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Las “tonterías” de madame Lagarde

LA SEMANA POLÍTICA

La directora gerente del FMI declaró que “sería una tontería darle la espalda al trabajo que se está haciendo”. Eso condiciona a los candidatos presidenciales para que no cambien el rumbo de ajuste.
SERGIO ORTIZ
Christine Lagarde estuvo reunida en Washington con las autoridades del Fondo y del Banco Mundial, junto con delegados de los países miembros, que suena mejor que decir vasallos. Nicolás Dujovne encabeza la delegación macrista, seudo argentina.
Otro de los viajeros es Guido Sandleris, del Banco Central, donde el FMI ya tiene una oficina instalada para monitorear cómodamente la economía nativa, más bien dependiente. Como si eso fuera poco, los representantes de Buenos Aires habrán mostrado el proyecto para que un extranjero pueda ser del directorio del Central. Sandleris, como antes Luis Caputo, tienen DNI argentino pero por su actuación y vocación califican como de nacionalidad incierta, más bien fondomonetarista.
En esa asamblea de medio año, Lagarde declaró que “sería una tontería darle la espalda al trabajo que se está haciendo”. Según ella, “ahora que se ha hecho tanto esfuerzo, en un programa en el que la protección social fue siempre una prioridad clave, sería una tontería de parte de cualquiera de los candidatos darle la espalda al trabajo que se está haciendo”.
Ese es un compendio de falsedades.
Parecería que el esfuerzo lo ha hecho el gobierno o la clase dominante, cuando ha corrido exclusivamente por parte de los trabajadores y amplios sectores sociales de los de abajo, del medio e incluso una parte de más arriba. El gobierno de Macri no ha hecho ningún esfuerzo sino que es el responsable de los dramas argentinos.
Lejos de haber habido una “protección social”, se han lanzado a las fieras a los menos pudientes, triturados por el parate económico y falta de empleo, quita de subsidios y recorte del gasto público, etc. Esos daños no fueron colaterales sino directos al corazón del público, y quien guió la mano criminal para que la puntería fuera exacta fue el Fondo Monetario.
La tontería no sería darle la espalda a este ajuste sino continuar con el mismo, bajo igual ritmo o bien renegociando algunos términos, como esbozan los precandidatos Sergio Massa y Roberto Lavagna.

Plan B.
Esa propaganda del Fondo es parte de la campaña de su candidato dilecto, Mauricio Macri, a quien hace unos días le desembolsaron otro tramo del crédito, 10.835 millones de dólares. Haber entregado al gobierno el 70 por ciento del crédito total antes de las elecciones de octubre es una prueba de ese sostén político. El Fondo no es neutral, apuesta a Cambiemos. De todos modos, como su candidato viene en baja, baraja la posibilidad de que pueda ganar otro oficialista o bien uno del espectro opositor, o al menos que se maquilla como tal. Y a éstos les pontifica que sería una tontería cambiar de proyecto.
Si bien el dardo apunta a los críticos del modelo neoliberal, puede inferirse también que también están alcanzados los potenciales relevos dentro del oficialismo.
Al Fondo no debe caerle muy bien que en medio de la desesperación del gobierno por sus malos números en encuestas, surjan iniciativas de aumentar el número de productos incluidos en el adormecido “Precios Cuidados”. O que hablen de descuentos en alimentos y medicamentos. O que mencionen negociaciones con supermercados sobre un posible congelamiento de precios por seis meses en ciertos artículos de primera necesidad.
Es muy aleccionador ese “giro táctico populista” del gobierno que hizo una profesión de fe neoliberal dejar todo según directamente el dios Mercado.
Pero más ilustrativo es la respuesta negativa que empiezan a dar las cadenas de supermercados. Han dicho que es muy peligroso hablar de congelamiento de precios. Para ellos el daño sería congelar y no la disparada de precios y alta inflación, que el Fondo, en informe de su funcionaria Gita Gopinath, ha calculado en el 30,5 por ciento para el año en curso.
Cobardes, las grandes cadenas se lavan las manos del posible resultado negativo del intento de congelamiento de precios, echando la culpa a sus abastecedores. Quieren ocultar que el país dominado por los monopolios hay muchas cadenas de súper que tienen integración vertical; sus abastecedores son en muchos casos ellos mismos, porque tienen campos, producción agropecuaria, frigoríficos, molinos, flotas, etc.
La respuesta esquiva y negativa de esos pesos pesados del supermercadismo es alevosa. Dijeron que todo depende de cuál sea el precio permitido, antes del congelamiento. Traducido: si nos dejan el litro de leche a 100 pesos, después sí aceptamos congelarlo por cuatro meses.
El ajuste macri-fondomonetarista y las posibles medidas electoralistas reavivan el debate político sobre temas de fondo, por ejemplo sobre la necesidad o no de que el Estado controle precios sobre los formadores, que son 200 monopolios, incluyendo los grandes supermercados.
El gobierno actual no cree en esos controles, aunque por supervivencia electoral hoy analiza algunas medidas aisladas y parciales. De los candidatos opositores no surge ninguna propuesta concreta; ellos tampoco quieren entrar con contradicción con grupos concentrados que llevan casi todas camisetas foráneas como Wal Mart, Carrefour, Libertad, Disco-Cencosur-Vea y sólo dos una nacional muy desteñida, Coto y La Anónima.

