La industria y sus padeceres

Esta semana se conmemora el Día de la Industria. Como una de las actividades económicas de importancia del país, sus circunstancias y padecimientos están en permanente debate y esta vez no será la excepción. Si la industria nacional ha tenido que sobrellevar los tiempos tormentosos de la Argentina y de sus políticas económicas, también supo aprovechar los momentos de crecimiento, como ha ocurrido en los últimos años. Lo que no implica que no haya desequilibrios hacia su interior que se tengan que mejorar a través del brazo rector del Estado.
La industria pampeana, aunque nunca logró tener el peso económico de la actividad agropecuaria, en los últimos tiempos también ha sido motivo de debate, vinculado al crecimiento de la provincia y a los motivos por los que La Pampa no ha sabido aprovechar el viento de cola de la economía nacional para su despegue.
La semana pasada, dos hechos que involucran a las políticas hacia el sector dieron cuenta de la actualidad de esta problemática y generaron nuevas discusiones, o por lo menos incorporaron elementos inéditos a los que ya estaban en consideración. En ambos casos, se puso en debate el vínculo entre los empresarios y el gobierno provincial. Por un lado, el presidente de la Unión Industrial de La Pampa (Unilpa) ingresó de lleno en una disputa que tenía como protagonistas al gobernador y a los diputados de su bancada, y lo hizo con una postura de fuerte tono crítico. El empresario afirmó que el sector, o al menos sus dirigentes, no habían sido consultados por los legisladores cuando se trataron temas como el proyecto de la ley de hidrocarburos o el de promoción económica. Inmediatamente fueron varios los legisladores que salieron a confrontarlo, afirmando que los industriales habían sido citados para conocer su opinión sobre ambas iniciativas.
No dejó de llamar la atención el énfasis que impuso el titular de Unilpa, pues contrastó notablemente con la actitud que, por lo general, exhibió la institución en otras oportunidades, cuando el sector no recibía respuestas del gobierno provincial. Hasta ahora su postura había sido siempre moderada, al extremo de llegar a negar el vínculo imperfecto que mantenía con el gobierno. El tono tradicionalmente contenido de esa entidad, según el análisis de dirigentes críticos con la política económica del gobierno pampeano, no la ayudó a visibilizar los reclamos del sector y, por el contrario, promovió una actitud dilatoria a la hora de bregar por soluciones para sus reclamos.
El otro hecho destacado tuvo que ver con la caída del precio del biodiésel, valor impuesto por el gobierno nacional para el mercado interno y que tiene en vilo a una empresa de biocombustible de capitales locales de Catriló. La firma detuvo la producción ya que no llega a cubrir los costos y, a pesar de los reclamos, no ha sido escuchada por las autoridades nacionales. Una treintena de empleados corren riesgo de quedar sin trabajo de persistir con la imposición de un precio que torna inviable la producción de las pequeñas y medianas empresas..
Esta situación contrasta con otra realidad. El gobierno provincial le otorgó un crédito de promoción de 23 millones de pesos a una empresa que comenzará a producir biodiésel en General Pico. La diferencia con la de Catriló es que la firma en cuestión cuenta entre sus asociados con capitales extranjeros que forman parte de una multinacional suiza.
Mientras el gobierno publicita los millones de pesos otorgados en créditos de promoción para la industria local, esta parece no despegar. Cabría preguntarse si las decisiones adoptadas cuentan con sólidos proyectos detrás o solo forman parte de medidas circunstanciales. Por lo pronto, nada hace pensar en un despegue -largamente ansiado- de la actividad para los próximos años.