La Pampa de amarillo: el PJ y la oposición tras el triunfo de Macri

UN VOTACION QUE NO ES NEUTRA PARA LA POLITICA PROVINCIAL

Norberto G. Asquini –
A Verna no le cambia mucho su panorama de cara a su asunción, ya que se mantuvo prescindente y apuesta a la autonomía pampeana. Mac Allister legitimado se prepara para avanzar y la UCR para sacar tajada de su aliado. La provincia quedó dividida en dos en sus adhesiones.
El resultado del balotaje no será neutro para el sistema político de La Pampa y tendrá consecuencias tanto para el oficialismo como para la oposición no peronista. Por eso, la lectura del voto pampeano no debe ser tomada de manera lineal, ya que es transversal tanto a un campo como al otro. Para el gobierno provincial la victoria de uno u otro no daba lo mismo, pero tampoco cambiaba tanto. El vernismo y su modelo de peronismo “autónomo”, “provincial” o “disidente” lo colocó en una zona gris. Prescindente. El FpV nacional no lo tenía en sus planes, como a San Luis o Córdoba. Ni Carlos Verna apoyó a Daniel Scioli, ni Scioli buscó a Verna. Que La Pampa haya sido uno de las pocas provincias, o tal vez la única, en la que Scioli no “bajó” a hacer campaña, fue todo un signo. Que Verna dijera mientras votaba que era “el fin de un ciclo”, otro.

El lugar de Verna.
Verna “alambrará” nuevamente La Pampa. Para su concepción el gobierno nacional es un aliado circunstancial o una administración que avanza sobre el federalismo y a la cual hay que enfrentar para evitar la subordinación política y económica. Verna pega y negocia. Mauricio Macri lo va a necesitar más de lo que lo iba a necesitar Scioli y también a sus legisladores, sobre todo a los senadores. Y Verna puede llegar a poner el ojo en los diputados provinciales del PRO para aceitar una legislatura afín.
Ahora con Macri en la presidencia, Verna tendrá otro espacio dentro del peronismo nacional del que le iba a tocar en suerte con Scioli. Habrá sí o sí una reconfiguración en el PJ nacional. Una de las hipótesis es que Cristina Fernández puede convertirse en la figura que podría enfrentar desde una línea más progresista al macrismo en la presidencia. La otra es que el kirchnerismo, en retroceso, dejaría lugar en la renovación a nuevas figuras como Urtubey o Massa, por dar algunos nombres. Y en este marco los gobernadores peronistas parecen tener una lugar preeminente, y hasta se habla de la reedición de la Liga de Gobernadores para agruparse y presionar a Macri.
El votante vernista le quiso dar una lección a Scioli o directamente fue un voto anti-K. El kirchnerismo pampeano, golpeado en las internas y en las primarias, ahora quedará relegado a lugares de resistencia, ya sin cargos institucionales. La movida que esperan muchos es que los organismos nacionales cambien de manos, y de esta manera podría perder su principal base de sustentación. El marinismo apoyó a Scioli y perdió. No cambiará mucho su lugar en la provincia, aliado a la gestión vernista. Habrá que ver qué harán sus legisladores nacionales.

Ganadores locales.
El gran ganador es Javier “Colo” Mac Allister. Sin candidatura durante 2015 al perder en la primaria de agosto cuando se postuló a senador, su figura resurgió con la posibilidad de Macri en el balotaje. Y le dio el visto bueno la dirigencia radical. Mac Allister sería convocado al gabinete nacional macrista y esto seguramente tendrá repercusión en la provincia para su armado personal.
Para la UCR pampeana tampoco es neutro. Leandro Altolaguirre tendrá un aliado en Nación frente a Verna. Francisco Torroba celebra haber sido el impulsor del acuerdo con el PRO en la provincia. El senador Juan Carlos Marino deberá relegar algunas cuestiones en el Senado, pero tendrá llegada a la primera línea del gobierno nacional, sobre todo si Ernesto Sanz es ministro en el próximo gabinete nacional.
Los radicales que resistieron al macrismo quedaron disminuidos con el resultado. La realidad les jugó una mala pasada a sus convicciones y le dieron la razón a los dirigentes acuerdistas. La oposición no peronista en la provincia ya había comenzado a cambiar hacia su lado más conservador. Y esto se va a profundizar. Los aliados progresistas tendrán que ver qué espacios pueden ocupar frente a la renovación del crédito del acuerdo con el PRO que se va a mantener. Pero esta victoria también pone en tensión a ambos términos: la UCR deberá lidiar con la avanzada del PRO, que buscará ser cabeza de lista de cara a 2019.

El voto local.
El voto volvió a mostrar a una provincia dividida en dos en sus adhesiones nacionales. La franja central, la del este pampeano agroganadero o “sojero”, se pintará en los mapas de amarillo. Una continuación de lo que se votó en la zona núcleo, en el espacio pampeano, desde Santa Fe y Buenos Aires hasta Córdoba. Una resistencia del poblador rural al gobierno nacional por sus medidas hacia el sector que considera contraria a sus intereses. La zona central y del oeste pampeano es un voto más peronista tradicional, y fue todo azul para Scioli.
¿Y en las dos grandes ciudades? En General Pico hay una fidelidad peronista en ese voto urbano, pero en el bastión vernista los resultados fueron abiertamente anti-K. El vernista, y no solo ese espacio, votó a modo de castigo. En Santa Rosa hay otro voto urbano, pero a diferencia de grandes ciudades del centro y oeste bonaerense, prevaleció la adhesión a Scioli, por ser el representante del proyecto nacional que llevó adelante Néstor y Cristina Kirchner en los últimos doce años.