Negro Fontanarrosa.
Hablando de carnes, trajeron detenido al empresario del sector Alberto Samid. Es un caso típico de personaje donde las opciones de “zonzo o pelotudo”, planteadas por el Negro Fontanarrosa en sus reflexiones sobre las malas palabras, tendrán defensores y críticos.
El pedido de detención suya sonó a una campaña gubernamental, toda vez que el proceso penal en su contra por evasión impositiva databa de más de 20 años. El gordo prófugo ganó simpatías cuando dijo preferir ser un prófugo de la justicia antes que un preso político de Macri. Él se iba a entregar “cuando Stornelli se presentara ante el juez Ramos Padilla y entregara su celular”.
Eso sí, pareció tonto cuando hablaba hasta por los codos con todos los programas de TV y dio lugar a que lo rastrearan, ubicándolo en Belice, donde fue detenido y extraditado. También lució zonzo cuando no escuchó los consejos de su abogado, que desmentían su denuncia de un pedido de coima de 1.8 millón de dólares por parte del fiscal Gabriel Pérez Barberá. Su letrado le decía que ese fiscal era buen funcionario y podía presentarse, pero el empresario cárnico seguía con declaraciones mediáticas.
Al final lo cazaron allá y lo trajeron, para beneplácito de Patricia Bullrich y su ministerio especializado en detener mapuches y argentinos de confesión musulmana más buenos que el pan, pero acusados de terroristas. El affaire Samid le permitió a la exmontonera hacer algunas declaraciones sobre un operativo que sus hombres cumplieron con éxito, aunque no debe ser muy difícil ubicar dónde está un prófugo que habla horas por celular con los medios para poder detenerlo.
En ese momento el “rey de la carne” pareció un pelotudo, para parafrasear a Fontanarrosa. De regreso pidió perdón, quiso explicar que había entrado en pánico y que retiraba sus acusaciones contra el fiscal. Samid, un peronista de centro-derecha y derecha onda Guillermo Moreno y el exsecretario de Seguridad Sergio Berni, había cometido un error más bien propio del trotskista Nicolás del Caño, de igualar al muy sospechoso fiscal Carlos Stornelli, cada vez más embarrado en la causa D’Alessio, con un fiscal como Pérez Barberá, que hasta ahora tiene mejores antecedentes. No son lo mismo, Samid; no son lo mismo, Del Caño.
Por suerte, los consejos de Lagarde que veníamos cuestionando no fueron tenidos en cuenta por una buena parte del sindicalismo. Más de 70 regionales de la CGT, aunque sin el aval del Consejo Directivo de Héctor Daer y Carlos Acuña, formaron parte de un encuentro de gremios unidos en el Frente Sindical por el Modelo Nacional, básicamente orientado por Hugo Moyano, y decidieron hacer un paro el 30 de abril. Así no sólo le corrijan la plana a la madame del Fondo sino también a esos dos co-secretarios generales que han pactado con Macri a cambio de fondos para Obras Sociales y también a los gremios del transporte, nucleados en la CATT, que habían dispuesto un paro….el 1 de mayo. “¿Son boludos o se hacen?”, se preguntaron, con respuesta obvia, cerca de Camioneros, respecto a esa decisión de los transportistas.
La línea que baja Lagarde para influir en la continuidad del ajuste después de octubre puede engañar a algunos argentinos. También puede confundirlos Macri si es que arregla un control de precios por pocos meses. Y los traidores de la CGT, aún desprestigiados, buscarán la comprensión de algunos de sus afiliados, para el canje de plata por traición.
¿Cómo denominar a esos argentinos que se dejen confundir? El creador de Inodoro Pereyra dijo muy bien en Rosario en 2004: “No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo”.
El cronista pide disculpas al lector por usar malas palabras en esta nota. El rosarino solicitó “reconsiderar la situación de estas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas. Integrémoslas al lenguaje, que las vamos a necesitar”.