La doble causa que mantiene el atraso

LA SEMANA PAMPEANA

I – El deplorable estado del Puente Dique, cuyo motor del “puente grúa” no funciona y no permite operar las compuertas, impactó sobre la ciudadanía que no alcanza a entender cuál es la política hídrica de un gobierno que así abandona la obra emblemática del esfuerzo pampeano por diversificar su matriz productiva. Pero no es solo la falta de mantenimiento que ha dejado fuera de servicio el Puente Dique, lo que se observa en la zona bajo riego. Como consecuencia de esta rotura, no se pueden operar las compuertas que evitan que ingrese al Canal Matriz el sedimento arenoso con la consiguiente carga de arena en ese canal que es el nervio motor de todas las secciones productivas.
Por si esto fuera poco, esta rotura del puente que no permite operar las compuertas y carga de arena el canal matriz impacta sobre la central de generación hidroeléctrica Los Divisaderos que sale de servicio por el llenado de su pozo de carga de sedimentos y las roturas que esta carga provoca en las turbinas.
Mientras, buena parte de las parcelas de 25 de Mayo siguen abandonas sin un proyecto de reactivación y se usan, no para lo que fueron diseñadas, sino como negocios inmobiliarios, alquilándolas como viviendas ante la creciente demanda que, en la localidad, tiene el sector petrolero y los enormes contingentes de trabajadores y técnicos que arriban a ella desde otros puntos necesitados de un lugar donde alojarse.

II – Aguas abajo las cosas no están mejor. Pese a que lentamente se va mitigando la sequía que hizo bajar dramáticamente el lago del dique Casa de Piedra (y afectó su capacidad de generación hidroeléctrica, redujo la cantidad de agua para el riego en el partido de Villarino y frustró el proyecto turístico que concitó en sus primeros años de existencia las playas de la Villa Casa de Piedra), las bombas que debían regar la extensa zona bajo riego no han sido puestas en funcionamiento aún luego de casi una década de instaladas. Las demoras en la sistematización que se achacaron a la quiebra de la empresa constructora que la realizaba, parecían superadas el año pasado cuando se anunció la puesta en marcha del sistema con bombos y platillos. También se anunció el desembarco de una poderosa bodega mendocina y la implantación de vides. Pero, de acuerdo a lo que se sabe, todo es poco menos que un bluff (palabra sin rivales para graficar con una idea y un fonema onomatopéyico el sonido del globo que se desinfla).
De las mil hectáreas que, supuestamente se habían puesto en condiciones de ser entregadas para su producción, solo pueden regarse una pocas porque las bombas están fuera de servicio y, aunque parezca mentira, se está usando el agua disponible para la población de la Villa Casa de Piedra para regar por goteo las vides implantadas a escasos metros de la planta urbana.

III – En la semana también sacudió a la opinión pública la revelación de este diario sobre la inminente caída de la licitación de la ampliación del Acueducto del Rio Colorado hacia General Pico y localidades del norte provincial por la imposibilidad práctica del gobierno de pagar por esos trabajos ante la advertencia del Tribunal de Cuentas de que no convalidará los certificados de obra a las empresas adjudicatarias al haber modificado el gobierno el pliego licitatorio cambiándose la financiación del trazado.
Si a estos desaguisados se les suman la paralización del Megaestadio y del Frigorífico de Bernasconi, solo por citar don mega obras recientes que insumieron millones de pesos al presupuesto provincial, se constata que son, todos ellos, frutos podridos de la encarnizada interna del partido del gobierno que lleva a las facciones en pugna a no continuar las obras iniciadas por sus predecesores. Millones de pesos en inversiones y proyectos de décadas abandonados por gobiernos que no alcanzaron a comprender que toda gestión es, necesariamente una continuidad. Esa ausencia de grandeza para comprender su papel histórico tuvo, en la historia reciente, un caso emblemático: la causa del Atuel que fue bandera de los pampeanos sin distinción y fue entregada por un caño. Son pocos los gobernantes que han escapado a esta mezquina forma de creerse el principio y el fin de todo. Cuando, como hoy, toma la forma del revanchismo y enmascara la puja política interna, puede verse, claramente, que es una de las causas del atraso provincial. La otra es, desde luego, la evidente incapacidad de esbozar un programa que saque a La Pampa de ese atraso. (LVS)