Las fallas en el acueducto

El Acueducto del Río Colorado fue presentado en su momento como la mayor obra pública de La Pampa en décadas. De hecho, la inversión que insumió así lo indicaba. Durante mucho tiempo, en un territorio como el pampeano en el que el agua no abunda, se presentaron varios proyectos para lograr el suministro desde diferentes sitios con el fin de beneficiar a los habitantes de la provincia. Finalmente se concretó, aunque la megaobra generó críticas antes y polémicas después, tanto en el plano técnico como en el manejo de los fondos utilizados.
Esta semana, las localidades beneficiarias del acueducto nuevamente tuvieron la ingrata situación de quedarse sin agua durante tres días por un corte. Cada vez que se eleva la presión para que el suministro llegue a Santa Rosa, hay roturas en su recorrido que deben ser reparadas, lo que significa cortar el abastecimiento. El alto, y hasta desmedido, consumo de la ciudad, el crecimiento de los barrios en los últimos años y las perforaciones del acuífero de Anguil que no funcionan como deberían -desde la oposición se denunció no hace mucho que había sido abandonado su mantenimiento- hacen que el abastecimiento de agua sea crítico en Santa Rosa. Y que un corte del acueducto deje las cañerías vacías, con todas las consecuencias sociales y sanitarias que ello implica. De hecho, mucho antes de que las autoridades del ente que administra el suministro anunciaran que iba a reducirse el caudal de agua, ya faltaba en varios puntos de la ciudad dado que no había presión suficiente.
A esta situación recurrente de desperfectos y cortes en el abastecimiento en épocas de alto consumo, se le suman otros problemas. Por un lado, la erogación que debe afrontar el municipio santarroseño por recibir el agua del ducto, obligación que debe afrontarse independientemente de que no consuma el total comprometido. Por otro la elevación de las napas freáticas producto de la importación del gran volumen de agua que ingresa a la cuenca en donde está enclavada la ciudad. Y en tercer lugar la incertidumbre sobre lo que sucederá a futuro cuando la segunda parte del megaproyecto se concrete y el caño troncal llegue a General Pico, pasando antes por otras localidades. Sobre todo qué pasará en Santa Rosa cuando tenga que elevarse la presión para abastecer las ciudades del norte pampeano, teniendo en cuenta que hoy los caños suelen fallar con una presión de trabajo inferior.
Por otra parte, si en algún momento se pensó en solucionar la escasez de agua con una obra de esta envergadura, y se concretó, ahora se está analizando las posibles consecuencias para el futuro de Santa Rosa. Un estudio oficial indica que en solo quince años la capital provincial habrá crecido de tal manera que el abastecimiento actual no alcanzará para cubrir las necesidades de todos sus habitantes. El trabajo estima que deberían habilitarse otras perforaciones para complementar el suministro del acueducto, y hasta se piensa en traer agua a la ciudad desde el Valle Argentino.
El funcionario responsable del área indicó sobre la situación: “No es para alarmarnos, pero en quince o veinte años la ciudad deberá ser asistida por otro acuífero, similar al actual de Anguil, más el acueducto. Actualmente, el acuífero provee de 20 millones de litros contra una demanda, en verano, de 40 millones diarios. La diferencia la aporta el acueducto del río Colorado”.
Hoy una rotura del ducto se vuelve crítica dado que las actuales perforaciones en el acuífero de Anguil no alcanzan para cubrir las necesidades de la población y las instalaciones no tienen un mantenimiento adecuado. Por esa razón los funcionarios del Estado provincial y municipal deberían estar pensando y planificando con tiempo cómo afrontar esta contingencia a mediano plazo y no trasladar a las próximas administraciones tales responsabilidades.