La peor crisis es la que no se quiere ver

LA SEMANA PAMPEANA

I – La semana trajo una nueva (o mejor, renovada) preocupación a los pampeanos por la nueva rotura del acueducto del Río Colorado que puso en evidencia las graves falencias de construcción de su trazado y, por eso mismo, la precariedad con la que presta servicio. Quienes vienen sufriendo semana a semana las consecuencias son los santarroseños, y el puñado de localidades interconectadas, pero el resto, entre las que se incluye General Pico y demás localidades del Norte y Oeste provincial, ponen sus barbas en remojo ante la inminencia de la continuación del trazado hacia esas localidades.

II – La experiencia santarroseña debería servirle al resto de los pampeanos para no cometer los mismo errores en que aquí cayeron las autoridades municipales. Tres lustros atrás, quienes gobernaban la ciudad abandonaron el Plan Director de Agua Potable que proyectaba una progresiva ampliación de los pozos del Acuífero Anguil para garantizar la provisión de líquido a la ciudad. Confiados ante los cantos de sirena del gobernador de entonces de que con ese acueducto Santa Rosa no tendría más problemas de abastecimiento, ese sabio y previsor plan fue dejado de lado. Más aun, sus instalaciones, modernas y con controles que permitían abastecer la ciudad y cuidar el acuífero, también fueron abandonados, ante la inminencia de la llegada del mesías salvador San Acueducto del Río Colorado.

III – (Creyéndose su propio slogans electoral, quienes no hacía mucho habían prometido “el municipio del agua” para ganar una elección y luego, con idéntico fin electoralista, aseguraron que, con una presa de improbable concreción sobre el Río Colorado “el sol saldría por el Oeste”, terminaron provocando una de las peores crisis hídricas en Santa Rosa y luego terminaron entregando el Oeste Pampeano y su río por un caño infame).

IV – Hoy, el partido del gobierno observa esta crisis hídrica como mira el admitido “agotamiento del modelo” de gestión económica de la provincia: de brazos cruzados. La diferencia está en que, por lo menos en éste último, admiten que es un problema que compromete el futuro de la provincia y expulsa población joven y capacitada hacia otros horizontes. En el tema del agua, en cambio, lejos de admitir la crisis, hay una pertinaz negación del problema estructural que afecta al caño que se tendió desde el río Colorado para salvar a La Pampa de sus problemas de abastecimiento de agua.

V – Mientras el problema del abastecimiento de agua en la ciudad preocupa el día a día de una buena parte de los pampeanos, otro problema hídrico se suma a la agenda pampeana: la amenaza real de que Mendoza finalmente se quede con el manejo de la obra de Portezuelo del Viento. La alarma surgió el fin de semana al trascender que uno de los contratos que firmó Cristina en China fue justamente para la financiación de esta obra de regulación del río Colorado. La presidenta hizo su gestión sin que darle aviso a la autoridad de cuenca de ese río, el Coirco. Semejante falta hacia una de las instituciones señeras en el manejo de los recursos hídricos compartidos interprovinciales, no puede dejar de preocupar a las provincias que hacen del río Colorado uno de los ejes de su política productiva. Si Mendoza se sale con la suya y se queda con el manejo de Portezuelo, toda la cuenca del río Colorado corre peligro pues nada indica que cambiará el manejo comarcal de los ríos interprovinciales privilegiando siempre sus intereses inmediatos a los del conjunto de provincias co-propietarias del curso de agua como hace con el Atuel.

VII – El juego político siguió en la semana con el vernismo en una tarea de robo hormiga de intendentes de Compromiso Peronista, en una guerra de desgaste que parece tener éxito en debilitar la línea oficialista. La demora de CP para nominar al candidato a gobernador que enfrente a Verna podría ser uno de los síntomas de esa debilidad y de hecho parece poner nerviosos a los intendentes afines al gobernador que en la semana la pidieron que encabece la lista. El radicalismo, en cambio, parece manejar su interna con sordina, fiel a su estilo y a que la candidatura de Francisco Torroba a gobernador tiene consenso en propios y extraños. El Colo Mac Allister, mientras, sigue recibiendo adhesiones, como la del Mofepa, un partido que blanquea, por si hacía falta, que el electorado que se siente atraído por el ex marcador de la Selección Nacional, está a la derecha del arco político. (LVS)