Las potencias atlánticas van definiendo opciones

Señor Director:
Defendí, días atrás, la conveniencia de estar atento al acontecer mundial porque lo que se cuece en sus marmitas de alguna manera nos ha de afectar.
Entiendo que conviene estar al tanto de lo que sucede en todo lugar donde haya población humana, incluso en regiones acosadas por la insuficiencia de recursos. El refrán dice que si ves que el vecino se afeita las barbas, conviene que pongas las tuyas a remojar. Y otro aconseja no decir “de esta agua no beberé”.
Ahora interesa cómo se han definido las internas presidenciales en los Estados Unidos. Los republicanos se quedaron sin otro candidato que Donald Trump, que no le gusta a la conducción partidaria. Temen que sea un “piantavotos”. Trump propone cerrar el camino a los latinoamericanos que avanzan desde Centro América y a través de México, sumando mexicanos, para entrar en el territorio norteamericano. Esta gente huye de la miseria y sabe que si logra entrar en la potencia del norte podrá ganar un salario que, sin ser importante, es mucho más de lo posible en sus lugares de origen y les permite girar una mensualidad a los mayores y menores que se quedaron y comparten su ilusión de morder algo de lo que hay en ese norte promisorio. Trump considera insuficiente la muralla hasta ahora levantada en la frontera con México y propone un muro mucho más alto y más profundo, para evitar pasajes por arriba o por abajo. Y dice que el costo se lo impondrá a México. Aparte de esto, Trump ha estado proponiendo cambios de política exterior, como no seguir saliendo a participar de toda guerra posible, a cambio de lo cual espera que nadie venga a molestarlos en la tierra americana. Esto implica ría una suerte de retorno a la política que predominó hasta la primera guerra mundial.
Por el lado demócrata, Hillary Clinton ha conseguido el triunfo que se le pronosticaba para constituirse en la primera mujer que va por la presidencia en la historia de su país. Aparte de este atractivo, que supone un avance en el reconocimiento de la igualdad de derechos para la mujer, Hillary no propone novedades bien definidas, pero en este partido (actualmente en la presidencia, con Obama) algo puede significar la importante participación que tuvo el rival de esta mujer, esposa del ex presidente Bill Clinton. En efecto, Sanders, proclamándose socialista, hizo escuchar una voz que si no es nueva en aquel escenario, nunca había resonado con tanta fuerza. Aun derrotado por Hillary en las internas, Sanders ha mostrado la atracción que ejercen sus propuestas sobre una gran parte de los electores demócratas, sobre todo en los más jóvenes. Esto es novedoso y habrá que ver qué efectos puede provocar en la política de Estados Unidos. Algo está pidiendo cambios, también allí.
En tanto, en el Reino Unido se aproxima la fecha del Brexit, nombre que dan al referendo que se realizará el 23 de este mes. Se decide si esa potencia permanece o abandona la Unión Europea. El debate ha mostrado una profunda división en el partido de gobierno actual, el tory, conservador. El primer ministro, David Cameron, aboga por permanecer en la UE, pero la mayoría de los legisladores y votantes quiere alejarse de Europa. La razón más motivante para esta tendencia, que tiene otros motivos enraizados en la tradición, es el temor a tener que admitir la entrada de más migrantes. Aparte de los que proceden de Medio Oriente y de África, que golpean campanas de palo desde la costa francesa, se agregarían los de varias naciones del este europeo que están próximas a ser partes de la Unión Europea, y también Turquía. Los europeos tienen moneda común y derechos de tránsito y radicación. Hasta ahora los partidarios de salir de la UE llevan alguna ventaja en las encuestas. La resistencia al migrante es muy fuerte, incluso en capas populares.
Lo que suceda en Inglaterra y Estados Unidos nos interesa, porque si allá se resfrían acá estornudamos.
Atentamente:
Jotavé

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