La peor respuesta

La respuesta sorprendente del interventor del Enargás a los requerimientos de un diputado justicialista pampeano puso en evidencia el desinterés que campea en el gobierno nacional con relación a los justificados planteos elevados por esta provincia contra el accionar de la empresa distribuidora de gas. El titular del ente nacional que debería velar por los intereses de los usuarios ante las poderosas compañías, ni siquiera había leído la nota elevada por el gobernador de La Pampa hace ya tres meses. Esa indiferencia constituye una falta de respeto al gobierno y a los usuarios pampeanos, que pagaron y realizaron una obra aprobada por la propia contratista y, a pesar de ello, el servicio de provisión de gas continúa siendo extremadamente ineficiente y dejando a miles de usuarios sin un servicio tan importante.
Los pampeanos tienen todo el derecho de preguntarse a qué intereses responden los funcionarios nacionales que proceden de forma tan indolente. La inquietud tiene sentido porque en los máximos cargos del gabinete nacional se han instalado representantes del empresariado más concentrado del país. En el recientemente creado Ministerio de Energía, por ejemplo, se sentó un accionista y ex gerente de una gigantesca multinacional del petróleo. Otra pregunta que por estas horas también resulta pertinente es qué actitud asumirán los legisladores del radicalismo y del macrismo, fuerzas políticas que integran la coalición gobernante.
Los intereses de los pampeanos están siendo vulnerados cuando asumieron la financiación de las obras de infraestructura que, según lo prometido, iban a posibilitar el acceso al gas natural a muchos hogares que estaban huérfanos de él. Sin embargo todavía siguen esperando mientras pasan los días más crudos del invierno. Para peor, ahora se vienen a enterar de que el funcionario nacional que, al menos en teoría, debería defenderlos ante los poderosos intereses de las compañías gasíferas, no asume su rol y ni siquiera está enterado de los justificados planteos elevados.
Otro efecto de los “cambios” que llegaron al país con la “ceocracia” que nos gobierna desde hace ocho meses.

Hambre en la escuela
“Los chiquitos llegan con hambre a las aulas”; la denuncia fue formulada por la dirigencia gremial de los docentes pampeanos y, a las pocas horas, confirmada por la propia ministra de Educación provincial. Ambos sectores -gobierno y sindicato- coincidieron por cuerda separada en describir un oscuro panorama que empieza a observarse en el ámbito escolar pampeano. El sindicato apuntó que el escenario es más preocupante en algunas localidades del interior en donde las fuentes laborales son más limitadas que en los centros urbanos mayores. En tanto la funcionaria hizo saber que a partir de esta situación comenzó a reforzarse el apoyo a los comedores.
No es la primera noticia que habla del deterioro en los índices sociales de los pampeanos. Ya se han registrado despidos y suspensiones en la actividad privada con la consiguiente alarma gremial. La Provincia y los municipios también vienen aplicando recortes económicos que tensionan las relaciones con los empleados públicos y sus representaciones sindicales. Hasta el plan de empleo oficial está afectado por las consecuencias de una macroeconomía hostil.
Es indudable que el rumbo adoptado por el macrismo está haciéndose sentir con fuerza en el interior del país. Las Pymes -principales generadoras de empleo- han sido especialmente afectadas por la caída del poder adquisitivo de los sueldos y la importación masiva de bienes que ellas producen. Los desocupados se cuentan por centenares de miles y el salario se derrumbó, en promedio, un 10 por ciento desde diciembre.
En este escenario de penurias crecientes, el hambre que se empieza a ver en las escuelas es otra consecuencia ominosa de la receta neoliberal que con tanto esmero viene aplicando el gobierno nacional con la promesa de una dicha que no llegó en el prometido segundo semestre y cada vez parece más lejana.