La violencia social

El pasado fin de semana se produjo en pleno centro de la capital provincial una gresca que derivó después en un ataque a los policías que llegaron al lugar de los hechos para calmar los ánimos. Más de veinte jóvenes detenidos y heridos, tanto uniformados como civiles, por no contar los destrozos materiales, fue el saldo de los disturbios.
En las últimas semanas también se ha producido una serie de asaltos a mano armada a distintos comercios santarroseños. Algunos con violencia física incluida. Las estadísticas vienen marcado en los últimos tiempos que se registra un promedio de un homicidio por mes en la provincia. En muchos casos los involucrados son jóvenes. Los hechos con armas o con golpes también han llegado, y se repiten, en distintos establecimientos educativos.
Esta problemática de la violencia instalada en nuestra sociedad debería motivar la preocupación de todos, especialmente de quienes tienen responsabilidad de gobernar. No se trata de un fenómeno puramente local, desde luego, es una cuestión que tiene raíces nacionales y hasta mundiales. Constituye un tema complejo, con muchas aristas y cuyo abordaje no puede simplificarse con recetas de ocasión. Sin embargo, da oportunidad para preguntarse si las autoridades provinciales -y no solo las policiales, sino principalmente las políticas y judiciales-, han tomado conciencia de los alcances de esta situación, y si hay programas en marcha para prevenir el crecimiento de este fenómeno.