempre.
Lo notable del tema es que La Pampa, una provincia de limitado peso político en el escenario nacional, hace ya bastante tiempo que había apelado a la estrategia de difundir el problema en todos los niveles posibles, tanto nacionales como internacionales, ante el desdén y la indiferencia manifestada por los estados arribeños frente al justo reclamo. Un asunto como la desertificación de decenas de miles de kilómetros cuadrados y el consiguiente éxodo de sus habitantes al carecer de posibilidades dignas de vida, es lo suficientemente grave como para llamar la atención. Las Naciones Unidas no lo ignoraron y decidieron incorporar el problema a su agenda a través de dos de sus funcionarios calificados: los Relatores Especiales de Agua y Saneamiento y de Derecho a la Alimentación, que expresaron “su grave preocupación ante el éxodo poblacional en la zona oeste de La Pampa debido a la desecación del Atuel”, haciendo suyos los conocidos argumentos pampeanos y destacando que “los gobiernos provinciales y el gobierno nacional no se han comprometido lo suficiente para garantizar una solución adecuada a la dramática situación causada por la falta de agua en el oeste de La Pampa”.
Es justo destacar que el logro ha sido en gran medida mérito de la Fundación Chadileuvú, una entidad de raíz auténticamente popular que desde su misma fundación -el mes próximo cumplirá 32 años de vida- viene bregando por las reivindicaciones pampeanas, en algunos casos con el acompañamiento gubernamental, aunque no siempre. Este exitoso corolario venía precedido de acciones de parecido tenor por parte de la entidad ante el Tribunal Latinoamericano del Agua y medios de prensa nacionales y extranjeros, que seguramente pesaron en el pronunciamiento de la ONU. También promoviendo trabajos técnicos sobre el tema y haciéndose presente en reuniones y simposios vinculados a los recursos hídricos.
El pronunciamiento, del que se ha hecho eco buena parte de la prensa de todo el país, ha tenido gran repercusión en la provincia de Mendoza, cuyos argumentos y razones fueron descalificados en forma lapidaria por la ONU al señalar en su comunicado que “se puede constatar que, desde la construcción del embalse (El Nihuil), se ha tolerado el uso unilateral del Atuel por parte de la provincia de Mendoza, sin preocuparse por los efectos negativos en las víctimas”. También destacó que “el principio de no discriminación e igualdad es una piedra angular de los derechos humanos, pues abarca tanto la prohibición de la discriminación como la obligación de los estados a esforzarse por lograr la igualdad en la prestación de servicios de agua y de saneamiento”.
Ahora, después de este respaldo a la muy larga lucha por el derecho al agua, gobierno y pueblo pampeanos deberán redoblar sus esfuerzos en todos los ámbitos haciendo valer este aval. El momento es más que oportuno y la justicia está de nuestro lado. Lo acaba de ratificar nada menos que las Naciones Unidas.