Las paradojas del FMI y Portezuelo

Resulta una paradoja acorde con los tiempos que corren y los “equipos” que nos gobiernan: lo que no pudieron el conocimiento técnico-científico, los argumentos, la discusión política o la simple aplicación del razonamiento lógico, lo logró una muy cuestionada entidad. Porque finalmente fue el Fondo Monetario Internacional el que le bajó el pulgar a la obra de Portezuelo del Viento.
La impugnación puede celebrarse desde cierto punto de vista, ya que ella -en las condiciones impuestas por los cuyanos- relativizaba peligrosamente el posible desarrollo armónico del valle del río Colorado. En verdad aparecía como lamentable que la represa, contemplada en el Acuerdo del río Colorado, fuera objetada en virtud del mero capricho de las autoridades mendocinas que pretendían un manejo al margen del concepto de unidad de cuenca. Para peor aquella pretensión conllevaba una segunda intención, aviesa, ya que disimulaba el propósito del trasvase a la cuenca del Atuel, también contemplado en el acuerdo pero únicamente si se suplía la pérdida del Colorado en su cuenca alta con una derivación similar desde el río Negro. Sin esa otra obra compensadora de caudales, Portezuelo del Viento hubiera sido una espada de Damocles para las grandes zonas bajo riego de Río Negro y, sobre todo, Buenos Aires, provincia que había comenzado a alzar su voz para acompañar las hasta ahora solitarias objeciones pampeanas. De hecho las provincias de la cuenca del Colorado exigieron a Mendoza un compromiso escrito para que en lo inmediato la derivación de caudales quede fuera del proyecto. También hay que destacar que un reconocido profesional de la ingeniería -autoridad nacional en la materia- afirmó que Portezuelo del Viento no alcanza los niveles de generación eléctrica alegados por Mendoza y es económicamente inviable.
Desde luego que no se trata de elogiar las exigencias del FMI; la postergación de Portezuelo es una de las muchas medidas que se inscriben en las rígidas condiciones del préstamo cedido a la Argentina. A la entidad financiera no le interesa el desarrollo nacional sino el cobro puntual de la deuda que contribuye a inflar. Una prueba lo constituye la represa El Chihuido, en Neuquén, que también se quedó sin financiamiento del gobierno nacional por exigencia del FMI. Excluida de los fondos nacionales que tantas maniobras políticas habían costado a las autoridades cuyanas, a Portezuelo del Viento le resta solamente la inclusión en el nuevo y dudoso modelo de Participación Público Privada.
Aunque en forma penosa estos acontecimientos evidencian la forma en que se manejan la economía y el futuro del país, por una parte subordinados a los vaivenes políticos de miras egoístas y por otra cada vez más sometidos a una dependencia que afecta la soberanía y el concepto de Nación.
Entre tanto resta por verse si el gobernador mendocino cumplirá la amenaza que lanzara hace unos días; como se recordará el mandatario proclamó a los cuatro vientos que si Portezuelo del Viento no se concretaba con aportes oficiales su provincia no acompañaría al presidente en el ajuste por venir. Ajuste que -otra gran paradoja- exige el mismo FMI que margina la obra del embalse.