La novena empresa

Una nueva sociedad offshore del grupo empresario perteneciente a la familia del Presidente de la Nación acaba de surgir con la última revelación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. La compañía, presuntamente dedicada al negocio turístico, aparece registrada en Bahamas, la guarida fiscal caribeña, con un capital de 10 millones de dólares.
Inmediatamente, los operadores periodísticos del macrismo, que tienen presencia decisiva en los grandes medios porteños, se apuraron a suavizar la noticia, a restarle importancia y a defender la disparatada teoría de que se trata de acciones inofensivas sin consecuencias para el fisco o la economía del país. Pero en verdad se trata de la novena sociedad del grupo Macri creada a partir de los servicios financieros que ofrecen las guaridas fiscales con lo cual se corrobora un accionar sistemático con el propósito de canalizar los negocios del holding.
En algunos de los casos anteriores el propio presidente había desdeñado la importancia de esas revelaciones arguyendo la ausencia de movimientos económicos, sin embargo las investigaciones permitieron conocer otra cosa -hubo transferencias de dinero en cantidades millonarias- y derivaron en la intervención de la justicia que ahora está tras las huellas de lo que se comenzó a llamar “la ruta del dinero M”.
En contradicción con los medios oficialistas que minimizan estas revelaciones, los expertos más destacados en el estudio de las redes financieras offshore afirman que por esas vías se canalizan enormes sumas de dinero de actividades lícitas pero también ilícitas. Y que constituyen instrumentos para reducir o evitar el pago de impuestos, ocultar activos y fugar capitales.
Esta vez las investigaciones revelaron otros apellidos, de empresarios poderosos y de un ex presidente radical, lo cual no es un atenuante, desde luego, sino un indicativo de que esas prácticas poco transparentes son habituales en los más altos círculos económicos. De ahí que sean naturalizadas por quienes se benefician con ellas y por la cohorte de periodistas rendidos a sus pies que no piensan en el “bienestar general” que promueve la Constitución sino en el “bienestar particular” de los que más tienen y que han engrosado sus fortunas -en muchos casos- con maniobras muy poco transparentes, fugando dinero del país y esquivando sus responsabilidades ante el fisco.

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