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La UCR y el «abrazo del oso»

El pesar que hoy se manifiesta en los rostros de la dirigencia radical es imposible de disimular. La contundente victoria que obtuvo el justicialismo en la elección del último domingo fue un duro golpe, amplificado porque esta vez -como hacía varios años no sucedía- volvió a perforar el techo del 50 por ciento de los votos emitidos.
Y hablando de números no puede decirse que la cosecha radical haya sido magra pues se mantuvo en la banda habitual, oscilando alrededor del 30 por ciento. Por lo tanto la pregunta que los simpatizantes del partido de Alem deben estar formulándose por estas horas es qué beneficios les reportó la pertenencia a una alianza con el PRO, el partido de la derecha empresarial.
Esta duda que hoy campea entre los afiliados es compartida por algunos dirigentes. El presidente del Comité Provincia de la UCR en diálogo con este diario no titubeó en autoproclamarse «el más duro radical antimacrista» y, en vísperas de la Convención partidaria que deberá definir la estrategia política con vistas a las elecciones presidenciales de octubre, se dijo partidario de concurrir por fuera de Cambiemos y con candidatos propios. En verdad no pueden sorprender demasiado estas palabras en el dirigente ni, menos todavía, ser calificadas de oportunistas pues desde hace mucho tiempo viene planteando sus discrepancias con la coalición electoral.
No es el caso de tantos otros que siguen defendiendo esta opción sin reparar, al parecer, en el daño que viene sufriendo un partido que se reivindica popular y que hoy aparece estrechamente asociado a un experimento de pura cepa neoliberal. Sin embargo, hasta los dirigentes más empecinados en defender la pertenencia a Cambiemos debieron admitir que la debacle económica y social que conmueve al país -y por extensión a nuestra provincia- jugó muy fuerte entre el electorado pampeano a la hora de definir el voto.
Esta suerte de «abrazo del oso» macrista que hoy estremece a la UCR se expresó en las urnas con su incidencia negativa para sus aspiraciones. Si bien es cierto que todo resultado es multicausal, como se escuchó decir entre varias figuras del partido, lo cierto es que la difícil situación que hoy atraviesan los sectores populares mayoritarios del país estuvo presente en las evaluaciones que realizaron todos ellos.
Aunque no sea del todo aceptable comparar elecciones legislativas de medio término con otras en que se disputan cargos ejecutivos, no puede ignorarse la gran fuga de votos que sufrió Cambiemos entre 2017 y 2019. ¿Adónde fueron a parar esos sufragios? En principio, todo estaría indicando que a las filas del frente encabezado por el justicialismo pues es el único espacio cuyo caudal aumentó considerablemente, como se dijo líneas arriba.
Imposible no ver ahí un desencanto y un respaldo a un modelo de gobierno -y de Estado- muy diferente al que hoy aparece defendiendo el radicalismo con su pertenencia a Cambiemos. A pocas horas del inicio de la Convención de la UCR, lo que allí se resuelva no será indiferente para el futuro del más que centenario partido.