Los diarios y la historia regional

Los comienzos del mes pasado y la primera semana del corriente han sido francamente gratas a la Universidad Nacional de La Pampa en uno de sus aspectos más trascendentes: la investigación. En el primer caso se trató de la organización del Segundo Congreso Internacional de los pueblos indígenas de América Latina, que contó con la presencia de más de un millar de participantes, nacionales y extranjeros, aportantes de variados e interesantes trabajos sobre aspectos históricos del continente.
Pero al margen de la trascendencia del anterior encuentro, que también se destacó por su buena organización, lo sucedido en la primera semana de noviembre tuvo un significado muy especial para la cultura pampeana. Es que por primera vez la Universidad le brindó categoría académica y marco sistemático a temas, datos y antecedentes que, pese a su importancia, por lo general no pasaban de constituir referencias más o menos serias y no siempre demasiado valoradas.
En esta problemática merece un reconocimiento la labor que, desde su mismo surgimiento, desplegara el periodismo -territoriano primero y provincial después- que desempeñó un papel muy relevante en el señalamiento y la recopilación de tantos hechos y testimonios que, sin aquella tarea insustituíble, se hubieran perdido para siempre.
Para este caso bien se puede aplicar aquella conocida definición que reza que “el periodismo es la primera versión de la historia”. También Atahualpa Yupanqui solía expresar que “cada viejo es un pedazo de historia que se va”. En tal sentido, desde hace mucho tiempo los diarios pampeanos -entre ellos el nuestro- cumplieron un rol destacado en el rescate del patrimonio histórico de la región. Cada uno de esos medios gráficos, a su manera y de acuerdo a su propia visión, fue recopilador y preservador de gran cantidad de acontecimientos que marcaron nuestra historia desde la ocupación militar del territorio en adelante. A la distancia los jóvenes investigadores de nuestro pasado, como los que participaron en estas jornadas universitarias, los han aceptado como fuentes de sus indagaciones junto con las estrictamente documentales.
Una rápida mirada al programa del encuentro permite advertir la variedad de temas abordados. Entre ellos el papel destacadísimo que tuvieron en más de un siglo de vida pampeana las primeras escuelas; el quehacer social, económico y político en el bosque pampeano; el papel de los primeros almacenes de campaña, gérmenes de pueblos; la posible existencia de una literatura “nuestra”; la presencia y trascendencia de las grandes casas de ramos generales, ya mayoritariamente desaparecidas; las diversas formas en que se corporizaron en la sociedad fronteriza de aquellos años las ideas políticas; el papel de las escuelas rurales…
Esta nueva vertiente historiográfica que se manifiesta hoy en la Universidad aporta nuevos conocimientos y estimula sin dudas el interés de las nuevas generaciones por indagar en el pasado, en donde hunde sus raíces nuestra identidad social y cultural.

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