Libros que interrogan y que revelan en la Feria nacional

La Feria del Libro, acontecimiento anual que va por su edición número 42, atrae a multitudes y hace que la presentación de libros nuevos con presencia de sus autores se desarrolle habitualmente en salas desbordadas por el público.
El pasado fin de semana se pudo asistir a la presentación de un nuevo libro de Sandra Russo, escritora y periodista argentina, a quien acompañaron en la mesa Víctor Hugo Morales y María Laura Alemán. El libro se denomina Lo femenino. Unas aproximaciones a las mujeres como enigmas.
Víctor Hugo pudo decir, hablando en nombre de muchos varones, que “tendría que vivir dos o tres vidas para sacarme todo el machismo con que me formé, pero he sido un luchador de este sistema del que también los hombres somos víctimas”.
En uno de los capítulos de este libro que edita el sello Debate, aparece la historia de María Laura Alemán, presente al lado de la autora. Ella nació y vivió como tal hasta la juventud con el nombre Eduardo, hasta que asumió su condición femenina y tomó su nombre actual. Pudo decir que “es muy fuerte estar en un libro que habla de lo femenino, cuando mi historia es un tránsito entre lo masculino y lo femenino, que todavía sigue girando entre los dos lugares… pero me gustó verme metida en un libro que habla de lo femenino como portador de la paz, de la larguísima lucha histórica de las mujeres, donde nadie nos puede decir cómo tenemos que ser cuando seguimos esos impulsos más profundos, que son los que nos dan la identidad”.
A su vez Sandra explicó que “el gran disparador de este libro es el primer capítulo, la historia de mi madre, la historia de su locura”. Luego de esta referencia impactante abordó la vieja pregunta sobre si los hombres (la especie) “somos malos por naturaleza y la cultura nos pone freno o nacemos buenos y esa cultura es la que nos moldea para mal”. Dijo también que abordó nuestra relación con los primates (los monos), porque con ellos compartimos el 98 por ciento del ADN y, sin embargo, tenemos un comportamiento muy distinto en varios aspectos significativos.
Estamos, pues, ante un libro de franqueza personal nada común tanto en lo referente a la madre de la autora como en lo que pudimos saber de esa mujer que la acompañaba en la mesa, es decir de la historia de “Eduardo y María Laura” que, aunque presentada con franqueza inusual, está apenas iniciada porque su relato está transcurriendo.

Mudanza.
La localización de tres planetas con semejanzas estrechas con el nuestro, la Tierra, hace crecer la posibilidad de que haya alguna forma de vida, sobre todo en uno de ellos que tendría agua en la superficie y una temperatura semejante a la nuestra. Lo llamativo es que los tres giran en torno a una estrella enana, o sea que está en proceso posterior al actual de nuestro Sol.
El informe divulgado por la revista Nature ha acrecentado las expectativas que provocaron esta búsqueda de planetas habitables. El nuevo hallazgo ha incrementado las posibilidades de encontrar lugares que incluso podrían ser habitados por el hombre. Una consecuencia de este hallazgo puede ser que se incrementen las expectativas de mudarnos a una nueva residencia estelar.

Hacker.
Un estudiante de ingeniería informática de la Universidad Argentina de la Empresa halló una aplicación de su saber en favor de sí mismo: entró en el sistema informático de la UADE y alteró su registro de datos. Cuando tuvo una nota baja en un examen, la modificó para mejorarla. Quiso su mala estrella que el profesor de la materia tomara conocimiento de esta nota y recordase que no era la que expresó su juicio. Denunció el caso, el hacker fue localizado, se allanó su casa y fue hallado cuando se empeñaba por hacer desaparecer datos. Fracasó porque la justicia había hecho cortar la luz en toda la manzana. Se supo también que este hacker es buen compañero porque también arregló notas de otros alumnos.
Jotavé.