Edición del 29/7/2010
La SRA encabeza el bloque del no, pero aún quedan disidentes
El sábado se cortaron las cintas de la Exposición Rural. Tres días más tarde se organizó allí un debate con legisladores, sobre las retenciones. La mayoría acepta la tesis de Hugo Biolcati, de no pagar, pero hay ciertas diferencias.
EMILIO MARIN
En el corte de cintas esta exposición lució devaluada respecto a la del año anterior. Es que sólo Mauricio Macri acompañó al dueño de casa Hugo Biolcati. La vez pasada hubo un mayor coro de políticos opositores en esa ceremonia y, especialmente, acompañamiento de los otros socios de la Mesa de Enlace Rural: Mario Llambías (CRA), Eduardo Buzzi (FAA) y Carlos Garetto (Coninagro).
Evidenciando que no todo funciona correctamente en la citada Mesa, el sábado 24 Buzzi y otros dirigentes no se hicieron ver en Palermo. Habían tomado estado público las diferencias que se mantenían en ese ámbito y dentro del espectro de los políticos opositores sobre las retenciones a la soja y su posible segmentación por tamaño de los productores.
Las polémicas no sólo habían encontrado a Biolcati y Buzzi en campos diferentes sino también al nombrado en último término con Elisa Carrió y Federico Pinedo, de la Coalición Cívica y el PRO, respectivamente. Estos últimos, más declaradamente en la derecha del espectro político, suscribían la propuesta de retenciones cero hecha por el mandamás ruralista.
Esa mayor sintonía política entre el anfitrión de Palermo y el jefe de gobierno porteño se pudo ver y oír en los programas de TV que registraron cuando el primero le decía al visitante: "sabés que podés contar con nosotros". Biolcati era solidario con el procesado. Y los diputados del PRO serán solidarios con la Sociedad Rural, CRA y otros fogoneros de las retenciones cero a la hora de votar un proyecto afín en el Congreso.
El martes 27 en un salón de la Exposición se realizó un debate político sobre las retenciones, con diputados de casi toda la oposición (faltó Fernando Solanas, que sería partidario de que se mantengan las del poroto, pero segmentadas como pide su amigo Buzzi).
Carrió, Pinedo, Felipe Solá, Ricardo Buryaile, Margarita Stolbizer y el impresentable Alfredo Olmedo (diputado sojero de Salta), entre otros, fueron introducidos por Biolcati. También participó el constitucionalista Daniel Sabsay, para darle a los planteos sojeros más extremos algún tinte legal.
La discusión no es para nada académica ni jurídica sino plenamente política y de intereses de clase de los sectores del campo involucrados.
Es política porque el 24 de agosto próximo vence el plazo de delegación de facultades del Legislativo en el Ejecutivo. Y entre las 2.000 leyes o más que habían sido delegadas en el gobierno nacional (no en éste de Cristina Fernández como pueden creer las señoras de barrio Norte, sino en muchísimos anteriores), están las del Código Aduanero que permiten al Ejecutivo fijar las retenciones a las exportaciones. Los legisladores que expusieron le dieron a Biolcati la seguridad de que el 25 de agosto la presidenta no tendrá esas facultades. Carrió fue la más enfática, aunque ya se sabe que suele fallar en casi todos sus pronósticos: "se cae todo el 25".
Unidad y diferencias.
Los diferentes partidos del llamado Grupo A, con la probable abstención de Proyecto Sur, quieren votar un proyecto de retenciones que las suprima por completo para la carne, productos regionales, trigo, e incluso el maíz, rebajando del 35 por ciento al 25 la relativa a la soja. Pero aún ésta iría reduciéndose gradualmente hasta desaparecer en 2017 o antes.
Si estos postulados permitieran unificar en un solo proyecto en Diputados, en vez de varios (hoy existe uno de Ricardo Buryaile, ex vicepresidente de CRA, con apoyo del PRO y Coalición Cívica; y otro de los federados Ulises Forte y Pablo Orsolini, radicales), sería un triunfo político del Grupo A por sobre el kirchnerismo.
El gobierno, como se recordará, quiso que las retenciones fueran móviles, según la cotización de los cereales y oleaginosas, y segmentadas por tamaño de los productores, amén de propiciar un reintegro a éstos según su distancia de los puertos. Pero esa versión mejorada de la Resolución 125 cayó fulminada por la negativa de la oposición, más la traición de Julio Cobos y de otros senadores que hasta ese momento revistaban en el oficialismo, como Carlos Reutemann, Roberto Urquía, Juan Carlos Romero, etc.
