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La tragedia de Casa de Piedra

Los familiares de los dos pescadores desaparecidos y un tercero que fue hallado sin vida en el espejo de agua del embalse Casa de Piedra solicitaron y consiguieron que la búsqueda de los cuerpos, que Prefectura Naval abandonó el sábado, prosiguiera con buzos de las provincias de Río Negro y La Pampa. El episodio conmueve a ambas orillas del embalse pues el muerto había revestido como policía en provincia de La Pampa y luego, al jubilarse, se radicó con su familia en Río Negro. Que las autoridades de ambas provincias hayan respondido al ruego de los familiares habla de la sensibilidad que despiertan estos episodios luego de la decisión de la autoridad de aplicación en estos accidentes náuticos de dar por finalizado el rastrillaje.
Los tres pescadores ingresaron al lago el lunes. Ese día, se registraron fuertes vientos en el lugar. El martes, cuando no regresaron a Catriel a ver el clásico Boca-River como habían anticipado antes de salir, su familia fue hasta el lugar y, al no hallarlos en la camioneta, alertó a las autoridades. El primer cuerpo fue hallado al día siguiente, miércoles, era del mayor de los tres y, de acuerdo a la autopsia, murió ahogado. Junto a él hallaron una mochila con pertenencias pero no la embarcación, ni los remos ni a los otros dos ocupantes de la lancha.
Luego de diez días de intensa búsqueda, la prefectura abandonó el rastrillaje. El lago de Casa de Piedra tiene unos 45 kilómetros de largo y 11 de ancho, con profundidades que van desde los 15 a los 45 metros. La búsqueda, anticiparon los buzos fue en buena medida «a ciegas» pues no tenían muchos indicios de dónde podrían estar al momento del accidente. Más aún, como se trata de un lago artificial, en el lecho se encontraron con árboles y arbustos que dificultaban la tarea.
El muerto, de acuerdo a lo que relataron sus familiares, conocía el lago porque había ido a pescar varias veces y era buen nadador. Pero el hallazgo de salvavidas en la camioneta que utilizaron para ir al lago sugiere que es posible que hayan decidido la incursión sin llevarlos o que los hayan olvidado.
El bote era un semirígido, una embarcación considerada segura con un comportamiento adecuado para sortear condiciones de olas y vientos.
¿Qué fue lo que pasó? Que el cuerpo hallado no haya tenido el salvavidas y que los otros tres no aparezcan, parece confirmar que salieron a pescar sin ellos. Esta fatal decisión (o fatal olvido) pudo ocurrir porque el lago Casa de Piedra, como muchos otros lagos y lagunas, no cuenta con puestos de control y vigilancia y tiene decenas de lugares aptos para bajar lanchas.
No consultar el pronóstico de vientos, alejarse de la costa en esas condiciones y no llevar puestos los salvavidas es, por ahora la hipótesis que se maneja como causal. En esas condiciones, se estima, el accidente parece ser la consecuencia de una sucesión de desafortunadas decisiones que tomaron los tres pescadores que se animaron a entrar en el enorme y peligroso lago de Casa de Piedra sin adoptar las precauciones de seguridad que es de práctica adoptar cuando se navega y no advertir a las autoridades náuticas de la incursión que harían.
Muchos pampeanos, aficionados a la pesca, suelen usar ése y otros espejos de agua para practicar su deporte. Hay aquí muchos botes, lanchas y semirígidos, y hay muchos propietarios y muchos pescadores. Pero también hay muchos de ellos que descuidan en sus salidas las precauciones de seguridad confiando más en la suerte que en la previsión. La tragedia que, todo indica, dejará un saldo de tres vidas truncadas, con toda su carga trágica para las familias, debería servir, al menos, de advertencia.