Llegó la foto.

COSAS QUE PASAN

Se hizo esperar pero finalmente llegó y los precandidatos Oscar Jorge y Fabián Bruna pudieron mostrar sus sonrisas en la fotografía junto a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En una interna marcada a fuego por los cruces entre el jorgismo, por un lado, y plurales y marinistas, por otro, no es un trofeo menor. Con munición gruesa se están sacudiendo los muchachos peronistas y ninguna ventaja se puede despreciar. Y ahora que el Frente para la Victoria se metió de lleno en la interna pampeana y una parte del PJ corre el riesgo de quedarse desenganchado de la boleta presidencial no es poca cosa que aparezca la estampita bendecida por CFK. La presidenta es la figura política más convocante del país, para alegría de sus seguidores y furia de sus detractores, y su capital político se mantiene intacto a pesar del “desgaste” de su doble mandato. Un caso inédito desde el ’83 a la fecha.

¡Osooo!
Exultantes estaban el domingo a la noche los equipos periodísticos de la “cadena nacional” opositora al gobierno nacional encabezadas por TN. Es que los primeros cómputos de las elecciones en Santa Fe colocaban al PRO en primer lugar, aunque cerca de los socialistas y, ahí nomás, el FPV con un repunte que estaba fuera del libreto. Resultó cómico ver cómo cambiaban los semblantes, cómo las sonrisas se desdibujaban a medida que ingresaban nuevos datos y la brecha se achicaba. Hasta que llegó la catástrofe y Lifschitz superó a del Sel. Macri había viajado para bailar y tirar globos. Sobre la hora se los pincharon.

Necios e idiotas.
Se enojó el escritor y filósofo italiano Umberto Eco y causó revuelo en su país al decir que “las redes sociales les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero charlaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad, y ahora tienen el mismo derecho a hablar, en público y por Internet, que un premio Nóbel”. Para Eco estamos ante “la invasión de los necios” y le pidió a los medios “crear un filtro para mejorar la calidad de la información”. El autor de El nombre de la rosa, de 83 años, abrió la polémica durante una conferencia de prensa en Turín, en cuya universidad le otorgaron un doctorado honoris causa. “La televisión ha promovido al tonto del pueblo, con respecto al cual el espectador se siente superior. El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad”, dijo Eco, fastidiado por la abundancia de disparates e insultos en Internet, muchas veces amparados por el anonimato. (RAM).