La plata y el “cambio”

Las cinco provincias gobernadas por Cambiemos han resultado mucho más beneficiadas que el resto en los primeros siete meses de gobierno de esa fuerza al recibir nada menos que el 43% del total de dineros enviados por Nación. Las diez provincias gestionadas por el kirchnerismo recibieron el 31%; las cuatro que gobiernan partidos locales el 17%, y las cinco bajo el peronismo no kirchnerista el 9%.
El ranking de agraciados lo encabeza Buenos Aires (5.115 millones de pesos) y Jujuy (2.483 millones), y más atrás aparecen Neuquén, Entre Ríos y Mendoza. Este último caso fue festejado calurosamente por la prensa cuyana. Otro distrito que está de parabienes es Capital Federal, que vio aumentar un 245% su coparticipación respecto del año pasado con el argumento del traspaso de la Policía Federal.
Todo indica que han quedado muy atrás aquellas promesas electorales de “gobernar para todos”, de “unir a todos los argentinos” y de fomentar el “consenso”. La batería discursiva que apuntaba contra el kirchnerismo y le endilgaba todos los males posibles de la política se está agotando a medida que quedan cada vez más al descubierto los objetivos del macrismo en el ejercicio del poder. Estos datos duros de la economía son imposibles de ocultar a pesar de los esfuerzos de la gran prensa porteña empecinada en edulcorar el discurso del macrismo y presentarlo como el triunfo de un “cambio” pleno de equilibrio y mesura en contraste con “la pesada herencia K”.
La fuerte contradicción entre las palabras y los hechos aparece como la principal marca del gobierno macrista. Pero el despliegue mediático apoyado por periodistas dóciles y los mensajes de tono optimista adornados con amplias sonrisas chocan de frente con una realidad muy distinta en la que hay ganadores y perdedores bien definidos.

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