La política argentina en el marco internacional

Señor Director:
Ya próximas las PASO, que encaminan hacia las legislativas, el panorama político argentino está dibujando alternativas que, a mi juicio, muestran en qué medida el acontecer mundial (al menos, el de Occidente) está adquiriendo una uniformidad desconocida.
Por entender que existe esta novedad, este cambio, que ha venido elaborándose desde la última posguerra, he estimado que la política actual no puede ser leída con los criterios que predominaron en el pasado siglo. Algo ha cambiado y toma la forma de una mundialización o globalización. Al poner mi atención en el acontecer político norteamericano y europeo (occidental) intenté decir que el triunfo de Trump en los Estados Unidos repetía, con singularidades, el fenómeno que en Europa ha modificado el mapa que imperó durante el pasado siglo, una de cuyas expresiones es la crisis de los partidos tradicionales y la emergencia de conglomerados electorales nuevos, que se ubican en posiciones de extrema derecha (con rasgos fascistoides) y de derecha menos despegada de las tradiciones democráticas. Esto se verificó en Francia, principalmente, pero también se manifiesta en todo occidente. En Estados Unidos no han surgido hasta ahora partidos nuevos con poder real, pero sí se da el caso de que los tradicionales han sido cooptados por las nuevas tendencias, coincidentes en más de un aspecto con las europeas. Que haya a partir de ahora desprendimientos importantes es una posibilidad. En el caso de Francia, tanto el socialismo como el conservadorismo tradicionales han perdido presencia y se ha manifestado una nueva fuerza (Mélenchon) que busca aglutinar a la vieja izquierda y que, en Inglaterra, se nutre con nuevas fuerzas sociales emergentes y posibles reemplazos de la fuerza laboral sindicalizada, en declinación por el paro y los cambios en la economía: la juventud en Gran Bretaña (con Jeremy Corbyn) y el feminismo en todo occidente y aún en países donde se insinúa la presencia de la protesta femenina. En la Argentina, las grandes manifestaciones populares de este año no fueron sindicales, sino feministas o de protesta por las nuevas políticas que generan desocupación y cambian el esquema dentro del cual se inserta la protesta.
En su nota del pasado domingo, el analista Edgardo Mocca, se pregunta dónde están los partidos. Expone que el radicalismo se muestra en proceso de ser absorbido por el emergente neoliberalismo, el PRO. En cuanto al peronismo (coprotagonista político hasta recientemente con la UCR), ha generado ahora la Unidad Ciudadana, que asume gran parte de lo que fue el Frente para la Victoria y que no arrastra al justicialismo todo: se configura como un centro de atracción para unificar a lo que se podría llamar la resistencia democrática en tanto se opone al neoliberalismo gobernante. “Unidad Ciudadana puede ser algo más que un movimiento táctico”, dice Mocca, pues estima que puede encaminarse a construir una fuerza amplia, “capaz de desafiar y vencer al neoliberalismo”. Sería “una interpelación ciudadana entendida como defensa de los derechos individuales y colectivos y activadora del protagonismo popular”. Por eso es que Mocca cree que la política argentina se está transformando paulatina y drásticamente.
Es por tal razón que solamente la elección de Buenos Aires es la que atrae el interés general, puesto que se trata del distrito elefantiásico (con respecto a las provincias interiores). Se juegan algunas senadurías y diputaciones, pero se disputa mucho más que eso. En tanto el neoliberalismo aparece afianzado en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) desde hace años y todo indica que en las PASO ganará con alguna holgura, en un segundo lugar aparece un peronismo unificado que destaca la persona de Filmus y que, en las encuestas, ya relega a opciones liberales recientes y busca posicionarse para mayores objetivos.
Atentamente:
Jotavé