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La única realidad es la mentira

POR NELSON NICOLETTI (*)
Desde el Parlamento del Parlasur tuvimos algunas expectativas por la visita del presidente de Brasil a Argentina, especialmente por la difusión previa de noticias que, como no podía de ser de otra manera, terminaron siendo «fake news» o, en criollo, embustes no más. Ni habrá pronta firma de acuerdo alguno con Europa, ni tampoco habrá moneda nueva «Peso Real». Entre Macri y Bolsonaro la única realidad es la mentira.
Parecía importante la firma del acuerdo y la moneda, y le pedí al economista Juan José Reyes una opinión profesional: «El sustento del proyecto es la inminencia de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europa, al parecer solo beneficiará en el largo plazo a los mercados de capitales. El ‘Peso Real’ será la contracara del ‘euro’, pero de ratificarse la medida, que por supuesto deberá pasar por ambos parlamentos, no le conviene al gobierno del ultraderechista, misógino y homofóbico presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que se sepa antes de fines de este año.
Sucede que están muy avanzadas las negociaciones con el presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, sobre el impacto en las ventas brasileñas por la peste africana que somete al pueblo del sol naciente y no quieren que el efecto ‘Marco Polo’, como lo llaman al nuevo arreglo comercial, les arruine la fiesta. Es más, el ministro de economía argentino, Nicolás Dujovne, reveló hace unos días que ‘el 26 de abril de este año viajó a Brasilia para establecer una agenda común para crear el peso real’. El peligro para el continente americano es que ello podría determinar también la creación de un organismo financiero supranacional del estilo del Banco Central Europeo.
Un cambio de esta magnitud en la unidad de cuenta de ambos países requerirá de acuerdos políticos neoliberales que permitan que una decisión así pueda ser aprobada por los Congresos de cada Nación y la creación de un banco central que tenga alcance multinacional al estilo del Banco Central Europeo pero bajo la tutela del FED norteamericano, además de una serie de modificaciones normativas como el debate de las reformas previsionales que se vienen en Brasil y Argentina si continúa el sesgo ideológico de ambos países.

Crisis.
Desde el punto de vista argentino hay que entender que cambiar de moneda no implica que se reduzca la inflación de un país debido a que ésta se ve perjudicada por el aumento de la deuda externa, lo único que cambiaría es con que moneda el país debe pagar la deuda. Y eso no tiene sentido por más que se invite a Paraguay y Uruguay.
Todo ello ocurre en momentos en que desde el punto de vista económico el gobierno de Mauricio Macri atraviesa una de las crisis más fuertes de los últimos tiempos, con estanflación, aumento desmedido de la deuda interna y externa, y pobreza por doquier. Además, el panorama económico también le viene jugando en contra a Brasil ya que le cayó 0,2% del PBI en el primer trimestre de 2019, el primer retroceso desde 2016 según informó hace unos días el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el Indec brasileño».
Lo único claro y en marcha en la relación Macri-Bolsonaro son los negocios direccionados hacia la «supremacía Norteamérica» que reconocen y por la que se esmeran para conseguir el favor patronal. Triste destino el nuestro con tan escaso esfuerzo por defender lo propio.

(*)Parlamentario del Parlasur