La polémica sobre el desarrollo industrial

La semana pasada se registraron dos hechos muy poco frecuentes en nuestra provincia. Por un lado la inauguración de una gran planta fabril en Catriló con capitales de industriales pampeanos y el respaldo crediticio de la Provincia; y por otro, un reproche muy fuerte al poder político provincial por parte de uno de los propietarios del flamante emprendimiento.
Toda polémica es bienvenida si tiene como tema central el desarrollo económico y social de la provincia y el manejo de los recursos financieros orientados hacia ese objetivo. La inauguración de un emprendimiento para aportar valor agregado a la materia prima que se produce en La Pampa es a todas luces un hecho muy positivo. Es poner en acto lo que siempre se promete en los discursos. Y si este logro consigue operar como estímulo para movilizar el capital privado y el público en una asociación virtuosa sería doblemente provechoso.
Una de las carencias más notorias de nuestro medio es el desvío de grandes capitales a destinos rentísticos muy alejados de la producción. La mayoría de los empresarios agropecuarios y de otras actividades no ha priorizado -en la historia reciente de nuestra provincia- la inversión de sus utilidades en la creación de emprendimientos que generen riqueza y, a la vez, puestos de trabajo para los pampeanos. Por lo general se han inclinado hacia la inversión inmobiliaria y financiera y solo en forma marginal hacia la producción de valor agregado.
Eso en cuanto al sector privado. El público, tampoco puede mostrar un historial mejor: en las últimas décadas las acciones implementadas para estimular el desarrollo productivo han sido discontinuas o inexistentes. Para peor las políticas nacionales de promoción industrial marginaron durante muchos años a nuestra provincia. Además la propensión a dejarse deslumbrar por empresarios foráneos -que no siempre exhiben antecedentes confiables- ha terminado en muchas y grandes frustraciones. Son demasiados los galpones vacíos que en la geografía pampeana dan testimonio de estas políticas erráticas cuando no sospechosas.
La ausencia de una clase empresarial que apueste al desafío de la producción antes que a la gimnasia rentística sumado a un Estado carente de políticas claras no podían dar otro resultado que el que hoy ofrece nuestra provincia con su perfil productor de materias primas sin valor agregado y el propio Estado convertido en un sostenedor ficticio del empleo.
Lo que aguardan los pampeanos es que esta polémica tan oportuna sobre el desarrollo industrial permita discutir iniciativas que reviertan un estancamiento que lleva demasiado tiempo. Todos coinciden en que es necesario cambiar la matriz económica de la provincia para generar desarrollo, trabajo genuino y retener a la juventud que debe emigar por falta de horizontes en nuestro suelo.
Los pocos ejemplos que mencionó el empresario pampeano en la inauguración de la planta dan una idea de los caminos equivocados que con frecuencia se tomaron. Pero esta buena noticia de la inauguración de una nueva industria a la que apostaron empresarios locales con el respaldo imprescindible del Estado es una muestra de que se puede avanzar en el sentido correcto.

Compartir