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Las leyes de EE.UU. se aplican en todo el mundo

EL IMPERIALISMO TAMBIEN ES JURIDICO

En EE.UU. las grandes compañías privadas escriben las leyes que aprueban los congresistas y luego los jueces aplican en forma extraterritorial en todo el mundo.
JORGE MAJFUD
En diciembre de 2018 Meng Wanzhou, ejecutiva de la empresa china Huawei e hija de su fundador, fue detenida en Canadá por agentes estadounidenses bajo la acusación de haber hecho negocios con Irán por lo cual podría enfrentar una pena de cárcel sin haber violado ninguna ley ni canadiense ni estadounidense. Antes que EE.UU. rompiera de forma unilateral el acuerdo firmado con Irán, hacer negocios con aquel país no era ilegal. Por supuesto que cuando hablamos de legalidad nos referimos a las leyes de un solo país, no a las leyes internacionales, que han sido sistemáticamente violadas por ese mismo país. EE.UU. no solo dicta las leyes sino que las puede cambiar según su conveniencia.

«Corrupciòn» funcional.
Pero nada de esto es caprichoso sino parte de una lógica de intereses financieros y económicos, organizados por la propaganda y la guerra ideológica. A Venezuela y a Cuba se los bloquea de las formas más brutales en nombre de la democracia y los derechos humanos mientras a dictaduras absolutas como Arabia Saudita se las protege por proveer a Occidente con petróleo y ser uno de los principales consumidores de armamentos.
Esta actuación extraterritorial (que es colonialista e ilegítima porque nunca es recíproca) es justificada por la «lucha contra la corrupción». Jueces estadounidenses han multado a bancos europeos por permitir el lavado de dinero del narcotráfico. Dejemos de lado la participación de EE.UU. en el tráfico de drogas y de armas, pero veamos que esta extraterritorialidad no solo es ilegítima sino que además se sostiene por la mera fuerza de la corrupción legalizada del poder financiero. ¿Cómo? Los ejecutivos de bancos y de grandes transnacionales no estadounidenses temen este tipo de sanciones multimillonarias. Muchas empresas han quebrado o han tenido que ser liquidadas o venidas. La división de Energía de Alstom de Francia fue venida a General Electric luego de ser acusada por jueces estadounidenses de pagar coimas en Indonesia, Egipto, Taiwán y otros países, pese al decreto en contra que había emitido el gobierno francés un año antes. Recientemente, la asociación de Alstom con la alemana Siemens fue vetada por la Unión Europea. Una investigación de The Economist señalò un patrón curioso: los jueces estadounidenses reducen las penas de las «compañías corruptas» cuando prometen vendérselas a alguna otra compañía estadounidense.

Quién hace las leyes.
Como alguien ha notado, basta que dos personas en cualquier parte del mundo se envíen un correo por Gmail (o por casi cualquier otro medio electrónico) para que un juez en EE.UU. considere el caso tratado bajo su jurisdicción, ya que Google es una compañía con base en California.
Pero la extraterritorialidad de un país no solo es ilegítima sino parte de la corrupción misma que dice combatir. Recordemos que los jueces, aparte de su propios criterios para aplicar las leyes, también deben aplicar las leyes aprobadas. ¿Quiénes escriben las leyes? Supongamos, en el mejor caso de ingenuidad democrática, que la escribe el pueblo estadounidense. Aun así deberían ser leyes aplicables solo al territorio estadounidense. Pero es necesario ser muy ingenuo para creer que las leyes en Estados Unidos las escribe el pueblo. Es más, ni siquiera la escriben los legisladores. Los legisladores votan, muchas veces y a pesar de la masiva propaganda mediática, contra la opinión del pueblo estadounidense, como ya lo han demostrado diferentes estudios, entre ellos el de Princeton University. Pero como esto no es suficiente, las leyes las redactan comités integrados por políticos y por representantes de grandes compañías privadas, las que normalmente son sus mayores donantes (de ahí que donen dinero a dos candidatos opuestos que se disputan una banca en el senado).
La existencia de estos casos de corrupción legal, que hacen de la corrupción ilegal un derivado casi irrelevante, cuando no útil para perseguir a la competencia, han sido siempre negados por aquellos que consideran que criticar un gobierno o un país es una forma de traición patriótica y no un servicio a la verdad y la justicia. El patriotismo es la distracción de quienes han perdió la patria que habitan. Demonizar a los críticos es parte de la lógica mientras los tiburones continúan su exitoso camino.

El lobby empresarial.
Recientemente, el USA Today demostró, en una detallada investigación, que en los últimos años se confeccionaron centenares de leyes en el Congreso bajo el mètodo de «copia y pega» digitadas por los representantes de las grandes compañías privadas. Los legisladores están sumergidos en esta lógica y tráfico (legal) de influencias, casi todos procedentes de los llamados «intereses especiales» y de poderosos lobbies financieros (los sindicatos podrían ser considerados los lobbies de los de abajo, pero no por casualidad desde los 80 han sido debilitados hasta su casi irrelevancia). Todo lo cual explica que el 40 por ciento de la población estadounidense no sea dueña ni del uno por ciento de toda su riqueza, pero fanáticamente defiende la idea de que el cinco por ciento posea más del 60 por ciento de todo, porque lo ha logrado «por mérito propio» y no por una sistemática y globalizada corrupción legal.
Así, los exitosos dueños del gran capital escriben las leyes en Estados Unidos en su beneficio propio, las que luego irán a aplicar los jueces de forma extraterritorial para luchar contra la corrupción, las que luego la Casa Blanca impondrá a nivel global bajo presión y acoso narrativo, económico, y militar. (Extractado de Alai).

*Escritor uruguayo-estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.