La nueva propuesta pergeñada en la Sociedad Rural en estos días implicará una gigantesca transferencia de recursos a los mayores productores, pooles de siembra y exportadores. Se estima que ese proyecto de anulación de retenciones en todos los productos menos en la soja implicará 2.500 millones de dólares que no entrarán al fisco. Irán a la capa más rica del agro, representada por la Mesa de Enlace y sobre todo la Sociedad Rural.
En algunos momentos de lucidez, la Federación Agraria Argentina insiste en la segmentación (la misma que rechazó en julio de 2008). Pedro Peretti explicó: "si bajan 10 puntos las retenciones, 5.700 productores de soja (que concentran el 80 por ciento de la producción) van a embolsarse 6.337 millones de pesos, una amenaza para miles de pequeños y medianos productores, porque con esa plata los van a desplazar de los campos que están trabajando, mediante compra o arriendo de sus pequeñas explotaciones".
Felipe Solá y un sector del peronismo duhaldista se muestra de acuerdo en mantener gravámenes a la soja y coquetea con las segmentaciones pedidas por los federados.
En cambio el PRO suscribe íntegra la propuesta de la Sociedad Rural, donde talla su dirigente Luciano Miguens. Carrió pasta en este rebaño. "En la Coalición Cívica no creemos en la segmentación. Me gustaría saber quién, si las entidades rurales o qué político, se va a hacer cargo de lo que pase cuando el Gobierno no pague la supuesta devolución que implica la segmentación", expresó el martes 27.
Los predadores.
A nadie puede escapar que la propuesta de cobrar menos impuestos a la exportación de granos, carne y oleaginosas supone una desfinanciación del Estado. Anualmente éste percibe 8.500 millones de dólares en ese concepto, que dejarían de percibirse en mayor o menor grado según el proyecto opositor que pudieran congeniar los contertulios de la Rural.
Da el caso que varios de los legisladores que impulsan ese corte son los que demagógicamente impulsaron el voto de un proyecto para establecer el 82 por ciento móvil para todas las jubilaciones, un objetivo noble en sí mismo pero que requiere de financiación. Si le quitan al Estado tantos recursos en beneficio de 5.700 sojeros, ¿cómo van a respaldar aquel alto objetivo en las jubilaciones?
No es un insulto decir que buena parte de los productores y exportadores de soja son consuetudinarios evasores de impuestos. Por eso causa algo de gracia escuchar su sugerencia de que estarían dispuestos a pagar más impuestos a las ganancias si se bajan las retenciones al poroto, o que lo que abonen de éstas se descuenten de ganancias.
El señor Biolcati toma de tontos a los argentinos, así como tomó a sus vecinos de Carlos Casares cuando los afectó con el desagüe del canal ilegal de su campo La Dorita y cuando cerró dos calles públicas en el partido de 9 de julio, anexando el sector para su establecimiento (ver notas de Alfredo Zaiat en Página/12, 3 de enero y 25 de julio de 2010)
Es que su clamor en contra de las retenciones va a contramano del auspicioso panorama que tiene el campo que él representa con la certeza de una cosecha récord de más de 96 millones de toneladas, de las que 55 millones serán de soja. Este año será pletórico de ganancias para la capa superior de la burguesía agropecuaria y exportadora, cosa que el presidente de la SRA no reconoce. Ya hizo lo mismo el año pasado, cuando en noviembre de 2009 aseguró que ese ejercicio era "peor que 2008".
La medida de aquella mentira es que en 2009 y lo que va de 2010 la Mesa de Enlace no pudo sostener -como era su intención- los piquetes de la abundancia en las rutas. A la mayoría de los productores no les dio la cara o estaban muy ocupados cosechando o haciendo negocios.
Biolcati no tiene escrúpulos. En su discurso de la Rural del año pasado calificó al Estado de "predador insaciable". Pero resulta que en ese mismo momento era el mayor beneficiario de los subsidios que el gobierno nacional paga a los productores tamberos. Al final del año sus empresas habían captado el 16 por ciento del total de los subsidios lácteos. Y seguía protestando como si fuera una vaca ordeñada por décima vez en el día.