La Unlpam y el Premio Nobel

Aunque muy cuestionado en algunas de sus distinciones de carácter político y social puede afirmarse que el Premio Nobel, que otorga anualmente la Academia Sueca, sigue siendo el galardón más prestigioso del mundo. De allí que sorprende muy gratamente una relación entre la Universidad Nacional de La Pampa y el último premiado en el rubro medicina, quien cuenta en el equipo científico que lo acompaña con un egresado de nuestra casa de estudios. El profesional -Jorge Blando- es un chubutense que cursó sus estudios en la Facultad de Veterinaria de General Pico. Tras su egreso marchó a Estados Unidos donde su capacidad y orientación hicieron que se le adjudicara un puesto de responsabilidad en el Anderson Cancer Center, de Houston, donde se relacionó con el reciente Premio Nobel.
Su trayectoria evidencia que, tanto su esfuerzo personal como su formación intelectual, jugaron un papel decisivo, de ahí que, al margen de su gran capacidad individual -que indudablemente posee- también debe destacarse el grado de formación profesional altamente satisfactorio que le brindó la universidad pública pampeana. El tema sobre el que volcó sus investigaciones el premiado y en el que colaboró nuestro egresado, es de una trascendencia y actualidad mayúsculas: el desarrollo de un anticuerpo para el tratamiento del melanoma, una de las formas más agresivas del cáncer.
Como se dijo, la noticia implica una distinción para nuestra casa de estudios pero lo es también para la universidad argentina, y aún más en la dura etapa que atraviesa, porque debe tenerse en cuenta que pocas veces antes en la historia de nuestro país el quehacer universitario se vio tan despreciado y postergado por lineamientos economicistas que lo redujeron, y mucho, en sus proyecciones y capacidades investigativas y formativas. Para el actual gobierno nacional el desarrollo técnico y científico, y aun el educacional en todos sus niveles, no es causa de desvelos. Así lo refleja el presupuesto universitario, drásticamente podado por exigencia del Fondo Monetario Internacional, y la degradación del Ministerio de Ciencia y Tecnología a secretaría. También puede recordarse aquel lapsus del Presidente cuando habló de “caer en la escuela pública”.
Retomando el tema central de esta nota hay que enfatizar que el suceso, alentador en medio de tanta agresión al sistema educativo, ocurre justo cuando aparece una muestra más de desaprensión por parte del gobierno en el campo técnico-científico: uno de los principales expertos del Invap, ese instituto argentino que supo ganar licitaciones internacionales en materia de construcción de satélites y reactores atómicos, acaba de abandonar la institución para emigrar a EE.UU. donde ocupará un alto cargo en una compañía de su especialidad. ¿Las razones? El desinterés y estrangulamiento económico de la institución por parte del gobierno.
Así la Argentina vuelve a la vieja y triste costumbre de formar técnicos de muy buen nivel que, por falta de oportunidades y una política científica adecuada, terminan poniendo sus conocimientos al servicio de otros países.