Leandrín suena como Clarín

LA SEMANA PAMPEANA

I – Cuando en la década del 30 la Municipalidad de Santa Rosa le adjudicó la concesión de la generación y distribución de la energía eléctrica a la Cooperativa Popular de Electricidad, el intendente sabía que se estaba echando encima a la Sudam, la poderosa multinacional norteamericana que prestaba el servicio y que contaba con el aval del gobierno conservador de entonces y sus delegados en la provincia. Gobernaba la capital pampeana una generación de lúcidos dirigentes de orientación socialista que hicieron historia en la gesta vecinal que derrotó al lobby de la firma yanqui pero también creó la panadería municipal para paliar la necesidad de las clases populares, creó la “bolsa de trabajo”, la carnicería municipal y otras realizaciones tendientes todas al desarrollo social y económico.

II – Otorgada la concesión a la CPE, la Sudam redobló su apuesta. Contaba con el apoyo del gobierno nacional y de los “gobernadores” de entonces, simples empleados del Ministerio del Interior, que el pueblo pampeano no elegía y operaron para hacer fracasar a la cooperativa. Así fue que, pocos meses antes de vencer su concesión, la multinacional montó una nueva usina con tres generadores para tratar de doblarle el brazo a los vecinos y frustrar sus esfuerzos de darse ellos mismos con su cooperativa, el servicio eléctrico. Pero nada de eso hizo torcer la voluntad de vecindario santarroseño que apoyó a la dirigencia cooperativa que el 1° de octubre de 1935 comenzó la generación con la hoy mítica usina de las trilladoras.

III – Esta historia parece repetirse hoy. La misma multinacional que los vecinos derrotaron en su monopolio de la televisión por cable apostando al servicio de CPEtv vuelve ahora, como hace ochenta y tres años la Sudam, a “mojarle la oreja” a la ciudad intentando frustrar el proyecto de celulares cooperativos. Para hacerlo cuenta con la complicidad del intendente municipal que les abrió las puertas de los espacios públicos para que pongan allí sus antenas. Y en un gesto de provocación que los vecinos no merecen autorizó hacerlo en la plaza que recuerda al ex presidente de la CPE, Antonio Skara y en el espacio verde frente a la emblemática usina.

IV- El actual intendente, converso de radical a la ideología antipopular que pregona el macrismo (ellos sí, nietos legítimos de aquéllos oligarcas cuyos representantes locales hostigaron el proyecto popular cooperativo), se ha empeñado en ser cómplice y facilitador del desembarco. La ordenanza que sacó con la excusa insostenible de recaudar unos pesos, repite la historia y le abre una vez más la puerta a quienes vienen a llevarse la plata de los pampeanos y entorpecer la posibilidad de la cooperativa de operar el servicio de telefonía celular. Es, sin dudas, una afrenta al vecindario y una traición a los ideales que su propio partido, la UCR, defendió cuando se puso, invariablemente del lado del movimiento cooperativo cuando otros intendentes, gobernadores, o empresas multinacionales, la atacaron.

V – En la semana se supo que la empresa favorecida por la ordenanza exprés que impulsó tenía información privilegiada del trámite sumarísimo que tendría la ordenanza pues pidió, ese mismo día, la factibilidad técnica a la propia CPE para abastecer de energía eléctrica a las antenas. Esto desnuda que había un entendimiento a espaldas de los vecinos entre los funcionarios que maniobraron con los lobbistas de las multinacionales la celeridad de la aprobación de la ordenanza. ¿Qué le dieron o prometieron dar a cambio los poderosos empresarios que hoy manejan a su antojo la política y la economía del país a través de la presión del grupo Clarín? Reciben a cambio, nada menos, que un permiso para ocupar espacios públicos para sus antenas. Tiene que ser mucho pues estamos hablando de un intendente que sobreactuó su defensa de los espacios públicos echando a los artesanos, la mayoría de ellos vecinos, que la ocupaban unos pocos días a fin de año y ahora mete por la ventana allí a las multinacionales.

VI – La memoria popular no va a olvidar esta afrenta. Como no olvida la que, años atrás, desde otro partido y con otros nombres, intentó boicotear la concesión eléctrica abriéndole la puerta a una multinacional del gas para que ponga una turbina que el ingenio popular bautizó con el nombre del funcionario señalado. De aquélla lucha, que frustró el intento, quedó para la CPE la Comisión de Apoyo, y una gimnasia de defensa de los intereses del vecindario que hoy, nuevamente, se ponen a prueba. (Curiosamente, del otro lado está hoy una concejala que militaba otrora en las filas del cooperativismo y ahora forma en las filas de quienes están atrasando el reloj de la historia ochenta años). (LVS)